Necesita urgente que el PAMI le dé un aparato 

Don Julio Medildo Mamaní, un jubilado rural de ochenta y dos años, tiene una insuficiencia respiratoria, motivo por el cual su amigo, también jubilado y con setenta y nueve años de edad, don Rosario Leguizamón, es quien realiza los trámites correspondientes con la institución del PAMI para la otorgación de un aparato concentrador respiratorio.

Como don Mamaní vive en el paraje La Hollada, ubicado hacia el sur a treinta y cinco kilómetros de Rosario de la Frontera, su amigo vela por él. Si bien el jubilado vive con uno de sus hijos, el mismo trabaja allí, por lo que le resulta imposible realizar los múltiples tramites característicos de la institución. 

A meses de las gestiones realizada por los jubilados, el PAMI, recién el 9 de enero de este año, le dio un turno para seguir con el pedido.

Pero don Leguizamón teme por la vida de su amigo, que está en el campo con problemas respiratorios, por eso acudió a El Tribuno con la esperanza que el concentrador llegue lo antes posible.

“La primera gestión la hizo una de las hijas que trabaja y vive en Buenos en Aires, tuvo que venir a socorrer a su padre porque se encontraba mal. Después me hice cargo yo”, relató don Leguizamón.

“Mi amigo necesita de manera urgente un concentrador para poder respirar correctamente. Lo hemos solicitado en noviembre y recién ahora nos dan el numero en PAMI para continuar con las gestiones”, manifestó.

“Por eso estoy acá, porque mi amigo se encuentra muy mal, con estos calores y cambios de temperatura le hace peor. Encima a él solo le funciona un pulmón, el cincuenta por ciento, y el otro solo funciona un veinticinco por ciento, por lo cual el pedido a las autoridades es urgente”, exclamó angustiado.

Molesto por la burocracia de la institución, el jubilado agregó que “lo que quiero es que entiendan que se trata de salvarle la vida, mi amigo está mal. Por eso la idea de esta visibilización es para que él pueda tener pronto las respuestas sobre el equipo que necesita”.

Sin médico de cabecera

Don Leguizamón también dio a conocer otra problemática que sufren los abuelos, que es la falta de un médico de cabecera las 24 horas, durante todo el año. 

“Otro problema en contra que tenemos es que el médico de cabecera, el doctor Martínez que atiende a mi amigo, y conoce la situación de él, se encuentra de vacaciones, entonces todo se hace más complicado. Él vuelve el 26 de enero y no hay quién se haga cargo mientras tanto”, manifestó.

“Sucede que el doctor es quien tiene todo su diagnóstico y la doctora suplente solo lo medica para que pase el momento, nos es igual que la atención del propio doctor”, señaló.

“Y si lo internan en el hospital se requiere justamente del doctor para que pase todos sus datos y recién hacerle el tratamiento, por eso está todo complicado, mi amigo está prácticamente abandonado”, dijo con bronca.

“Realmente es indignante el trato que tiene el PAMI para con todos sus asociados, porque, desgraciadamente, yo también tengo un problema con la institución y estamos con cartas documento de por medio, pero bueno, eso es otro tema, lo mío de ultima es un problema de papeles, en cambio lo de mi amigo es diferente, lo de él es una cuestión de vida o muerte”, enfatizó.

También se quejó por la atención y la burocracia de la institución, que afecta a la mayoría de los jubilados; “Mientras, la obra social nos descuenta periódicamente, y no nos da ninguna atención. Por ahora hacemos una nota, pero correspondería un amparo para que eso pueda tener algo de consistencia y obligarlos a que de una vez por todas le den la solución que necesita”.

“Me aconsejaron que vaya a Metán y haga allí la denuncia, que entonces el fiscal me va a atender, ¿cómo van a ser las cosas así?, y, mientras tanto, mi amigo sigue sin solución”.

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