“Vamos a buscar más facilidades para que todos los salteños puedan conocer el Tren a las Nubes”

Sebastián Vidal Casas tiene 39 años y desde hace unos días atrás se enteró, de boca del gobernador Gustavo Sáenz, que le asignaron la responsabilidad de comandar los destinos del Tren a las Nubes. Antes había sido nombrado como administrador de los mercados de la Ciudad de Salta y mucho más atrás trabajó en la Jefatura del Gabinete Municipal, siempre bajo el mando de Sáenz. 

Como una paradoja de un destino espiralado, Sebastián es hijo de Jorge Vidal Casas, quien con Sergio Raúl Mosca y Marcelo Vila reactivaron el convoy más famoso del mundo allá por el año 92. 

De la entrevista que le brindó a El Tribuno se pudo comprender el alto impacto emotivo de la noticia, la impronta que tendrá sobre la idea de que más salteños conozcan el tren y la realidad de mantener el servicio como está: corto, pero funcionando durante todo el año.

¿Cómo fue su comienzo en esta nueva tarea encomendada por el gobernador de Salta?

Tengo una alegría tremenda porque encontré al Tren de las Nubes funcionando. El martes salió completo y lo bueno es que tenemos un gran porcentaje de reservas para todo el año. Estas dos modalidades actuales permiten otras formas del servicio y de que el turista tenga un contacto diferente con la gente del lugar.

Siguen entonces las dos modalidades...

En la actualidad, los contingentes salen en bus desde Salta hasta San Antonio de los Cobres y realizan una parada en la quebrada del río Toro para desayunar y otra a la vuelta para la merienda. En San Antonio parten en el tren hasta el Viaducto La Polvorilla y regresan al pueblo. Esta modalidad permite que más gente pueda beneficiarse con la actividad turística y que los visitantes también tengan un contacto total con los lugareños. Nuestro tren tiene tres pilares como capital fundamental: el paisaje, la ingeniería y nuestra gente.

Antes, se recorría el tramo completo en el tren. En total eran 215 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta en un viaje diario que demoraba 15 horas con todas las comodidades a bordo. Los turistas no consumían nada afuera, sólo algunas artesanías. Hoy tenemos la posibilidad de que la comunidad se beneficie con el paso de las dos modalidades del tren.

¿Tienen la idea de ampliar o recuperar parte del recorrido anterior?

Eso depende exclusivamente de Nación y Provincia. Nosotros como empresa no tenemos la capacidad para generar los recursos para ampliar la cantidad de kilómetros de recorrido. Los tramos que no se pueden recorrer necesitan una inversión que está sujeta a la economía y recursos que nos puedan dar a nivel nacional. La parte positiva es que estamos operando todo el año. Cuando teníamos el tramo completo se complicaba de noviembre a marzo; ahora tenemos previsibilidad.

¿Usted tiene algún objetivo prioritario?

Cada directorio tiene una impronta y lo que vamos a buscar es que cada vez más salteños conozcan el tren, el viaducto, San Antonio de los Cobres porque es significativo que muchos comprovincianos no los conozcan. Si bien ahora hay precios diferenciados y promociones vamos a buscar más facilidades para que todos los salteños puedan conocer el tren, la Puna y la cultura de los Andes.

El cargo que a usted le dieron tiene un componente emocional adicional que muchos salteños desconocen...

(Ríe y se emociona) Sí, mi papá estuvo al frente del tren en la parte privada y yo ahora en la función pública. Cuando me llamó el gobernador y me propuso el cargo fue muy emotivo, muy fuerte. Mucha gente se comunicó conmigo felicitándome, muchos amigos en la calle me abrazaron y muchos de los viejos compañeros de mi viejo llamaron a la casa familiar para expresar su alegría. La verdad es que esta semana, todo tuvo un condimento existencial muy fuerte. Mi papá junto a Mosca y Marcelito Vila lo reactivaron desde el año 1992 y si bien yo era aún un adolescente recuerdo todo el proceso, las idas y vueltas a Buenos Aires, los horarios, los recorridos, el servicio y todo lo que me iba contando. Hoy ponemos en marcha todos esos saberes a las nuevas condiciones: debemos seguir promocionando, mantener los estándares de calidad y trabajar con los ministerios de Turismo de Nación y Provincia. No hay otro secreto que el trabajo constante. Y esa lógica que manejaba mi papá ya viene en la Provincia desde los tiempos de don Roberto Romero quien fue el primero, desde mi humilde opinión, quien se puso a trabajar para una Salta como vidriera para recibir a todo el mundo. Yo ahora soy parte de una larga tradición de trabajadores que hicieron del turismo salteño una potente fuente de ingresos para todos. Creemos en el boca a boca y para eso nos preparamos mantener esa tradición de brindar un buen servicio porque sabemos que el Tren a la Nubes es nuestra mejor vidriera al mundo. Ahora vamos a mantener esas herramientas y vamos a incursionar en otras aristas, a readecuarlas a la realidad actual y a trazar nuestra propia impronta que es la trabajar con las puertas abiertas siempre atentos a todas las voces que se acerquen con las intensiones de mejorar.

¿Qué es lo que encontró en su primera recorrida?

Encontré a un excelente grupo humano que es evidente que tiene la impronta de querer mejorar siempre. Estuve hablando y escuchando a nuestros compañeros trabajadores y queremos hacer lo mismo con los turistas. Queremos escuchar las cosas buenas y las críticas también. Además vamos a trabajar con la gente de las comunidades por donde pasa nuestro servicio. Sabemos los buenos beneficios que deja el tren a su paso y es por eso que seguiremos con fechas especiales para el mes de la Pachamama, ahora que viene el carnaval andino. Son todas propuestas en las que estamos dispuestos a trabajar coordinadamente entre todos los sectores para que la marca Salta siga creciendo.

Un paseo inolvidable

Desde 2016, el Tren a las Nubes comienza con salida en bus desde la ciudad de Salta, a las 7, recorriendo por la ruta nacional 51 atravesando Campo Quijano, Gobernador Solá , El Alfarcito y Santa Rosa de Tastil, para continuar el viaje por la Quebrada de las Cuevas, la llanura de Muñano para llegar al pintoresco San Antonio de los Cobres, corazón de la puna salteña.

A las 11:45 parte el Tren a las Nubes, en plena precordillera de los Andes, hasta el Viaducto La Polvorilla a 4.220 m s. n. m. En este lugar, cerca del cielo, se detiene el convoy para que los pasajeros recorran a pie. Luego retorna a San Antonio para un almuerzo no incluido. A las 15 emprenden el retorno con una merienda en la quebrada del río Toro. Se llega a Salta a las 20.

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