El teatro salteño analiza el trabajo a cielo abierto y sueña con volver

Mientras que Carlos Paz y Mar del Plata difundieron recientemente que el teatro volverá en esas ciudades bajo estrictos protocolos, aforos reducidos y distanciamiento social, para reducir al máximo la posibilidad de contagios de Covid-19, en Salta los teatreros continúan sosteniendo que frente al contexto desfavorable que generó la emergencia sanitaria en el campo de las artes escénicas desde la Secretaría de Cultura no se realizaron acciones de sostenimiento especiales para ellos como sí se gestionaron desde otras carteras gubernamentales para otros sectores de la economía que se encuentran en marcha. 
El regreso de las funciones presenciales en un marco de estrictos controles de bioseguridad para no exponer a los asistentes, los artistas ni a los trabajadores encargados de montar el espectáculo supone una capacidad máxima del 30% en las salas. Los dispositivos enuncian habilitar filas de butacas impares, que medie entre cada persona tres asientos, entre otras posibilidades. Sin embargo, hay espacios tan pequeños que escapan a beneficiarse de estos reordenamientos de público. 
Es el caso de La Ventolera, una asociación civil a cuyo nombre preceden 14 años de trabajo por la cultura en Salta. Situada en la O’Higgins esquina Mitre, esta casona adaptada debió cerrar apenas fue declarada la pandemia, y con ello quedaron suspendidos talleres, el servicio de biblioteca y los espectáculos.
Su directora Andrea García le contó a El Tribuno que cuando comenzó la primera cuarentena, del 16 de marzo al 6 de junio, recibieron la colaboración económica de trabajadores y músicos de la Orquesta Sinfónica de Salta, a la que dijo haber sentido “más que una ayuda, como un abrazo en estos tiempos tan difíciles”. Luego de un mes de levantado el aislamiento social, preventivo y obligatorio recibieron un aporte del Instituto Nacional del Teatro (INT) para solventar gastos urgentes. Agregó que el INT se comprometió a destinarles otra partida en estos días. Recientemente se divulgó que este organismo recibirá un incremento presupuestario de 91 millones de pesos del Tesoro Nacional y que estos fondos le permitirán ampliar los alcances del Plan Podestá (Preservación Operativa de Elencos, Salas y Teatristas Argentinos), con los que llevarán un desahogo económico a 481 salas de todo el país. De este total 49 se encuentran en el NOA. 
García señaló que solicitaron a la Secretaría de Cultura la exención del pago de los servicios de luz y agua. El organismo les dio una respuesta positiva; sin embargo, aún no ha gestionado el beneficio. “A la Municipalidad también hemos pedido apoyo, pero no nos lo han brindado aún”, acotó García. Añadió que cifran su esperanza en el tratamiento del proyecto de ordenanza que la Red de Espacios Culturales Independientes (Recis) viene impulsando desde hace dos años. 
“La semana pasada recibimos con alegría la noticia que habían sancionado la ordenanza. En primera instancia, nos reconocerían como lo que somos: ‘espacios culturales independientes’ y con ello nuestras particularidades, permitiendo habilitar el espacio bajo esa figura”, detalló. Hasta el momento están representados en la categoría de comercio, que los teatreros entienden que no los identifica debido a que no son una empresa ni generan lucro. Asimismo, de aplicarse esta disposición recibirían regalías para el pago de impuestos y tasas municipales. “Ahora tenemos que ver cómo será la implementación en diez días, tiempo en que debería ser aprobada por el Ejecutivo municipal. Antes de la pandemia ya necesitábamos estos reconocimientos para existir, ahora sin ese apoyo vamos a desaparecer”, advirtió, categórica.
¿Cómo se reacomodaría su sala a la “nueva normalidad”? García señaló que, al tener una capacidad actual de 27 espectadores, aplicando el protocolo las funciones deberían hacerse ante cuatro personas... Así, dijo que una proyección realista se barajaría en tres opciones: hacer espectáculos al aire libre, solicitar ayuda económica para agrandar la sala y así poder completar con el debido distanciamiento el número de espectadores prepandemia o solicitar a alguno de los organismos del Estado el préstamo de un espacio con características similares a La Ventolera para sostenerse hasta que pase por completo la emergencia sanitaria. “Desde el primer día no hemos bajado los brazos. Estamos trabajando a través de Recis y La Multicultural (otra red que nuclea a colectivos y asociaciones de artistas) para hacer garantizar los derechos culturales en nuestra provincia. Hoy no podemos estar en vivo con nuestros artistas y nuestro público, pero seguimos luchando para que las actividades y los espacios culturales independientes vuelvan con más fuerzas cuando sea posible”, expresó García.

