Delfina Álvarez: “Miré los Juegos de Toronto por TV y soñé poder estar ahí”

Es contadora, hace números, pero no ejerce. Delfina Álvarez (29), la triatleta salteña, disputará los Juegos Panamericanos de Lima en exactamente un mes. Controla sus tiempos, saca porcentajes y busca que el balance sea ascendente en su objetivo, el que soñó hace cuatro años, cuando veía por televisión Toronto 2015 e imaginó estar ahí. Un año después, en Río 2016, dibujó los anillos de los Juegos Olímpicos en el espejo con el vapor de la ducha, pero hoy está a la espera del 27 de julio, día en que competirá en la prueba individual y 48 horas más tarde lo hará en la prueba de relevos por equipos, en la playa de Chorrillos.
Antes de iniciar el último proceso de su preparación, visitó la planta editorial de El Tribuno y dejó todo, como promete hacerlo en la capital peruana.
Si tendrías que definir el triatlón, ¿cómo le explicarías a la gente? 
Que es un deporte de resistencia que nació en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. En esa época decidieron hacer una disciplina de mayor resistencia, entonces sacaron la prueba más larga de natación, de atletismo pista y de ciclismo pista. El triatlón es eso: 1.500 metros de natación, 40 kilómetros de ciclismo y 10.000 metros de atletismo en aguas abiertas y ruta.

¿Y tu amor por el triatlón cuándo comenzó?
Comencé corriendo. La primera carrera que hice fue los 50 km de la North Face en 2011, y dije “quiero hacer triatlón”. Hacía natación en Gimnasia y Tiro y todavía sigo, mientras que ciclismo no me costó porque hacía mountain bike. Hoy estoy en el seleccionado argentino muy feliz por todo lo que me pasó en ese tiempo.
Llegar por primera vez a los Juegos Panamericanos, ¿es un sueño o parte del proceso?
Es realmente un sueño llegar a Lima. En ese ínterin, entre mis primeras competencias y haber llegado a la Selección, quiero compartir con la gente que cuando estaba entrenando, en 2015, miraba los Juegos Panamericanos de Toronto por televisión y soñé poder estar ahí. Decía “qué lindo sería estar”, y hoy poder participar es un mensaje para las personas, para que sepan que cuando se quiere se puede con esfuerzo y trabajo.
¿Te pasó lo mismo un año después en Río de Janeiro 2016, soñás con estar en un Juego Olímpico?
Sí. Cuando estaba viendo la inauguración de Río, dibujé en el espejo los anillos de los Juegos Olímpicos aunque sé que llegar a Tokio 2020 es muy difícil y el primer objetivo es este, Lima.
Sabés que llegar a los Panamericanos no es fácil...
Tampoco estaba en los planes y en el momento en que se abrió la puerta me la jugué. De hecho, en planificación estoy hace 12 meses entrenando, sin descanso, cuando lo normal es tener una temporada de 10 meses.
¿Cómo manejás tus emociones a un mes de los Juegos?
Todos los días busco autoconocerme y controlando mis emociones. Lo trabajo con mi psicólogo deportivo Edmundo Di Lella (el mismo profesional que trabaja con los hermanos Kevin y Luciano Benavides). Por ahí me levanto a las 7 sin ganas de entrenar y lo hago por inercia. Me proyecto en que hay un objetivo y una motivación, soy pasional. A mucha gente le cuesta encontrar pasiones, pero no se tiene que llevar por los prejuicios y a mí me pasó. Hoy busco el equilibrio entre el deber y querer, porque también puedo hacerle mal a mi físico y sobrecargarme o lesionarme, que todavía no me ha pasado. Por eso es importante trabajar con alguien que me guíe en mi cabeza.
Y en ese trabajo constante, ¿sabés cuál es tu objetivo en Lima?
Sé que hoy es la carrera más importante de mi vida deportiva, aunque es un proceso para mí. También sé el nivel que hay, sé de mis limitaciones y si puedo estar entre las 10 primeras va a ser una gran carrera. Se viven emociones muy lindas como me pasó en los Juegos Sudamericanos de Playa al escuchar el Himno. Además, estar con otros atletas es muy bueno para disfrutarlo y voy como representante de esta provincia porque soy salteña antes que argentina.
Meses atrás contaste que dabas ventaja porque tenías una bicicleta de menor calidad a las demás competidoras, ¿pudiste solucionarlo?
Sí y agradezco a las autoridades porque se comprometieron a ayudarme a tener una nueva bicicleta, así que voy a mejorar la indumentaria de ciclismo por completo. Espero tener la nueva bici para prepararme en altura antes de llegar a Lima.

¿Qué significa para vos representar a tres deportes en uno?
Me pone muy feliz porque hice deportes toda mi vida y una sola disciplina no era lo mío, me cansaba rápido. En cambio el sistema de entrenamientos de triatlón es diferente porque alternas constantemente de disciplina. Natación me encanta y la descubrí de grande. Me pasa lo mismo con el ciclismo. El triatlón es muy completo, muy desafiante y tenés una vida útil muy larga. 
¿Entonces hiciste varios deportes antes de descubrir estas tres disciplinas?

Hice tenis de chiquita, aproximadamente desde los 3 años. De más grande jugué al fútbol. Siempre me gustó dedicarme al deporte, aunque nunca pude hacerlo por completo porque si bien mi familia me apoya, siempre quiso que siga el camino “normal” y primero estaban las obligaciones: estudiar y recibirme. Cambié de deportes hasta que llegué al triatlón. 

Sos contadora pero no ejercés...

No, pero vivo haciendo números de tiempos, porcentajes, esperando que el balance crezca.
¿Cómo está el balance emocional y deportivo? 
Para llegar a Lima trato de estar tranquila, preparame lo mejor posible. Salta cumple la parte emocional y deportiva. Estar con mis afectos, primero, y después me permite entrenar en altura. Quiero estar en la línea de largada y saber que hice todo para estar lo mejor posible. El resultado viene después y la experiencia te va enseñando que el deporte te da éxito y fracaso. No podés dejarte llevar por resultados, más allá del exitismo que hay en la sociedad y en el Enard mismo, porque te premian si lográs una medalla. No se valora un top 5 o top 10.


 

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