Cinco destinos del NOA para conocer en las vacaciones de invierno

Arrancaron las vacaciones de invierno en Salta, ya que las restantes provincias comienzan el receso en fechas posteriores y muchos analizan la posibilidad de realizar viajes cortos para despejarse y luego retornar con las energías renovadas para afrontar lo que resta del año. 

Algunas de las propuestas para tener en cuenta, son: El Hornocal (Jujuy), Campo de Piedra Pómez (Catamarca), Cuevas de Acsibi en Seclantás (Salta), Iruya (Salta) y Amaicha del Valle (Tucumán).

1-Serranía del Hornocal

La Serranía del Hornocal es una formación geológica que se destaca por sus diferentes tonalidades de colores. Por este motivo se la conoce también como el Cerro de los 14 Colores. Para poder disfrutar del paisaje y de las hermosas visitas de la serranía se demarcó un sector como mirador a 4.350 metros de altura. Al mirador se llega en vehículo y desde este punto se obtienen las mejores vistas panorámicas. Otro atractivo es la ruta para llegar hasta el mirador que recorre paisajes de ambientes puneños.

Cómo llegar a la Serranía del Hornocal

  • El camino parte desde la localidad de Humahuaca, desde este pueblo hay que tomar la Ruta Provincial 73 (ripio) y recorrer 24 kilómetros hasta el mirador.
  • Excursiones y tours: en el pueblo de Humahuaca hay agencias de viajes y camionetas que ofrecen el paseo hasta el mirador. Duración aprox.: medio día.
  • Importante: el mejor momento del día para visitar la Serranía del Hornocal (El cerro de los 14 colores) es por la tarde ya que el sol de ese momento del día resalta sus diferentes colores.

Para tener en cuenta si visita Hornocal con su propio vehículo

  • La ruta es de ripio y si bien suele estar mantenida por vialidad hay épocas en las que el camino puede estar en mal estado por las lluvias.
  • Es aconsejable preguntar en Humahuaca por el estado del camino (en una oficina de turismo, estación de servicio o a la Policía).
  • Conduzca despacio y no esfuerce el motor del vehículo.
  • Lleva rueda de auxilio, agua y abrigo.
  • Debido a la altura (más de 4.000 msnm.) y para evitar el apunamiento cuando descienda del vehículo muévase despacio y lentamente, evite correr, saltar y cualquier actividad que requiera esfuerzo.
  • Importante: el mirador no se encuentra sobre la misma ruta 73, sino que hay un desvío que está marcado con un cartel (Ver mapa).

Mirador del Cerro de los 14 Colores

La zona del mirador no es mucho más que un sector donde se pueden estacionar los vehículos para contemplar el hermoso paisaje de la Serranía.

Imagen gentileza Susy Caputo

El mirador se encuentra a 4.350 msnm. y es el mejor punto para contemplar las vistas panorámicas. En el lugar no hay infraestructura, ni refugios, ni baños.

Para tener en cuenta:

  • Evitar la noche en el mirador o en el camino. Es peligroso y la temperatura desciende bruscamente.
  • En la zona no hay señal de celular.
  • Lleve protector solar, abrigo, agua…

2-El Campo de Piedra Pómez

Se trata de un un Área Natural Protegida ubicada al Noroeste de la Provincia de Catamarca. Se puede acceder hasta allí desde la pequeña localidad de El Peñon a 35 kilómetros o desde la capital de departamento:que es  Antofagasta de la Sierra, por la ruta nacional 43.

El Campo de Piedra Pómez es un lugar único en el mundo. Imagen gentileza Marcelo Arrascaeta

Presenta en su gran extensión grandes campos de piedra pómez, mineral utilizado por los pobladores para tratar afecciones de la piel como las paspaduras producto del riguroso clima. La zona ofrece curiosas formas talladas por el viento, ofreciendo también todo el resplandor de su belleza paisajística apto para recorrerla en vehículo 4×4, cuatriciclo, bicicletas de alta montaña y caballo.

Sitio de singular belleza, presenta en toda su extensión un escenario propicio para la práctica de mountain bike, travesía en 4×4, trekking, senderismo, etc. Es un atractivo irresistible para todo aquel que se adentra en el territorio puneño, sus características físicas son bastantes inusuales con colores que van desde los blancos hasta los grises, pasando por tonalidades en tono tierra, sus formaciones rocosas de extrañas formas se extienden por toda su extensión.

Las condiciones climáticas de esta zona son adversas. Gran amplitud térmica diaria y pocas precipitaciones. La baja presión atmosférica y la altura que oscila entre los 3.200 y los 6.000 msnm (en Volcán Galán) crean el típico ambiente de Puna.