El Salón Auditórium 

La directora del Salón Auditórium Ana María Parodi señaló que no pensó y no cuenta con los indicios suficientes para suponer cómo podrían adaptarse las funciones que se alojaban en el espacio que coordina a una práctica de cielo abierto. “¿Dónde se harían? ¿En el anfiteatro del parque San Martín? ¿En el de la plaza España? ¿En la glorieta de la plaza 9 de Julio o en el patio de algún museo? ¿Acaso los ministros, funcionarios o empleados de la administración pública sacaron sus escritorios, computadoras, archivos, etc. para trabajar al aire libre? Con esto quiero decir que ‘el teatro es nuestro trabajo’ y tiene un ámbito adecuado para realizarlo, al igual que cualquier otro trabajo y hasta ahora no he visto a nadie trabajando en la calle. Hay, claro, un teatro callejero específico, pero no somos los más en Salta. No quiero decir un no rotundo, pero tampoco podría afirmar que sí funcionaría”, expresó. Añadió que hizo teatro en el patio de escuelas, en el hall de la estación de trenes, en aulas pequeñas, durante giras por el interior de la provincia, condicionada por “la necesidad de trabajo de cada momento o época determinada”. Añadió que la propuesta, de concretarse, podría corresponderse con los requisitos de acción de algunos grupos independientes, pero se interrogó acerca del destino de las salas, a la luz de que no constituyen un riesgo comunitario por el volumen de personas que circulan en ellas.
“Están cerradas, aun cuando sería posible establecer un protocolo y adecuarlo a cada espacio. Si se puede viajar en colectivo, en avión, si la gente puede sentarse a comer en un restaurante, si se puede ir a los templos religiosos y hay protocolo para todos, ¿porque no abrir salas de la misma forma?”, señaló. Con 280 butacas, poner en funcionamiento el Salón Auditórium perdiendo dos terceras partes de su capacidad sería viable. Agregó que se sostiene con la asistencia permanente del INT, al que por primera vez en sus años de existencia (se fundó en 1997) y pese a que está previsto en la Ley Nacional del Teatro, se le asignaron recursos del Tesoro Nacional. 
A Parodi el Plan Podestá, que asistió a obras en cartel inscriptas en 2019 y a las salas subsidiadas, le posibilitó hacer arreglos en las instalaciones, destruidas por las tormentas acaecidas en 2019. Con 40 años de carrera, ella misma se dispuso al streaming en la octava edición de los Premios Victoria a las Artes Escénicas. Tras ser reprogramada de abril a julio la apertura de sobres y el anuncio de los ganadores se realizó este año a través de la plataforma Zoom, y Parodi hizo incursiones en vivo y grabadas. Aun así, para ella la praxis del teatro no se negocia. “Desde el principio me resistí a los medios digitales, no concebía el teatro sin público. El público es la tercera pata del teatro y te puedo asegurar que la energía que te da la presencia y devolución del público es irremplazable. Sin embargo, estoy estudiando las posibilidades de usar la tecnología disponible y adecuar la sala de alguna manera. Esta situación de pandemia en el mundo va para largo y hay que poner creatividad y adaptarnos para no desaparecer”, definió. 
Luego precisó que el coronavirus solo acentuó las graves y crónicas postergaciones que vienen sufriendo los teatreros. “Lo que pasa es que nadie nos toma en serio, ni nos considera trabajadores. No hay gestión oficial, ni un diseño de plan o política de Estado para cultura y creo que esto es muy grave. Implica un concepto de banalización y una desvalorización de la actividad artística. También un desconocimiento de la gestión pública y privada que hemos desarrollado durante los últimos 50 años, sin olvidar a quienes nos precedieron. Mucho esfuerzo y trabajo llevó abrir el camino desde allí hasta donde hemos llegado; pero la política cultural nos desconoce, nos ningunea, estamos sin cabeza, sin gestión, a la deriva total”, expuso, tajante. 

La Morisqueta

La actriz Cristina Idiarte coincidió con Ana María Parodi acerca de que no fueron llamados por los organismos del Estado para integrar una mesa técnica que recogiera la experiencia del sector y de la que surgiera un consenso para el pronto regreso de la actividad teatral presencial, como ocurre desde hace dos semanas en Buenos Aires. “Hasta ahora no hubo gestión para poder negociar los protocolos que se precisan. El Estado tiene que estar presente también en el sector de la cultura. Y estar presente quiere decir al filo del cañón con las cosas que son más urgentes, no con una capacitación para recién después de dos meses pedir un subsidio, sino ya”, manifestó la directora de La Morisqueta.
Añadió que el grupo que comanda se sustenta con los ingresos por boletería, la venta de funciones anticipadas y la búsqueda de patrocinadores. Durante la pandemia liberaron gratuitamente las filmaciones de “Alicia en el País de las Maravillas”, en mayo, y “Peter Pan”, en junio, dos de sus obras más exitosas. 
“La cultura es un derecho humano universal y el Estado debe garantizar el acceso a ella, más allá de que estemos en una situación emergente. Las redes sociales se han llenado de los trabajadores de la cultura mostrando lo que hacen. Me parece que sería una manera de agradecer lo que uno está haciendo en algún punto”, opinó. Acerca del streaming señaló que “si bien es un recurso muy discutido, podría ser interesante que la gente se entere de cómo trabajamos y cuáles son nuestros métodos de producción, de qué forma construimos el significado de una obra de teatro. Por otro lado, es una forma de darnos a los artistas lo que necesitamos: el público, aunque sea detrás de una pantalla”.

