“El streaming por ahora es la tabla sobre la que pasamos el naufragio”

Desde hoy y hasta el 12 de diciembre se realizará una nueva edición del Festival de Actores Independientes de Salta (Faisa), bajo el lema “Por el respeto a la diversidad y la igualdad de oportunidades”. Organizado por NN Teatro, se realizará a través de la plataforma de streaming passline.com. Incluye espectáculos de artes escénicas, obras de teatro en vivo en la Usina Cultural (España y Juramento) y la sala Mitad del Pasillo (Alvarado 147), audiovisuales, ilusionismo, perfomance de danza, shows musicales, talleres de perfeccionamiento actoral y debates culturales presenciales con especialistas invitados. Incluso hay estrenos. A horas de la inauguración la directora y organizadora general del Faisa, Nena Córdoba, habló con El Tribuno sobre las motivaciones y dificultades del quehacer de los teatreros en pandemia. 

¿Cómo fue pensar el Faisa en el marco de la pandemia?
Desde el vamos con todo en contra y lo digo así por la presencialidad, cuando de público se trata, y la proximidad, refiriéndonos a los actores en escena -que no solo son la esencia, sino una exigencia de este tipo de lenguaje, del convivio teatral-, y nos ataron de pies y manos al comenzar la cuarentena... 

Justamente me animo a decir que el Faisa es posible también por el ejercicio experimental de NN Teatro este tiempo. ¿Cómo fue esa experiencia?
Yo me la veía venir. La cuarentena empezó el 20 de marzo. El fin de semana anterior ya había suspendido funciones de “Imperceptible”, que acababa de estrenar, y los ensayos de “La ciudad más bella”, a la que le faltaba apenas un mes para estrenar. En Buenos Aires ya habían suspendido los espectáculos públicos por ser los más proclives al contagio. Lamentablemente, con razón. Por tres meses se extendía ya la cuarentena y la posibilidad de volver a las salas se veía del todo ilusoria. Propuse a mis cumpitas que hiciéramos algo en entorno digital. Un relato, una conversación sobre teoría teatral, no sé... algo como... y ahí pensé, probemos alguna ficción especialmente pensada para el entorno digital. Y apareció “Coronados de gloria vivamos”, como relatos ficcionados de situaciones en cuarentena. Surgieron temáticas como la soledad, el miedo a la muerte, la desilusión con la humanidad, que de a poco comenzaba a mostrarse individualista, egoísta... Gente que se aprovechaba de la vulnerabilidad del encierro, mujeres doblemente maltratadas precisamente por el encierro, mercaderes del dolor... la necesidad que en tiempos caóticos vuelve al caos su fuente de recursos económicos y por eso lo provocan y lo alientan, al caos digo; poderes en disputa por el solo hecho del poder, indiferente e indolente respecto de los más necesitados. Sabíamos que seríamos los más perjudicados. 

Entonces contemplaron las dos caras de la misma moneda: la esencialidad del trabajo artístico para la gestión emocional del público y el desamparo económico. 
Hasta aquel momento nuestra actividad que nada podía hacer desde marzo era absolutamente olvidada e ignorada por los gobiernos provincial y nacional. Había tantas prioridades, y el artista no lo era, lo era solo cuando la angustia los ahogaba con el encierro y acudían al producto de los artistas, show musicales, espectáculos de danza, cine, series. Eso sí, necesariamente gratis. Si algo había que pagar en el internet se lo pasaba hasta encontrar lo que era gratis. La historia de siempre, porque siempre fue así: quieren disfrutar del arte, pero no pagarle al que se dedica al arte. Hasta las obras de teatro, que desde no hacía mucho tiempo se subían a una plataforma de streaming, comenzaron en forma multitudinaria (nosotros incluidos) a ser subidas a la nube intentando no desaparecer, algo impensado para nosotros e incluso negado. A pesar del talento de los actores que incluían esas ofertas, no me tomaba ni un minuto para verlas, porque el teatro no se filma. 

De hecho, algunos sostienen que el streaming contraviene la praxis del teatro.
Siempre critiqué los certámenes de teatro, sobre todo aquellos que se basan en ese soporte para decidir si darte o no un subsidio, una beca o un premio, porque si se filma no se puede sentir en el soporte la respiración del espectador, la respuesta de sus miradas, la energía que dialoga silenciosamente con el personaje y lo modifica o lo transforma y entonces se concreta el convivio, el hecho teatral. La magia. Era entonces necesario para todos buscar otro lenguaje expresivo que pudiera parecerse al teatro, al menos en la adrenalina del vivo y se pudiera comunicar por una pantalla: la ficción en vivo para entorno digital. Eso pretendió ser “Coronados de gloria vivamos”, y también una experimentación, una prueba piloto para lo más difícil: el Faisa en formato virtual.

¿Hubo diferencias en la llegada de aportes económicos nacionales entre el interior y Buenos Aires?
Salta está bien lejos de Buenos Aires, ¡de lo que pasa aquí quién se entera! Si no fuera por el delegado del Instituto Nacional del Teatro (INT) de Salta, que hizo fuerza para el pago de funciones por adelantado a los grupos con obras estrenadas, que desde la región NOA alcanzaron a cubrir a varios grupos independientes, no habríamos tenido ningún tipo de ayuda, considerando además que $50 mil recibidos para dividirse entre ocho personas en nuestro caso, digamos que no cubre ni un mes de cuarentena a nadie. No lo pretendemos, pero lo que quiero es graficar que mientras hasta el más vulnerable tenía un ingreso federal de emergencia (IFE) para él, muchos artistas ni eso. Ni como grupo, ni como artistas, ni como evento de artistas. De las cuatro propuestas que presenté ninguna fue beneficiada y todos, salvo los casos de funciones anticipadas que nos pagó la región NOA del INT, todos los planes de supuesta ayuda eran concursables. 

