Unos 60 niños iniciaron su  tratamiento neurológico

Pertenecen a familias de escasos recursos del departamento San Martín, algunas de ellas de comunidades originarias y en la mayoría de los casos nunca habían sido diagnosticadas. Si para un niño común provenir de una comunidad originaria o pertenecer a familias pobres implica una vida difícil, llena de privaciones, es de imaginarse lo que padecen los niños con TEA (trastornos de espectro autista), convulsivos, con parálisis cerebral y tantas otras patologías neurológicas que en muchas situaciones no les permiten ni siquiera escolarizarse. Padres con escasa formación no saben a dónde recurrir porque el hospital público puede darles algunas respuestas cuando se trata de otro tipo de enfermedades como una diarrea de verano o una bronquiolitis en los meses más frío, pero un diagnóstico y tratamiento neurológico era para estos chicos prácticamente inalcanzable.

Por eso es tan importante la llegada del primer equipo encabezado por el neurólogo infantil Juan Pablo Zorrilla, que ya asistió a unos 60 niños con diferentes patologías neurológicas en el hospital Juan Domingo Perón de Tartagal.

Como el equipo -conformado por el propio Zorrilla, una fonoaudióloga, una sicopedagoga y una sicóloga- regresará cada 15 días a Tartagal, será el personal del hospital Perón quien realice el seguimiento de los niñitos, los estudios previstos y tratamientos médicos y control de medicación.

Un esfuerzo de todos

Juan Ramón López, gerente del hospital de Tartagal, precisó que "en principio y de acuerdo a las necesidades el equipo del doctor Zorrilla va a atender en Tartagal cada 15 días y entre semana y semana el personal propio del hospital tendrá a su cargo el seguimiento de todos estos chiquitos, muchos de los cuales nunca habían sido ni siquiera diagnosticados por tanto era imposible que estuviesen bajo algún tipo de tratamiento".

López expresó que "esta fue una iniciativa y un trabajo conjunto entre el Ministerio de Salud de la Provincia, el Municipio de Tartagal y esta gerencia. Cuando lo hablé al doctor Zorrilla, se puso a entera disposición de este hospital y si bien la idea era trabajar con los chicos TEA, se extendió a otras patologías porque, lógicamente, las mamás vinieron con sus niños enfermos apenas se enteraron que un neurólogo infantil iba a atender en el hospital Perón".

"Esto fue un compromiso que asumimos con el intendente de Tartagal en una oportunidad en que nos reunimos con las mamás de los niños con este trastorno, durante una campaña de concientización de TEA. Las madres nos plantearon la necesidad de conseguir algún neurólogo infantil, ya que a pesar de que estábamos en plena pandemia, este profesional era necesario no solo para que firme alguna documentación como certificados de discapacidad sino porque había muchos niños sin diagnóstico. La decisión fue inmediata, pero llevó su tiempo por la pandemia, había que armar todo el equipo del Dr. Zorrilla", recordó López.

"El gobernador meses antes nos había dado luz verde para que el hospital de Tartagal pudiera contratar los especialistas asignándonos una partida de dinero extra, de manera que pudimos contar con especialidades que hasta comienzos de año nunca habíamos tenido, aunque por supuesto, todavía nos falta cubrir algunas, pero el gran déficit lo teníamos con los niños. Ahora ya tenemos cardiólogo infantil y el equipo de Zorrilla, lo que para nosotros es un gran logro que se pudo conseguir gracias al esfuerzo de todos", precisó el gerente.

Hospital, municipio y Ministerio de Salud pública lograron la presencia de los profesionales médicos especialistas "pero ahora que tenemos la identificación y el diagnóstico de los diferentes trastornos neurológicos que estaban sin control, el hospital necesita también un equipo para hacer los encefalogramas, y hasta tanto podamos tenerlo, del propio hospital tenemos que pedírselo al equipo de especialistas", dijo.

"Eso sucede también con el urólogo y con todas las especialidades, ya que el profesional viene con su equipo propio porque el hospital no cuenta con todo lo necesario. Los colegas vienen con gusto a Tartagal pero hay que solventar los honorarios, los traslados, el alquiler de los equipos, pero de a poco vamos a ir adquiriendo todo lo necesario. Por el momento tenemos la tranquilidad de saber que esos 60 niñitos comenzaron a ser controlados, iniciaron sus tratamientos, fueron adecuadamente diagnosticados como cualquier otro niño que tiene todo el derecho a acceder al sistema de salud", enfatizó López.

Una denuncia anónima inquieta al área de Enfermería

El gerente del hospital de Tartagal se refirió también a una denuncia anónima contra dos supervisoras del hospital a su cargo, formalizada por un grupo de enfermeras que se identificaron como “chicas del hospital” y que no quisieron dar nombres ni legajos por temor a persecución laboral.
“No puedo y no corresponde que esta gerencia intervenga en una denuncia que ni siquiera sabemos quién o quiénes la hacen. Solo dice que se siente víctima de violencia de género pero las denunciadas son dos supervisoras mujeres, algo que no tiene ninguna lógica. Como no sé quiénes son las denunciantes, no sabemos qué persiguen y hasta me llegaron a comentar que unas están afiliadas a un gremio y otras a otro; desconozco si es una puja de poder, pero por ejemplo una enfermera que dijo sentirse hostigada y perseguida fue reemplazada por otra cuando llegó media hora tarde a tomar el turno y eso no se puede hacer en ninguna repartición y menos en un hospital público. No me consta que estas dos supervisoras denunciadas sean maltratadoras o persigan a la gente y niego rotundamente que el expediente haya sido elevado al Ministerio de Salud de la Provincia porque una denuncia anónima no tiene ninguna entidad y no me puedo poner al medio de esta disputa”, consideró Juan López. 
 

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