Recomendaciones básicas:

  • Equiparse con ropa de abrigo o térmica, calzado adecuado de montaña, sombrero, protector solar, lentes oscuros de sol.
  • Consultar a su médico de confianza por temas cardíacos para viajar a la Puna.
  • Si viaja en su propio vehículo, realizar un chequeo general antes de viajar. Auxilio extra y combustible suficiente. (Se recomienda vehículo 4×2 o 4×4 para ingresar al Campo de Piedra Pómez o bien, contratar una excursión) hay zonas de arena que un auto común no pasa.
  • Llevar botellas de agua para la jornada, siempre de más. Comer liviano.
  • Informarse en oficina de turismo o locales, estado de caminos y guías habilitados.
  • Botiquín de primeros auxilios.
  • Es aconsejable llevar efectivo suficiente para la estadía ya que, si bien, hay un cajero automático de Banco Nación, por lo general nunca tiene dinero. En las proximidades de la plaza, se encuentra la Policía y el hospital municipal.
  • Por alojamientos habilitados se puede pedir información a la  Municipalidad de Antofagasta de la Sierra( Belgrano s/n. Tel: 03835 471 001 / 47 1002. También a la Casa de Antofagasta de la Sierra en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca (Calle Rojas 671 Tel: 0383 – 44 39 49)
  • La Oficina de turismo Antofagasta de la Sierra también brinda información. Se puede solicitar al 383 154 593 927.

Fuente e imagen gentileza de Relatos de un viajero

3-Las cuevas de Acsibi

Las cuevas de Acsibi, son una singularidad geológica en los Valles Calchaquíes. Están a unos 7 kilómetros de Seclantás, Llegar a Acsibi es viajar en el tiempo ya que por allí pasaban las carretas de la colonia. Esta zona, en un sentido amplio, forma parte del sistema vial incaico –y preincaico– que fue aprovechado por los españoles durante la conquista en la conexión del Río de la Plata con el Perú.
La senda abandona el cañadón del río y se mete en un valle de formas caprichosas. Algunos las comparan con velas derretidas, pero la verdad es que es un valle de lo que la imaginación dicte.

Imagen gentileza Amarela

Se cree que estas cuevas eran usadas como lugares de rituales por los pueblos originarios de la zona ya que se encontraron numerosos fragmentos de cerámica. Como además es un lugar que suele concentrar los rayos durante las tormentas eléctricas, se le puso el nombre de Acsibi: “Se llama así porque es el lugar donde está la luz o está el fuego, en lengua cacán”.

4- Amaicha del Valle

Amaicha del Valle recibe a sus visitantes en la estación más fría del año para agasajarlos con sus paisajes, su clima y con el aire de paz que se respira en este pueblo de montaña. Un paisaje privilegiado, un legado histórico y arqueológico enorme, uno de los mejores microclimas y años de tradición, son los condimentos que hacen de Amaicha del Valle un destino cercano para tener en cuenta.

Se encuentra a 164 kilómetros de la capital tucumana y a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Cada año, centenares de turistas la eligen para recorrer sus calles y sumergirse en un legado arqueológico sin precedentes. Además, las características de su suelo y su clima hacen posible el desarrollo de la actividad vitivinícola.

  • Para aquellos que disfrutan de realizar actividades de turismo de aventura, pueden realizar excursiones en 4x4 al desierto de Tiu Punco; en lengua quechua significa "puerta del desierto" o "puerta del arenal". Este lugar está localizado a 20 kilómetros desde la plaza principal de Amaicha y allí se pueden observar restos de bosque petrificado y especies pertenecientes a la  fauna autóctona.
  • Otro de los imperdibles para visitar y disfrutar de su belleza y tranquilidad, es el Dique Los Zazos ubicado a 7 kilómetros de la plaza principal. Desde aquí el visitante puede continuar su recorrido por el camino principal y unos 5 kilómetros más adelante se encontrará con el río Amaicha, de continuarlo a pie descubrirá las cascadas del Remate inmersas entre paredones de piedras que forman la quebrada. 
  • A sólo 15 kilómetros aproximadamente de la plaza principal, encontramos Las Salinas. De allí los habitantes se proveen de sal para uso medicinal y doméstico. El acceso puede realizarse a pie, a caballo o en un vehículo todo terreno debido al camino arenoso y de piedras sueltas. Es recomendable ir siempre acompañado de un guía local para realizar esta visita.
  • La virgen tallada en madera viva, ubicada a sólo pocas cuadras del centro de Amaicha, es otro interesante atractivo que se debe visitar. La obra fue realizada por un artista alemán llamado Ludwig Shumacher quién se estableció en el pueblo hasta terminarla. Antes de asentarse en el Norte Argentino, el escultor ya había realizado otras esculturas similares en Europa, Rusia y Estados Unidos. Al partir de Tucumán, Shumacher tenía planeado comenzar nuevos proyectos en otras partes del mundo.
  • Un clásico de Amaicha es el Museo de la Pachamama, en el corazón de los valles. Refleja las costumbres y tradiciones ancestrales de la Cultura Diaguita - Calchaquí. Fue inaugurado en 1998 y ocupa unos 10.000 metros cuadrados. Posee cuatro salas dedicadas a etnología, geología, tapices, pinturas y patio de esculturas.

