“Los hermanos macana” son el foco de una sarta de denuncias, pero...

Excéntrico es un término que se le aplica a las personas que tienen un comportamiento inusual, raro, fuera de lo normal, dentro de la sociedad en que viven. El adjetivo calificativo está asociado con la extravagancia, pero también con el impulso creativo. Sin embargo, para el común de los mortales, el excéntrico es alguien incomprensible porque no encaja dentro de las convicciones sociales.

Expertos en el tema sostienen que estas personas “puede que no comprendan los estándares del comportamiento normal en su cultura” y por eso generan tanta controversia. Ellos viven absolutamente despreocupados por la desaprobación que puedan provocar sus hábitos o creencias y eso hace que se los vea como “bichos raros”. La historia de la humanidad está plagada de mentes brillantes que no solo han trascendido por sus obras, sino por sus excentricidades. Son los eternos incomprendidos y por estar en “falsa escuadra” los tildan de “locos” sin pensar, quizás, que en muchos casos, son grandes visionarios y los mejores emprendedores.

En Rosario de Lerma hay dos jóvenes hermanos de apellido Galleguillos que son concejales y desde que asumieron el cargo, en diciembre de 2017, hacen honor al “excentricismo”. Los bautizaron como “Los Hermanos Macana”, en alusión a una serie de dibujos animados llamada “Los autos locos”. Son simpáticos, divertidos, desenfrenados y como no tienen compromisos con ningún sector político no se callan nada y se presentan como “la voz del pueblo”. Eso incomoda y por hablar sin filtros han generado más de un escándalo en el recinto de sesiones. Por su protagonismo recibieron sanciones, los despojaron de sus oficinas de trabajo, los acusan de realizar negocios ilegales y hasta les recortaron sus dietas, además de ser el foco de una sarta de denuncias. No obstante ello, los chicos no se amilanan, cumplen al pie de la letra con su libreto y defienden a rajatabla sus convicciones.

Con su exposición pública, sobre todo a través de las redes sociales, Guillermo y Griselda han dividido a la sociedad. Los mayores detractores son sus pares del cuerpo legislativo, quienes se avergüenzan de ellos porque los consideran un mal ejemplo como funcionarios públicos. El colmo de sus excentricidades ocurrió en agosto del año pasado cuando publicaron un video del desafío viral “Kiki Challenge”, que consiste en bailar una popular canción bajándose de un auto en movimiento. “Lo hicimos para ponerle onda a la vida”, dijeron. Pero al mismo tiempo aclararon que el objetivo del video fue mostrar que ese desafío es peligroso. Griselda era entonces la presidenta del Concejo Deliberante y dos meses después le pasaron factura cuando la destituyeron del cargo durante una escandalosa sesión de características policiales.

La bella Griselda se convirtió así en el centro de críticas mordaces y de los ataque más arteros no solo de los hombres, sino de las mujeres. Meses antes dos concejalas pusieron en duda su sexualidad al aludir a su soltería y de no tener novio. La chica aclaró que no era lesbiana y en tono irónico les aconsejó a sus detractoras que en lugar de preocuparse por su vida privada “cuiden a sus maridos”.

Los cuestionamientos a los jóvenes se potenciaron, luego, cuando a través de las redes sociales realizaron para sus seguidores sorteos de cerveza, trajes de baño, kits escolares, entre otras cosas. Como no pudieron sofrenarlos sus pares les pusieron el sello de “locos” y por eso el cuerpo dispuso que sean sometidos a un tratamiento psicológico en el hospital neurosiquiátrico “Miguel Ragone”. En diciembre del año pasado les descontaron el 50 por ciento de sus dietas por no haber presentado el certificado de marras. 

Pero a los Galleguillos no solo los critican por sus excentricidades, sino por la particular actividad social que despliegan. Con la creación de la Oficina de Protección Animal, por iniciativa de ellos, ambos se abocaron a la tarea de recaudar fondos destinados a la compra de alimentos para los perros de la calle y la contratación de una secretaria para cumplir con esta tarea. Fue así que decidieron montar una suerte de feria virtual ofreciendo prendas de vestir a bajo precio. Los concejales opositores los acusaron de usar el cargo para usufructuar de un negocio ilegal y de competencia desleal en detrimento de quienes explotan esa actividad comercial en el pueblo.

La semana pasada, los mediáticos ediles volvieron a provocar el enojo de sus pares al tomar estado público que por las redes sociales ofrecían paltas, con delivery incluido, a bajo costo. Como respuesta a esas críticas difundieron un video donde se ve a Griselda subiendo por una escalera para cosechar el fruto de una planta que cuidaron con esmero en el fondo de su casa. Para desacreditarlos, un concejal “contra” dijo que los verduleros del pueblo están indignados porque los Galleguillos venden a 50 pesos el kilo de palta cuando el precio del fruto en el mercado local oscila entre los 80 y 100 pesos.

El caso es que todo lo que hacen los noveles concejales, lo hacen con inteligencia y por eso nadie se arriesga a ponerle el “gancho” a las denuncias públicas. Cuando aparecieron en escena, los vecinos veían a los chicos como unos “loquitos”, pero de a poco se fueron ganando un espacio dentro del concierto social y hoy gozan de una gran popularidad. Es que más allá de sus excentricidades, la gente advierte que los Galleguillos lograron romper con el molde de la cuestionada política y se han convertido en los ojos, oídos y la voz de los que no tienen voz. 

En Rosario de Lerma se comenta que hay preocupación entre los que se están midiendo el traje para reemplazar al actual intendente del municipio vallisto.

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