Hubo condicionamientos muy cuestionados en los planes de ayuda al sector...
No vi que otras ayudas en cuarentena hayan sido concursables, solo las que iban destinadas a los artistas... y por supuesto: meritocracia al palo, los beneficiados siempre son los mismos: los mejores. Éramos demasiados los que quedábamos afuera. Por eso el Faisa era necesario y más que nunca, nacimos para sostener y revalorizar, para visibilizar al actor independiente, sus necesidades y capacidades. No podíamos justo ahora no hacerlo.

Por eso seguiste viéndolo como una oportunidad, como la fiesta que es...
Nos pusimos a hacer algo que creo debió haber hecho el Estado: un evento, un proyecto, un plan que incluya a todos y que nos dé la posibilidad de experimentar nuevas formas y fuentes de trabajo, hasta tanto todo esto pase. Los artistas son seres humanos, como cualquier otro: comen, van al médico, se trasladan, pagan luz, gas, o por lo menos es lo que intentan, tienen hijos y también, como todos, tienen sueños. Todo se estaba cayendo, estrepitosamente, hasta la autoestima, y éramos ignorados y lo peor de todo es que todos eran esenciales, más tarde o más temprano. Cada decreto de ampliación de excepciones al aislamiento iba incluyendo una y otra actividad esencial. Los artistas no éramos ni esenciales, ni no esenciales. No éramos. Repito, solo cuando la angustia los ahogaba y necesitaban un respiro prendiendo la TV o la internet, para buscar un audiolibro, una película, una clase de danza. Ahí sí, no sé qué habría hecho la humanidad si no existieran los artistas. Se hace el Faisa más como un mimo al propio artista al que nadie aplaude por aguantar sin queja alguna, sin molestar a nadie cuando todos se quejaban, exigían y hasta rompían la cuarentena haciéndonos ver más lejana nuestra posibilidad de trabajar. No me importó que no lleguen los fondos que solicité para hacerlo. Estoy haciendo tronar mi tarjeta de crédito y agradeciendo al cielo que mis acreedores me aceptan ese tipo de pago, que el dueño de la propiedad en la que vivo y en la que tengo la escribanía no me corren y me esperan. ¡Me tienen una paciencia de dioses! No me importó nada, porque yo también soy artista y siento lo mismo que todos los artistas.

Pero alivió la apertura de las salas...
Ahora abrieron las salas, pero el aforo que exigen nos imposibilita abrir puertas en nuestras pequeñas salas independientes, muchas sin los requisitos exigidos de ventilación, etcétera. Muchos incluso pensando en cerrar sus puertas o “reinventarse”, como dicen ahora. No sé, es tan prescindible el artista que es preferible que se cierre la sala chiquita y en su lugar se ponga una verdulería. Capaz que sí, las verduras calman el hambre de la panza. El hambre del alma es preferible que no se alimente, así todos estamos quietecitos, calladitos y más invisibles aún. El streaming por ahora es nuestra tabla de naufragio. Estamos ahogándonos, pero esa tabla mantiene nuestra cabeza fuera del agua. Hace mucho que el resto de nuestro cuerpo está sumergido, hace mucho, aún antes de la pandemia. Hubo cuatro años de caída estrepitosa. Estamos tratando de sobrevivir con el streaming, pero no sirve de mucho. La gente no paga el arte por internet, raros son los que ponen su cuotita en la gorra virtual. Al menos nuestro propio espíritu se puede alimentar a pesar de la desidia. 

Parafraseando el cuento del sabio y el pajarito, tienen entre manos la vida y la muerte del teatro... 
No somos ni héroes, ni mártires, pero parece que pretenden que lo seamos. Es hora de jugarse, el uno por el otro. Yo lo hago y no me arrepiento, aún cuando muchos me digan que estoy chiflada o que soy una estúpida por perder lo poco que me queda en esto. No me importa. No puedo parar. Si paro, muero. Y capaz que los que me acompañan sienten lo mismo, por eso se prenden a mis “locuras”.

El programa de la semana

Viernes 27, a puro teatro

A las 19, “Ahora nosotras”, por REC. Dirige Rodolfo Elbirt. A las 21, “Romeo. Cómo morir por amor”, por La Caja Negra. Dirige Pascual Green.

Sábado 28, en vivo desde la Usina

A las 19, “La Adolfina y las elecciones”, por Majarete y la Tuerca. Dirige Juan Nicastro. A las 21, “Salamanca tour”, por Alas. Dirige Cristina     Villarreal.

Domingo 29, con dos obras

A las 19, “Argentinitos”, por La Patota Teatral. Dirige Juan Carlos Sarapura. A las 21, “Imperceptible”, por NN Teatro. Dirige Nena Córdoba. 

Lunes 30, capacitación para el sector

A las 18, en vivo desde la sala Mitad del Pasillo Ruth Romero Urbina dará el Taller de comunicación de propuestas culturales en redes sociales. 

Martes 1, taller y audiovisual

A las 18, continuación del taller en vivo desde la sala Mitad del Pasillo con Ruth Romero Urbina. 
A las 20, audiovisual “Pedrito Sanhueso”, de REC y dirigido por Juan Carlos Sarapura. 

Miércoles 2, una experiencia

A las 21, “La edad de la ciruela”, de Arístides Vargas, con el Grupo de Investigación Teatral. Desmontaje en vivo conducido por Mariké Muñiz, bajo la dirección de Jorge Renoldi. 

Un debate faisero se realizará el jueves 3 en vivo, a las 20, desde la sala Mitad del Pasillo. A las 22, audiovisual documental “En un azul de frío”, de REC.

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