Con un estilo de trabajo en el que los grupos inician su entrenamiento actoral para luego proponérseles actuar en una obra anual, el taller de teatro volvió en varios grupos -los Imaginadores, Cazastrellas, Cuentaestrellas, Vagamundos y adultos- de hasta diez personas. Salvo el de la aclamada “Artificio casamiento”, que por ser muy numeroso está en un obligado parate. “Hemos tenido que modificar contenidos y prácticas al no tener un objetivo concreto ni cercano de subir al escenario. No sabemos cuándo ni cómo volveremos, entrenamos para qué, para cuándo. Es una pregunta importante que deberíamos cubrir para devolvernos el corazón y la mirada hacia adelante”, lamentó Cristina, que como capacitadora está trabajando a un 25% de lo que acostumbraba al haber disminuido considerablemente la matrícula. Viendo a músicos vender o empeñar sus instrumentos, a otros abrir un kiosco o verdulería en sus casas o buscar empleos en relación de dependencia, Cristina sostuvo que va a resistir: “Me costó mucho la decisión de vivir de esto y no quiero que mis hijas me vean darme por vencida”.

NN Teatro

La directora de NN Teatro Nena Córdoba contó que en junio pasado realizaron el ciclo “Coronados de gloria vivamos” por streaming y que no les funcionó “la gorra virtual”, porque muy pocas personas estuvieron dispuestas a hacer una colaboración en dinero.De hecho, recaudaron solo $2000. Aún se pueden ver por YouTube los cuatro episodios que produjeron en pandemia. “Fueron relatos a los que no sentimos logrados. Porque debíamos apurarnos para no perder el interés de los pocos que nos seguían los domingos a las 20 por el canal”, relató. Añadió que las opiniones desfavorables surgidas del medio cuando salieron al ruedo con este perfil de trabajo instalaron un debate al que ella juzga edificante. “Entendimos que no era teatro, sino un nuevo lenguaje expresivo comunicacional del arte. Como todo lo nuevo primero genera rechazo y luego se da una viralización del método. Ahora no solo el Tik Tok es la estrella, sino cualquier tipo de creación que pudiera llevarse al streaming”, evaluó. Sin embargo, entre tanta oferta los contenidos se disputan a espectadores que buscan alta calidad. Nena reconoció que los "enormes" defectos técnicos que tiene el ciclo lo hizo poco atractivo y que se debieron a que no disponen de los equipos técnicos para hacer juego de cámaras, intensidades, tomas y planos. “No es que no lo sepamos hacer o no se nos ocurra, sino que no tenemos los medios. El Estado en vez de subsidiar por la vía de la meritocracia, a través de premios que van cosechando siempre los mismos, sería bueno que aplique la ideología del nuevo gobierno: que se propone dejar de lado la meritocracia para buscar la igualdad de oportunidades. Así podemos comprar equipos”, opinó.

La cuarta edición del Festival de Actores Independientes de Salta (Faisa) se hará próximamente y vía streaming. Justamente por no tener medios de transmisión Nena solicitó que el INT le subsidiara el evento. Sin novedades contrató una empresa de manera particular. “Ellos quieren que se haga como falso vivo por la calidad, pero yo quiero hacerlo en vivo en la sala Mitad del Pasillo, porque así se asemejará lo máximo posible al teatro presencial”, señaló. Aún está en tratativas con Cultura de la Provincia y la Municipalidad para confirmar que le habiliten la Usina Cultural (España 198) y el autocine del Teatro Municipal. mientras que en la subsede de Joaquín V. González se haría en la Casa de la Cultura y los anfiteatros Pedro S. Palermo y Arturo Julián Londero.

Con más de 20 elencos de artistas de la escena y espectáculos de teatro, teatro callejero, performáticos, musicales y audiovisuales en programa Nena presentó un estricto protocolo para la realización del festival, que cabalga entre la modalidad virtual y semipresencial al aire libre.

 

Reclamo nacional 

Según Télam el 21 de este mes el director y dramaturgo Javier Daulte había reclamado en una solicitada que "el Estado debe declarar esencial la praxis presencial del arte porque es el único alimento que satisface una suerte de hambre que de otro modo no se saciará más que con violencia (entendiendo el consumismo como una de las formas de la violencia)", en una carta titulada "El valor del arte presencial en nuestra sociedad". Estas palabras fueron tomadas por representantes del sector -con su autorización- en forma de petitorio con el objetivo de recoger adhesiones para abrir teatros con aforo reducido antes de las reuniones que la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (Adeet) mantuvo el jueves pasado con autoridades porteñas y bonaerenses. De estos encuentros salieron con el acuerdo de durante la próxima temporada de verano podrá desarrollarse actividad teatral y musical, bajo estrictos protocolos, al aire libre o en salas que cumplan con los requisitos de ventilación, según informó el Ministerio de Salud bonaerense. Aunque la fecha de retorno es incierta.

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