Robos y falta de personal de  seguridad en un cementerio

Robos de rejas, placas, cruces y floreros de nichos son algunas de las situaciones que se vienen registrando en el cementerio de la Santa Cruz, según denunciaron deudos a El Tribuno. Una mujer aseguró que le sacaron objetos de dos nichos de distintos familiares y que incluso llegaron a abrir uno de ellos.

Ayer muchos salteños se acercaron al camposanto para visitar las tumbas de sus seres queridos, algo característico de los domingos, sobre todo cuando el frío cede por el sol.

A simple vista, se podía notar al mediodía que los nichos sin rejas, vidrios o candados son el blanco preferido de los ladrones y vándalos.

"Nosotros tenemos a mi nietita en un nicho bien alto. Le pusimos rejas desde el principio y un candado porque, si no, seguro nos sacan todo. Las familias siempre comentan que los ladrones se roban las placas, los floreros y todo lo que haya", contó Norma.

Mercedes, quien había llevado flores para el nicho de un familiar, también dijo que hizo poner rejas y vidrio en el nicho por temor a los robos. "También tengo la tumba de una sobrina que tiene rejitas. Vengo todos los domingos y a veces veo que sacan floreros solamente para romperlos y dejarlos tirados, desparraman las flores en el piso. Eso es malicia", lamentó la mujer.

María Cano frecuentemente visita los nichos de dos familiares. Expresó: "Tengo mi abuelita abajo. No tiene nada llamativo. Su plaquita es de cartón. Mi papá está en un nicho bien arriba. Los dos tienen rejas porque sabemos que siempre entran chicos a hacer daño y a veces no es parar robar sino para romper. Son vándalos".

Al ser consultado sobre la problemática, el responsable administrativo del cementerio de la Santa Cruz, Jorge Díaz, explicó a El Tribuno: "Hubo un caso en que la hija de la titular de un nicho se dirigió a nosotros de muy mala manera. Lo que ocurrió, días atrás fue que cometimos un error. Estábamos sacando todo (el nicho) y no correspondía, así que volvimos a poner todo en su lugar. Ya se había roto una piedra, entonces la mujer vino e hizo un escándalo terrible".

Agregó: "Todas las cosas están. Lo que se hizo fue comenzar a arreglarlo de nuevo y ponerlo en condiciones porque el error humano lo cometimos nosotros. Los trabajadores tenían que desocupar otro nicho y se equivocaron y empezaron con este. La mujer estaba en todo su derecho de reclamar, pero no era la forma".

Sostuvo que luego se comunicaron con la madre de la mujer titular del nicho. "De forma muy educada hablamos y el problema fue solucionado", indicó el funcionario.

Sin embargo, la mujer que había realizado el reclamo en primera instancia fue a visitar el nicho de su tío y surgió un nuevo problema. "Es un nicho de muchos años, deteriorado por la falta de mantenimiento. No estaba la reja. La buscamos, tratamos de ver si alguno de los vigiladores la había resguardado pero no la encontramos. Se le informó que no fue hallada. Aparentemente sí le robaron eso", dijo Díaz.

Falta de personal

Con relación a los robos de objetos de los nichos, Díaz sostuvo: "Efectivamente, tenemos un grave problema con eso. Mucho se debe a la falta de personal. Tenemos tres personas de vigilancia, una de las cuales se jubila a fin de mes. El otro conflicto es que solamente tenemos dos vigiladores privados por la mañana, dos por la tarde y uno a la noche".

Hace unos cuatro años atrás el panorama era diferente. "Llegamos a tener tres vigiladores a la mañana, tres por la tarde y dos a la noche y más personal nuestro también, por lo que prácticamente habíamos eliminado en un 95% los robos", recordó Díaz.

El perímetro del cementerio no está completamente cerrado, lo que agrava el problema. "Tenemos un portón en el fondo, el portón vehícular y la entrada principal, así que necesitaríamos mínimamente, para cubrir, controlar estas 16 hectáreas, que vengan por lo menos cinco vigiladores privados y cuatro de los nuestros para las rondas", describió el funcionario.

"Hay que tener en cuenta que si un vigilante nuestro viene para el sector de adelante por algún motivo, en el fondo puede pasar cualquier cosa", agregó.

Si bien de noche se cierran todos los portones, no son seguros. "Los portones de rejas de la entrada principal tienen una altura de 1,80 metros. Digamos que es lo mas seguro que hay. Del otro lado, en la entrada vehicular, tenemos un portón que mide un metro y el que está en el fondo es igual. Está roto porque lo chocó un vehículo", puntualizó Díaz.

Desde hace tiempo que la administración del cementerio elevó notas por los problemas de seguridad. "Solicitamos que se levanten las rejas, se hagan portones grandes. También hemos pedido personal y mejoras edilicias pero la solución no llega", finalizó.

Problemas edilicios

Años atrás, en el cementerio de la Santa Cruz se había decidido que vigiladores privados revisaran los vehículos y bolsos de deudos en las entradas pero el método no prosperó. 
“El objetivo era minimizar hechos de inseguridad pero hubo quejas por parte de los contribuyentes. Decían que con qué derecho les íbamos a abrir sus bolsos. Mucha gente no se daba cuenta de que eso en realidad era para proteger sus propios bienes, los nichos de sus familiares”, indicaron desde la administración de la institución. 
Sobre los problemas edilicios, explicaron: “Se han arreglado dos galerías, la mitad de otras dos. Se cambiaron las chapas. Se pusieron tirantes nuevos pero acá hay un montón de galerías más. Además, hay muchos nichos en malas condiciones. La parte de administración también necesita obras en los techos pero no tenemos respuesta de Hacienda”. 
 

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