Reconvirtieron la quiebra de la inmobiliaria IKBA en concurso preventivo

En una semana, el juez de Concursos, Quiebras y Sociedades de Primera Nominación, Pablo Muiños, sacó un torbellino de resoluciones en relación con IKBA, empresa inmobiliaria que debe regularizar la entrega de 192 lotes en diferentes urbanizaciones de Cerrillos.

El pasado 7 de junio, Muiños decretó la quiebra de la firma ante las presentaciones de tres acreedores, José Esteban Sánchez, Ricardo José Buzzada y Francisco Clemente Sajama, representados por los abogados José Fernando Teseyra y Javier Latorre.

Un día antes, con el patrocinio de los abogados Aníbal Anaquín y Guido Giacosa, la empresa había pedido la apertura de un concurso preventivo.

Ayer el magistrado resolvió reconvertir la quiebra en concurso, figura con la que se dirimirá el proceso de regularización pendiente con cerca de 200 familias afectadas. Para hoy está prevista la audiencia para sortear al síndico que supervisará el proceso judicial.

En la presentación realizada el 6 de junio ante el juez Muiños, IKBA, firma que tiene como principal referente a Matías Desimone, afirmó que "la mejor forma de proseguir con las obras y concluir con las obligaciones es la reestructuración de plazos y poder reorganizar la empresa mediante un concurso preventivo". En esos términos, IKBA planteó la alternativa para entregar los lotes con los servicios correspondientes.

En Cielos del Valle, urbanización localizada sobre la ruta 68, IKBA entregó 135 viviendas y 150 lotes de un total de 320. En Cielos del Sur I, un barrio de 278 viviendas ubicado sobre la ruta 21 (camino a San Agustín), clientes recibieron el total de las unidades habitacionales que allí se proyectaron.

En Cielos del Sur II, desarrollo previsto a la par de la primera etapa, entregó de forma precaria 105 de los 192 lotes planificados. En esa urbanización, al igual que en manzanas de Cielos del Valle sin viviendas construidas, la firma renegoció condiciones con adquirentes para entregar solo terrenos.

En el pedido de concurso, los apoderados de IKBA reseñaron que los desarrollos urbanísticos se desenvolvieron con normalidad entre 2011 y 2014, cuando "la devaluación frente al dólar de la moneda nacional impactó fuertemente en el precio de los bienes y servicios".

Financiamiento 

IKBA señaló que “el cliente pagaba de 24 a 30 cuotas como entrega, y de 94 a 86 cuotas se financiaban”. En el caso de no recibir las viviendas en los términos pactados, los adquirentes tenían la posibilidad de suspender los pagos. Se convinieron cuotas fijas, porque las actualizaciones de contratos estaban prohibidas por ley. En este contexto, sobrevinieron reclamos masivos e incumplimientos de pagos ante la AFIP que desembocaron en el cierre de las cuentas de IKBA, en julio de 2017, y en la paralización de las obras cuatro meses después. La empresa despidió a la mayoría de su personal.
Al momento de la cesación, según el pedido de concurso, “el promedio de los pagos de las cuotas rondaba en $250.000 por cada cliente, equivalente a entre el 25 y el 30% del valor de cada vivienda”. 
 

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