Gimnasia y un papelón que costará mucho dejar atrás

Gimnasia y Tiro sufrió uno de los golpes más duro de su historia al caer a la categoría más amateur del fútbol argentino. Y sus protagonistas -el presidente Macelo Mentesana, el vice Juan Carlos Ibire, el cuerpo técnico y sus jugadores- serán recordados por haber empujado entre todos al albo a un descenso que podría haberse evitado al menos cinco fechas antes del final de la reválida de haber sacado solo un punto.

Todas las “patas” activas de la estructura jugaron con fuego desde hace tiempo y se quemaron feo, con errores garrafales a la hora de las decisiones y, ya en el tramo final de la competencia, subestimando la posibilidad de descender. Y entre todos ellos, los que sigan involucrados en el proyecto del Gimnasia que viene deben comenzar por asumir sus responsabilidades y hacerse cargo para poder crecer, comenzando por la misma dirigencia, que el día posterior a consumarse en Córdoba el descenso y en frío hicieron una autocrítica tibia y a medias.

A Gimnasia le costará mucho dejar atrás el bochorno de un descenso evitable y emprender el camino de la reconstrucción. La refundación será dura, con nueve meses de vacío total y absoluto sin competencia y con el torneo más duro por delante, un Regional Federal totalmente amateur donde no habrá más contratos profesionales y donde será más difícil armar un plantel o sostener a su propios valores, donde la dura misión de ascender será más cuesta arriba y donde esta vez sí debe encararse un proyecto serio si es que las intenciones son volver pronto al Federal A.

Ibire rompió el silencio
En diálogo con El Tribuno, el responsable del fútbol de Gimnasia, si bien asumió que hubo errores, se defendió de las críticas de los hinchas y consideró que en el camino también se hicieron “muchas cosas buenas”. 

“Somos dirigentes, pero también somos hinchas. No nos imaginábamos que podíamos descender. Hace tres años planteamos un proyecto de sostener a juveniles y brindarles herramientas para que crezcan y ese rumbo se ratificará. El objetivo era ese y seguirá siendo, pero no imaginábamos un descenso”, expresó el dirigente, para luego poner más energías y acento en responder a las críticas que a hacer un mea culpa.

“Todo descenso es doloroso. En los últimos años hicimos campañas que recién hoy se les dará más valor, como cuando jugamos el pentagonal por el ascenso y fuimos perjudicados con Mitre y Agropecuario, que nos doblaban y triplicaban en presupuesto. Para muchos, aquella vez habíamos fracasado. Es que en Gimnasia solo sirve ascender. El torneo pasado también llegamos a un octogonal y perdimos luego por penales con Sportivo Belgrano. No fue un error no haber mantenido esos planteles, no lo hicimos porque no había plata”, dijo.

En relación con lo que viene, Ibire, quien dijo que discutirá su continuidad en el fútbol en CD, siguió defendiendo su postura. “Gimnasia es muy grande. Trabajaremos para recuperar rápido la categoría en un torneo amateur, pero que se irá jerarquizando, sin descuidar la economía del club, a eso lo tenemos claro. Nos equivocamos, pero tampoco fuimos un desastre como dicen. Con el plantel siempre cumplimos, en logística, en concentraciones, en viajes, en campos de entrenamientos, pagamos los sueldos al día. Luchamos por tener inferiores que nos den frutos. Hicimos muchas cosas que nadie las ve. Yo invitaría a que estén un día en el club los que critican y de seguro saldrían con una opinión distinta”, se despachó.
 

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