Santiago Apóstol, de la española ciudad de Compostela a Campo Quijano

Campo Quijano es poseedora de una profunda devoción a Santiago Apóstol que la destaca de entre los pueblos del interior de la provincia. Se trata de una veneración heredada de España y que supo mantener viva con mucha pasión el excura párroco local, Eulogio Echave, y que luego la comunidad conservó e hizo crecer hasta nuestros días. 
El último fin de semana, la localidad celebró sus fiestas patronales. Se trata de una manifestación de fe que todos los años congrega a los vecinos de la zona urbana, pero también de su extensa geografía rural. Tanto, que se suman las 25 comunidades esparcidas por las interminables montañas, que bajan hacia la parroquia en misachicos portando réplicas de Santiago y de santos y advocaciones de la Virgen, veneradas en los distintos parajes. También llegan hasta el pueblo devotos de La Silleta de zonas aledañas. 
El templo que lleva el nombre del patrono, si bien en algún momento trascendió que fue construido durante la gobernación de Ricardo Durán, en realidad fue durante la gestión de Lucio Cornejo y se inauguró en 1948, a metros de un terreno donado por doña Amalia Usandivaras de Javanovics, en el que hoy se encuentra la casa parroquial. 

Las misas, debajo de una higuera

Hasta esos días, las misas se celebran debajo de una higuera en un predio ubicado a dos cuadras de las vías del ferrocarril, que atraviesan la avenida principal. Mientras que para las celebraciones más destacadas, la feligresía asistía a la capilla de Río Blanco. Allí se realizaban los bautismo y los casamientos.
El padre Eulogio Echave, de ascendencia española, fue un gran impulsor de la veneración a Santiago Apóstol en la localidad. Fue el primer sacerdote en cabalgar y recorrer los cerros a lo largo de toda la Quebrada. Años después retomaría ese amor por las poblaciones rurales el padre Sigfrido “Chifri” Moroder. Algunas décadas antes, el cura Marssenaro recorrió la zona rural y las poblaciones de los cerros. El religioso, también participó de la inauguración del C-14 en 1948. 

Una capítulo apasionante

La historia de las imágenes de Santiago Apóstol constituyen un capítulo apasionante. De acuerdo a testimonios de la época, la obra original desapareció un día de la parroquia local. No había rastros ni pudo darse con su paradero hasta mucho tiempo después, en circunstancias insólitas. Frente a esta situación el comerciante salteño Miguel Vilariño, devoto del santo, prometió al cura Eulogio Echave que donaría una nueva imagen. En uno de sus viajes a España cumplió con la promesa y adquirió una obra en Santiago de Compostela, que luego hizo llegar a Campo Quijano.
La estatuilla representa al santo de pie, apoyado en un bastón. Hace cerca de seis décadas, cuando arribó a la localidad desde Península Ibérica, tenía una aureola metálica que luego le fue reemplazada por el sombrero de ala ancha, adornado con una roseta de plata. 
La obra llegó a la estación de trenes de Salta el 10 de julio de 1961 y fue recibida por las autoridades locales, una gran cantidad de vecinos y por aquel entonces el nuevo sacerdote de Quijano, Carlos Valzacchi. Tras de permanecer unos días en la capital provincial fue trasladada al pueblo del Valle de Lerma en caravana el 16 de julio, donde fue recibida con una verdadera fiesta. A las cinco de al tarde de ese día, la imagen recibió la bendición en el atrio de la iglesia local.
Unos años después de este suceso, en uno de los recorridos del cura local por las montañas, la extraviada imagen de fue hallada en una casita de familia, donde le habían armando un altar. La gente la había llevado hacia los cerros “para tener más cerca al santo” y rezarle sin tener que bajar al pueblo. Luego de los trámites pertinentes y de ofrecerle a los lugareños una réplica, Santiago fue devuelto y llegó en procesión al templo parroquial.

Un histórico recibimiento

En la noche del domingo 16 de julio de 1961 comenzó el novenario en honor a Santiago. Una multitud participó de los rezos. Todos querían conocer el flamante santo traído de España. El 25, el pueblo honró a su Santo Patrono con mucho fervor. Hubo misas para niños, adolescentes y ancianos y, a las 11. La celebración central estuvo a cargo del padre San Juan de la Cruz. Concluida la ceremonia, la imagen recorrió por primera vez las calles del pueblo. Lo acompañaron autoridades provinciales, municipales y el arzobispo, monseñor Tavella. También partició don Manuel Vilariño, los Gauchos Unidos del Valle de Lerma, la Banda de Música de la Policía y misachicos de la Quebrada del Toro. Concluídas las actividades litúrgicas, hubo almuerzo criollo y por la tarde, doma, retreta y juegos hípicos. Entrada la noche se encendieron fogones, fuegos artificiales y hubo un gran baile popular.
La parroquia fue remodelada en 2000 y los trabajos fueron bendecidos por el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello.

El templo parroquial cuenta con una imagen de Santiago Apóstol articulada y mecánica, un verdadero atractivo en la provincia. Durante las fiestas patronales sale de su hornacina y bendice tres veces a los fieles, que disfrutan todos los años del espectáculo.

 

Un domingo cargado de emociones

Este año, las actividades religiosas se realizaron bajo el lema “Camina con Santiago, Iglesia peregrina”. “El domingo inicio con misa para los peregrinos y misachicos. Luego, cerca del mediodía se celebró la misa central, seguida de la procesión con la sagrada imagen. Como es una tradición, el pueblo honró a su santo patrono con un multitudinario desfile. La jornada cerró con una misa de acción de gracias”, contó el intendente Manuel Cornejo.

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