​​Aprovechá también tu estadía en Amaicha para conocer las técnicas que utilizan sus habitantes para la elaboración de las originales artesanías en cerámica, madera o tejidos, y por supuesto, para probar algún plato de su exquisita gastronomía regional.

5- Iruya. Está ubicada a 2.780 m.s.n.m. (metros sobre el nivel del mar), aproximadamente a una distancia de 320 Km. de la capital salteña.

Es conocida por la belleza de sus paisajes. Sobre las laderas de los cerros se dibuja la silueta de pequeñas poblaciones de casas de adobes y prolijos cuadrados de cultivos. Y allí se divisa Iruya, suspendida del barranco de una enorme quebrada. Rodeadas de un majestuoso paisaje, sus empinadas calles empedradas parecen detenidas en el tiempo. Su cultura es de raigambre precolombina, que se manifiesta en celebraciones pagano-religiosas como la colorida fiesta patronal en honor a la Virgen del Rosario.

Las pintorescas callecitas de Iruya. Imagen gentileza Respira Argentina

La palabra Iruya tiene una variedad de significados, pero los especialistas señalan que es una voz quechua o aymara, proveniente de la palabra iruyoc. “Iru” significa paja y “yoc", abundancia. Es decir que Iruya significaría abundante paja.

Es imprescindible adentrarnos a la provincia de Jujuy para llegar a un pueblo que parece colgado de las montañas. Desde Humahuaca son 74 km hasta Iruya. Para llegar deberemos recorrer parte de la quebrada de Humahuaca. Al dejar atrás Humahuaca, serán aproximadamente 25 km de asfalto los que se deben transitar, por la ruta nacional 9, para encontrar el desvío que conduce a Iruya.

Un cartel a la derecha nos indica el cruce de la ruta provincial 13 que nos lleva, por camino enripiado, hasta Iturbe (pueblito pegado a una vieja estación del ferrocarril que llegaba a La Quiaca). Luego de recorrer 52 km se advierten unos coloridos sembradíos y el pueblo.

El pueblo, una postal

Con callecitas estrechas, en declives permanentes, casitas coloniales de adobe y piedra, Iruya nos invita a remontarnos al pasado. Con su inconfundible cúpula celeste y sus paredes amarillas, la iglesia Nuestra Señora del Rosario y San Roque sigue manteniéndose como el ícono turístico por excelencia de Salta. Fue levantada en 1690 y a lo largo de esos más de 300 años de vida ha sido restaurada en más de una ocasión. 

Si te gustan los pequeños pueblos, tranquilos, sencillos, con mucha historia, alejados del consumismo, rodeados de energía y naturaleza, Iruya es uno de esos lugares que no se olvidan y que es impostergable visitar en algún momento de tu vida. 

Tal como ocurrió en épocas pasadas, el trueque en Iruya es una de las actividades comerciales más tradicionales que se realizan todavía en la actualidad
para solventar las necesidades primarias de la población. 

El colorido paisaje de Iruya. Imagen gentileza Esteban Palavecino - Respira Argentina

Y ya que estamos en el lugar la oportunidad es propicia para llegar a San Isidro de Iruya, uno de los lugares más aislados y de difícil acceso de todo el norte argentino ya que no existen rutas ni caminos que lo conecten con el resto de la provincia y solo se puede acceder a él por una ruta de trekking que sigue por kilómetros el paso de un copioso río de montaña.

  • La ruta Iruya-San Isidro es uno de los circuitos de trekking más populares por los viajeros que recorren esta parte del país. Un camino de ocho kilómetros en donde se puede observar distintos paisajes de una gran belleza, conectado dos pueblos con tradiciones ancestrales que parece estar suspendidos en el tiempo y que sin dudas merese la pena realizar una vez en la vida. Sin duda Iruya es un rinconcito cerca del cielo.

 

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