Rotundo vuelco en la investigación  por el homicidio de Jimena Salas

El "caso Jimena Salas" podría tomar un giro de 180 grados a partir de la rigurosa decisión del procurador general Abel Cornejo de "llegar hasta las últimas consecuencias". En la tarde de ayer, tomó estado público que los nuevos fiscales de la causa, Ana Inés Salinas Odorisio y Gustavo Torres Rubelt, citaron a declarar a Nicolás Cajal, esposo de la mujer asesinada a puñaladas en enero de 2017 en el pueblo de Vaqueros.

Lo que se sabe es que el hombre fue citado para mañana, a las 10. A partir de que la noticia tomó estado público, la primera hipótesis que surgió en todos los medios fue que Cajal no habría sido convocado para que declarara como testigo, sino como presunto sospechoso del aberrante crimen cometido contra su esposa en la vivienda que ambos compartían con sus dos hijas menores, en barrio San Nicolás.

Pese a la reserva con que se maneja la investigación, trascendió que desde que Cornejo se propuso como meta esclarecer el homicidio habría puesto la mira en el esposo de Jimena Salas. Esto explicaría por qué no se reunió con Cajal, como lo había previsto, apenas decidió darle un nuevo impulso a las pesquisas, sobre todo luego del relevo de los fiscales originales, Pablo Paz y Rodrigo González Miralpex.

Pedro Arancibia, el abogado patrocinante de Cajal, se había quejado ante los medios por el silencio del procurador. Ocurre que hasta antes de que la causa tomara otro rumbo, Paz y González Miralpeix mantenían al tanto del curso de la investigación a Cajal y a su abogado, a quienes convocaban a sus despachos cuando surgía algún dato. Es probable que Cornejo haya desistido de reunirse con el viudo porque en el armado del complicado rompecabezas alguna sospecha habría surgido en torno a él.

De lo que no quedaron dudas fue que tras la lectura del expediente, el titular del Ministerio Público advirtió una serie de irregularidades en las investigaciones y por eso dispuso el reemplazo de aquellos fiscales por Pablo Rivero y Ramiro Ramos Ossorio. Sin embargo, a estos también le pasaron la aspiradora.

Luego de la detención de Sergio Horacio Vargas la semana pasada, el único imputado en la causa hasta ahora, negros nubarrones amenazaron con tormentas impensadas. Para evitar que nuevos diluvios anegaran la causa, el procurador decidió echar a Rivero y Ramos Ossorio, sin más trámite. La explicación de Cornejo fue: "Rectificar el rumbo de la investigación e ir directamente al autor intelectual del homicidio". El jefe de los fiscales también habló de "sortear obstáculos internos" dentro de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas para investigar este femicidio que se mantiene impune desde hace 30 meses. Por eso no le tembló el puño en producir los cambios de marras y avanzar contra viento y marea hacia su objetivo.

Todo indica que algo sospechoso habrían observado en los últimos días Cornejo y sus fiscales para que decidieran citar a declarar a Nicolás Cajal. Trascendió que el tema fue analizado en profundidad el viernes pasado durante la reunión del Consejo Asesor de Fiscales, el cuerpo creado para evaluar la gestión del Ministerio Público.

Luego de que se conociera esta novedad, el abogado Arancibia se llamó a silencio. Nunca respondió a las llamadas.

Cornejo observó muchas grietas

Las sospechas de Cornejo y sus fiscales en torno a la presunta participación de Cajal en el homicidio de su esposa no solo habrían surgido de la irregular investigación de los investigadores primarios, sino de algunas cuestiones que no guardarían relación con el comportamiento de un hombre que pierde a su esposa en una circunstancia tan terrible. 
Fue Cajal quien al llegar a la vivienda encontró a su esposa en medio de un charco de sangre con 41 puñaladas en el cuerpo. De acuerdo con su testimonio, las hijas pequeñas de ambos estaban encerradas en el baño de la casa, por lo que dejó entrever que no habrían presenciado el horrendo crimen de la madre.
 Se sabe que al procurador le llamaron la atención muchas grietas en la investigación, pero en la que más puso el ojo fue en la decisión de Cajal de disponer la cremación del cadáver de la mujer luego de la autopsia. En ese sentido cuestionó severamente la decisión del fiscal Pablo Paz de entregar el cuerpo de la víctima sin haber tomado los recaudos que el caso exigía al tratarse de un homicidio con semejante grado de violencia.
A juicio de Cornejo era necesario realizar estudios más profundos de la pericia anatomopatológica en el cuerpo de Salas. Para el funcionario, con la cremación del cadáver desaparecieron pruebas consideradas fundamentales para la investigación.
 Frente a esta situación, el jefe de los fiscales decidió empezar virtualmente de cero las pesquisas. Quizás esto explica por qué ordenó a los fiscales que citen al viudo a declarar.

Gran expectativa

Toda la expectativa del caso está centrada en lo que sucederá mañana, a partir de las 10, cuando Nicolás Cajal se presente a declarar ante los fiscales Salinas Odorisio y Torres Rubelt. 
En la audiencia seguramente estará acompañado por el abogado Pedro Arancibia, quien ayer no atendió el celular pese a las insistentes llamadas de este medio.
Por las características del caso, todo hace suponer que su presencia en la Unidad de Graves Atentados contra las Personas será extensa, en caso de que se avenga a declarar. De su exposición y de las respuestas a preguntas que le hagan va a depender su situación.
Por el momento, ninguna imputación pesa en contra del viudo y por eso no hay orden de detención. Lo que hicieron los fiscales fue convocarlo a declarar.

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