El Gringo Ávila, un músico que alcanzó el éxito con Los K’abuky

¡Quién no bailó con Los K’buky! Una rica historia dentro de la música tropical de nuestra provincia, un clásico de los verdaderos carnavales. Un largo camino avalan la trayectoria de esta agrupación musical, más precisamente 36 años de vida artística, con alegrías y penas, con reconocimientos y sinsabores, pero siempre marcando un estilo único que lo caratuló con distintos.
El Gringo Ávila es el único “sobreviviente” de la formación inicial, allá por 1984. Fue arquero de Gimnasia y Tiro, trabajó con las divisiones inferiores en Central Norte, durante 11 años se desempeñó en las fuerzas policiales, fue árbitro y muchos años remisero.

Chicos de barrio

“La historia comenzó a tejerse en el barrio Agua y Energía. Lo integraban Héctor Cima (timbaleta y voz), Juan Carlos Chilo (guitarra), Daniel Vaca (bajo), Raúl Gaspar (teclado), Hugo Cala (batería), Héctor Concha (güiro y coros) y Pepe Contreras (voz). Luego de un tiempo hubo algunos cambios y quedaron Cima, Cirilo Vargas, Rodolfo Guantay, Concha, y el Negro Camerún. Teníamos temas propios y también covers. En los inicios de los 90 dimos un gran salto con el disco La Cabellona, la gente se apegó totalmente a nuestro repertorio. Allí decidimos radicarnos en Buenos Aires, que significaba una base sólida para cualquier artista. Fueron años de éxitos y gloria, compartiendo con los grandes de la música tropical”, aseguró el Gringo.

Momento amargo

La convivencia no es fácil y en Los K’buky no fue la excepción.
“Nos separamos a fines de 1996, en la ciudad de Tucumán. Hubo algún intento de vuelta con estos integrantes, pero jamás se concretó. Luego de varias temporadas volví a armar la banda con jóvenes músicos, quienes se mantienen hasta la actualidad”, agregó.
“La familia es el pilar de mi inspiración, también tengo mi propia banda en casa, con mi señora Alejandra Zulca y mis hijos Tyara (violín), Luciano (piano) y Matías (teclado), quien tiene su grupo llamado La Revancha. Llevo el dolor de la muerte de mi hijo Diego, quien tocaba la timbaleta. Hace un tiempo fundé una embajada artística con fines solidarios. La integran Jorge Marciano, Talero Blanco, Negro Camerún, Nahir La Metanense, Kumbiayque, Laura Marrupe, entre otros. Tratamos de ayudar a los más necesitados, siempre es importante extenderle una mano a quien la necesite”, sostuvo Ávila.
En referencia al presente de su carrera artística, el Gringo añadió: “Soy compositor y cantante. Estoy preparando una gira por distintas ciudades de Bolivia. Luego tengo planeado viajar a Buenos Aires, donde realizaremos varias presentaciones de la mano de Mario Ibarra. Pertenezco al sello KP Record, de Rosario de Santa Fe. Hemos grabado los discos Discazo Norteño, volumen 2 y 3. Participaron como artistas invitados Los Mirlos, Zamira, Soles de Plata, Antonella Herrera, Raúl Pastor y Los Hermanos Vargas. Este año pienso defender estos dos materiales discográficos”.
Sin dudas que el Gringo Ávila siempre llevó la música en la sangre: “Nací en Campamento Vespucio y tengo una relación familiar con Jorge Rojas y el Chaqueño Palavecino, también con folclorista santiagueño Eduardo Ávila. Mi padre Esteban Ávila fue compañero en la escuela con el Chango Nieto. Amo la música y moriré junto a ella”, sentenció finalmente el salteño Gringo Ávila.
 

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