Depredación en el Cabra: un negocio de $80 millones

Alrededor de 168 toneladas de pejerreyes son extraídas de forma ilegal del dique Cabra Corral, a lo largo del año, por los depredadores que se agrupan en mafias locales, en un aceitado negocio que deja millones de pesos de ganancia a los principales involucrados.

Las 11 mil hectáreas cubiertas de agua del embalse salteño son conocidas de memoria por los redeadores. Cada recoveco es utilizado para escabullirse de los patrullajes de la policía Lacustre. Pero entre los lugareños, la captura de pejerreyes es considerada una práctica normal, que da de comer a numerosas familias de Coronel Moldes, localidad ubicada a 65 kilómetros al sur de la capital salteña.

Informe

Este ilegal negocio millonario también derrama ganancias en algunos importantes emprendimientos gastronómicos y hoteleros de la zona. Ayer El Tribuno publicó un informe en el que se puso en evidencia el movimiento de las redadas, e incluso que requieren una investigación profunda por parte de fiscales.

Funcionaria

El negocio es común en la zona del Dique Cabra Corral, donde la impunidad toma ribetes impensados.

Tanto, que hace unos años, se nombró a una inspectora de Ambiente, Mónica Castillo, para controlar la pesca furtiva, pero resultó ser que la funcionaria, antes de asumir, había sido descubierta en varias ocasiones depredando las especies ictícolas del dique y entre sus antecedentes policiales se cuentan desde amenazas y resistencia a la autoridad, cada vez que era descubierta en medio del espejo de agua.

Siempre la sanción fue una contravención más, nunca como un hecho delictivo. Un redeador capturado infraganti por la policía Lacustre con una red de cien metros y cientos de pejerreyes es, para la ley, igual a que un vecino sea multado por estar pescando con una caña común en un día de veda.

Una actividad "normal"

"Esto es normal para nosotros, por que vivimos de la pesca. No sé por qué se sorprenden. Algunos lo hacen desde hace años. Pregunten a todos en Moldes. Pejerrey se puede ir a comprar en cualquier negocio del pueblo. Yo le llevo a unos restaurantes de Salta. También es cierto que hay gente que hace negocio con grandes volúmenes. Pero ahí hay gente pesada prendida, que arregla para que te dejen pasar por la ruta y uno que otro apellido conocido", contó un remisero con residencia en Moldes.

Todos los testimonios recogidos por este medio durante la investigación apuntan a una práctica ilegal que se ha transformado en el modo de sustento diario para algunos vecinos y un negocio millonario para unos pocos, que claramente no son del pueblo.

"Profesionales"

A partir del informe de El Tribuno de ayer, la policía Lacustre reconoció la existencia de pescadores ilegales locales cuyo oficio es "redeador profesional", según la definición oficial.

También confirmaron desde la fuerza del orden la cantidad de metros de redes y los kilos decomisados en cada procedimiento, que va en aumento en el dique Cabra Corral.

Miles de pescados

"Hemos llegado a contar kilómetros de redes al juntar todos los secuestros. No contabilizamos los kilos, solo por cantidad de especies ictícolas. Podemos decir que son miles y miles los pejerreyes decomisados. Se hace todo lo posible, pero sin duda alguna este práctica se ha naturalizado en la zona. Los redeadores confiesan que es su único oficio y por lo tanto es su profesión", dijo el comisario Adrián Sánchez Rosado, jefe de la Policía Lacustre local.

El funcionario policial confirmó que la cuestionada inspectora Castillo, de Ambiente provincial, debe trabajar juntos a ellos para corroborar los procedimientos y el destino de los decomisado. Incluso se comentó que las redes volvían a ser vendidas a los mismos redeadores a los que horas antes les habían secuestrado estos elementos de pesca furtiva.

"Todo es incinerado de acuerdo a la normativa de las fiscalías. Nadie se lleva nada. Cuando se secuestran las redes son destruidas, no pueden tener otra utilidad", se defendió el policía.

Afinando el lápiz, los números cantan

El comisario Sánchez Rosado, a cargo de la Policía Lacustre en el dique Cabra Corral, dijo respecto de la nota publicada ayer en este medio que le pareció “una historia fantástica”.

Y se preguntó de manera retórica: “Si fuera verdaderamente un negocio millonario, se deberían trasladar los kilos y kilos de pejerreyes capturados en camiones enormes y esto no ocurre porque no existen”. 

Sin embargo, las misma fuerza a su cargo calculó que cada redeador levanta (captura) más de 130 kilos de pejerreyes por semana.

Al mes, y dependiendo la época del año, pueden llegar a capturar, cada pescador furtivo, unos 700 kilos de esta especie ictícola en promedio.

Los números son alarmantes

La Policía estima que operan entre 15 a 20 redeadores, otros lugareños hablan de 30 redeadores profesionales.

Con estos números podemos calcular que al mes se depredan 14.000 kilos de pejerreyes solamente, sin hablar de otras variedades de peces que también puedan ser extraídas por esos 20 o 30 redeadores.

En el año, según la misma fuente de la Policía Lacustre se supera esta cifra promedio debido al incremento de los pejerreyes en temporada, por lo que el total de pesca furtiva en un año puede llegar a alcanzar los 168 mil kilos.

A esto le sumamos el precio por kilo, solo por 200 pesos desde que lo sacan del agua al pejerrey, da un cálculo de 33.600.000 de pesos. Pero si se calcula el precio de reventa de los distribuidores que ofrecen a $500 el kilo, entonces la cifra llega a $84 millones anuales. 

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