“La marginalidad social las obliga a prostituirse”

El Tribuno entrevistó a Daniela Funes Xamena, integrante de Mujeres Trans Autoconvocadas y promotora educativa del programa Hacemos Futuro, quien aseguró que la Policía detiene a chicas trans no solo cuando están en situación de prostitución, sino en cualquier momento, y advirtió que los procedimientos son violentos. Mencionó que hay decenas de denuncias por apremios ilegales, pero que a ninguna se le dio curso. Reclamó la sanción del cupo laboral trans, la derogación del artículo 114 y políticas públicas para prevenir que adolescentes trans empiecen a prostituirse y para rescatar a quienes quieran salir de esta situación. 

Desde la Policía dijeron que ellos solo detienen a quienes están en situación de prostitución...

Es mentira, porque tenemos compañeras que salieron de la escuela Padilla, donde estudian pastelería, y fueron detenidas por el artículo 114 por gente de la comisaría segunda. Otra fue golpeada en la (avenida) San Martín arriba, a las 13, en el Mercado Artesanal. Le rompieron la cabeza y la mandaron al hospital. A otra, que fue a comprar un pancho, también...

¿O sea que hay detenciones en cualquier momento y circunstancia?

Sí, no les interesa si una está trabajando o no. Las detienen a cualquier hora del día en forma abusiva, violenta y vulnerando todos sus derechos.

¿Cuál es su postura frente al artículo 114?

La legislación en la Argentina es abolicionista con la prostitución. Esto significa que no puede prohibir o regularizar una actividad que considera como un problema social. La prostitución es un problema de la marginalidad social que tienen estas personas, que son obligadas a prostituirse. El artículo 114 penaliza esta actividad en la vía pública, pero habilita a la Policía a cometer cualquier tipo de abusos contra las compañeras, como detenciones arbitrarias, golpes, violencia... Son esposadas, tiradas al suelo, pateadas, escupidas. Un hombre orinando en un árbol también constituye una contravención y ¿se lo reprime a balazos, se lo esposa, se lo patea, se lo escupe, se lo arresta? No, entonces este artículo tiene un carácter discriminatorio, de disciplinamiento social hacia el colectivo trans, tiene un trasfondo de transodio, que solo se utiliza para vulnerar todos los derechos y las garantías de las compañeras. 

¿Ustedes denuncian estas situaciones? 

En mano tengo más de 30 denuncias hechas por las compañeras, pero a ninguna le dieron curso y ninguno de los oficiales fue identificado ni sancionado (NdR: recibe las denuncias la Fiscalía de Derechos Humanos, a cargo de Gustavo Vilar Rey). Estas son de las que pueden denunciar, porque muchas no lo hacen por miedo a represalias policiales. 

¿Por qué cree que sucede esto?

Esta es una mera muestra del transodio que existe en la sociedad, que está enquistado en el Poder Judicial, en el poder político, en la sociedad en general... De los resultados de una encuesta de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, junto con la Federación Argentina LGBT, salió que Salta es la provincia más hostil con la comunidad LGBT y en donde hay más muertes en toda la Argentina en proporción a la cantidad de habitantes. 

¿Por qué cree que en Salta hay tanta transfobia?

Porque tenemos una sociedad conservadora, patriarcal y machista. Lamentablemente, la hipocresía existe y la planta política y el Poder Judicial no están exentos de este tipo de prejuicios, que existieron históricamente. Les cuesta mucho ponerse en el lugar de nosotras, las compañeras trans, que recién ahora tratamos de pelear por nuestros derechos, históricamente negados por la sociedad y por el Estado.

Hay un proyecto de ley que busca penalizar solo la demanda de prostitución. ¿Qué piensa sobre esto?

Creo que sería una forma de reparar todos los abusos que tuvieron las compañeras. Me parece que sería, al menos, reconocer que la legislación del 114 se equivocó, que fue una norma que solo facilitó los apremios ilegales y los abusos de la Policía hacia el colectivo trans. El cliente no es penalizado, a pesar que comete la misma contravención que las compañeras.

¿Modificar este artículo sería suficiente para que cesaran los actos de violencia?

Como el Estado es abolicionista, no debería haber normas que legalizaran ni prohibieran, pero, si ese es el vaso medio lleno... Yo solo me ocupo de proteger los derechos de las compañeras trans, no me interesa proteger los del cliente. El cliente no está en situación de vulnerabilidad. Es una persona común, que tiene familia, que tiene novia, que está soltero. Es parte de la sociedad. 

Desde el Ministerio Público Fiscal dicen que muchas actas de contravención no llegan a las fiscalías... 

Las actas están mal realizadas. Como muchas veces las golpean o cometen algún tipo de abuso, hacen mal las actas para que no tengan curso. Los policías nunca quieren dar sus nombres, sus identificaciones ni sus cargos. Todo el procedimiento está viciado de nulidad, pero se realiza con violencia y con abuso.

¿Cómo se sale de esta situación?

Si la sociedad salteña y el poder político no quieren la prostitución trans en las calles, no tendrían que darnos balas y apremios ilegales, sino libros y posibilidades de inclusión. Tenemos menores de edad que caen en la prostitución y nadie se ocupa de eso. Si la familia expulsa a los 13 años de edad, ¿qué se puede esperar?, ¿adónde van a terminar? Las que empezaron a los 11, 12 o 13 años no terminan siquiera la secundaria. Hay personas que quieren salir de la prostitución y no pueden, porque no hay herramientas de rescate. 

¿Qué medidas piden, en concreto?

Cupo laboral trans, derogación del artículo 114 y políticas públicas de prevención para que las menores de edad trans no lleguen a la prostitución. Siempre se puso el ojo sobre la compañera que está parada en una esquina, pero no sobre los abusos que sufrió ni sobre las causas que la obligaron a estar en esa situación.

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