Los musulmanes salteños viven el mes del ayuno y la oración

El Ramadán comenzó en el atardecer del cinco de mayo, teniendo en cuenta que se rige por la luna. Con la aparición de la primera estrella, al igual que la comunidad judía, el islam da inicio al tiempo de ayuno, que se extenderá por al menos 29 días y no más de 30.

"Las tres religiones monoteístas de la misma rama, que son el judaísmo, el cristianismo y el islam, tienen como día de oración el sábado, el domingo y el viernes, respectivamente. Creo que esta es una revelación de Dios", expresó el sheykh Suleyman Geddes, a cargo de la Asociación Civil Cultural Yerrahi para la Difusión del Islam en Salta.

Durante el Ramadán se realiza un ayuno que apunta a lo físico y lo espiritual, y se prolonga durante parte del día, desde el alba hasta el ocaso. En ese período, estimado en 12 horas, no se ingiere ningún alimento, bebida ni se mantienen relaciones sexuales.

"Para poder cumplir con esas horas de ayuno el musulmán prepara una comida con los nutrientes suficientes para soportar la jornada de ayuno. Se puede ingerir antes del alba", expresó el sheykh.

En el caso de los salteños, tampoco pueden coquear en este lapso. "Nada puede entrar al cuerpo ni salir de él", afirmó Suleyman, a la vez que explicó que nada negativo o del desagrado de Dios debe salir del cuerpo. Ejemplificó que "ayuna la lengua", porque no dice chismes, habla mal, ni hiere un corazón. Dijo que también ayunan los oídos, al no escuchar nada en contra de Dios; los ojos, al no ver nada que ofenda a Dios; las manos, al no tomar nada que les pertenece y ayudar.

Durante el Ramadán se trabaja en forma normal. "En esta religión no hay nadie que se retire o viva en la montaña, porque el creyente debe ser útil en el lugar donde está", agregó.

El Ramadán se da una sola vez en el año y el nombre tiene relación con el período de tiempo en Arabia en que se vive un mes de intenso calor. "La palabra Ramadán implica entonces que el calor y al ayuno quemarán los pecados", manifestó el sheykh.

En esta época, el islam también recuerda que es el mes en el cual descendió el Corán, que tiene 114 capítulos, por eso en la noche 27 se realiza una vigilia. Durante el ayuno también se debe hacer la lectura completa de este texto.

El día posterior a los 29 o 30 días de ayuno durante el Ramadán se realiza una celebración y es una de las dos fiestas más importantes de la comunidad musulmana. El Corán expresa que esta fecha es un día de bendición, en el que no se hace ayuno por lo menos durante tres días.

Suleyman destaca que esta celebración en los países musulmanes es como la Navidad en el mundo cristiano. Los miembros de la Asociación Civil Cultural Yerrahi son originarios de Salta, por lo que el cierre del Ramadán se vive con algunos cambios que no tienen que ver con la practica del islamismo sino con costumbres del mundo árabe.

"La vivencia de un argentino siendo musulmán es muy interesante, por que se encuentra con un llamado de Dios, donde nada lo conecta a la cultura árabe. El islam enseña las cosas esenciales de la vida, como amar al prójimo, servir a los demás, ser positivo y no excederse en ninguna práctica. El hombre tiende a ser extremo, pero si logramos el equilibrio podemos tener una vida hermosa", agregó.

Esta Asociación cuenta con 20 integrantes y se formó en 2013. También existe el Centro Islámico formado por originarios de Arabia. "Si bien Salta tiene una fuerte presencia árabe, la mayoría no son musulmanes, sino que integran la Iglesia ortodoxa, junto al padre Adolfo Barrionuevo", recordó.

El retiro de los sentidos

Durante el Ramadán se busca un retiro de lo sentidos y, durante este período de ayuno, se busca que las manos estén más en acción.

A partir de la preadolescencia y hasta los 60 años, todos los que profesan el islam deben realizar el ayuno para poder educar el "ego".

Esto se logra con una disciplina interior, y el ayuno es la que más profundamente llega a esta parte sutil. "Con el ayuno, el ego pierde control de nuestra persona. Se acaban los caprichos, los gustos, los deseos", explicó Suleyman. Con el ayuno triunfa el ser o el alma sobre el ego según esta perspectiva.

Preguntas para responder

Suleyman Geddes recordó durante su encuentro con El Tribuno a su maestro y mentor, el sheykh Orhan Baba, quien solía decir que hay tres preguntas que una persona despierta se debe poder responder: de dónde vengo, para qué estoy en este mundo y hacia dónde voy.

"Sí logra esto, logró aprender mucho de esta vida", dijo.

Los pilares que sostienen el Islam

Con raíces comunes al judaísmo y el cristianismo, apuntan a la solidaridad.

El Islam es una religión monoteísta, esto quiere decir que creen en un solo Dios. Al igual que el cristianismo y el judaísmo, descienden de Abraham, por lo que están conectadas de alguna manera. El Islam es la última religión monoteísta que Dios reveló a la humanidad, hace 1.440 años aproximadamente. Ese mensaje llega a un lugar llamado La Meca, que queda en Arabia Saudita. Es una revelación que trae el ángel Gabriel, el mismo que aparece en la anunciación de María o las revelaciones de Moisés. Quien la recibe es Mohatma, mal llamado Mahoma, que es una castellanización que no tiene ningún significado. Mohatma, significa “aquel que es alabado”, y recibe esta revelación a los 40 años, con el nombre de Sagrado Corán, que es el libro de los musulmanes. 

Ese mensaje viene con cinco principios, uno de los cuáles es el Ramadán. 

El principio fundamental del islamismo es declarar que por encima de todo está Dios y que “no hay intermediarios entre la relación del hombre con Dios”. Creen que no hay nadie que perdone los pecados si no es Dios. 

“En el Islam no se puede decir ‘amo a Mohatma’ y ‘no amo a Jesús’. El Corán trae los relatos sagrados incluso de la concepción de Cristo, y así para atrás todos los mensajeros, como Jacobo o David. Nosotros decimos que Dios envió el mismo mensaje a toda la humanidad”, expresó el sheykh, Suleyman Geddes.

Otro de los pilares es la oración. El musulmán reza cinco veces en el día, en momentos que están predeterminados y ordenados: a la madrugada, al mediodía, a la siesta, al ocaso y a la noche. 

El tercer pilar es ayunar, una vez al año, en un mes. Esta práctica se llama Ramadán. El Islam tiene un calendario de 12 meses, que es lunar. Por lo que el Ramadán cambia de fecha. 

El cuarto pilar es hacer caridad. Esto significa ayudar a una persona que está enfrentando una necesidad, con los sobrantes de los ahorros. 

El quinto pilar es hacer en algún momento de la vida una peregrinación a La Meca, si se tiene el dinero y la salud para hacerlo. 

La segunda fiesta importante dentro del Islam es cuando finaliza la peregrinación a La Meca, el lugar donde Abraham debía sacrificar a su hijo.

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