Pocas playas de estacionamiento en Salta reciben bicicletas para su cuidado

En el centro de la ciudad de Salta aún es muy difícil encontrar un lugar seguro para dejar la bicicleta. Las playas de estacionamientos aún no ven el negocio. Falta que los privados acompañen las políticas municipales que promueven el uso del transporte más sano que existe.

La flexibilización de las medidas para prevenir la pandemia por coronavirus ocasionó, a la inversa de lo que se intentaba, un gran congestionamiento de personas en el centro urbano de Salta.

Automóviles de todos los colores y tamaños invaden las calles de la ciudad, atestan las avenidas de los ingresos con embotellamientos de conductores llenos de ira e impaciencia que se vuelven intolerantes e irascibles. Casi no hay transporte urbano y eso favorece el empleo de los vehículos particulares y las motocicletas son las preferidas para el desplazamiento ágil por el laberinto de autos que se arman en las calles.

Pero son los y las ciclistas quienes más sufren el devenir del tránsito en Salta.

La pandemia, con su cuarentena, favoreció la utilización del vehículo de tracción a sangre en las calles vacías de Salta. Fue, es y será, el medio de transporte más seguro para evitar los contagios. Muchos adquirieron esa sana costumbre además porque se requiere 0 pesos para movilizarse. Sin contar los beneficios para la salud personal y el medio ambiente. Además, la política encarada desde la Municipalidad capitalina favorece la utilización de la bicicleta con acciones concretas en infraestructura como fomento. Así es que trabajan con la "ciclored Salta, calles de convivencia, nudo conflictivos, transporte multimodal, módulos de estacionamientos para bicicletas y playas de estacionamiento".

Ahora bien, en la realidad de la dura calle hay muy pocos lugares para dejar las bicicletas, hacer lo que uno tiene que hacer y volver a buscarla. Los módulos de estacionamientos aún son pocos y no todos quieren dejar sus rodados ahí. La gran cantidad de robos que se registran por estos días fundamentan la decisión. Al día de hoy el volumen de robos que se registra aumentó tanto que todo vecino tiene a alguien que le birlaron, arrebataron o le sustrajeron la bicicleta. Hasta los productores de seguro se despabilaron y venden seguros de bicicletas desde los 1500 pesos. Es que los precios de los velocípedos se fueron a las nubes y los más baratos tienen un piso de 25 mil pesos, las "medio pelo" entre los 60 y 100 mil pesos, y las que utilizan los profesionales llegan hasta los 500 mil pesos en los comercios de Salta. En el mercado ilegal de la venta de robados también deben tener buena cotización.

Entonces, todos y todas temen mucho más por su bien, que quieren cuidar, pero que aún no tienen ni saben adónde dejarlo por unas horas. Es por eso que se pide el acompañamiento de los privados.

El Tribuno recorrió por el microcentro y encontró muy pocas playas que aceptan el ingreso de bicicletas. Los argumentos son de alguna manera válidos. "Acá, los dueños no quieren recibir bicis porque se pierden, son fáciles de llevarlas. Hay muchos `amigo de lo ajeno´ y no podemos controlar. Ya tuvimos muchos problemas y preferimos no cargar con esa responsabilidad", dijo un trabajador de una playa del centro. Otra razón está en los números. Un playero del micro centro dijo que necesita 30 bicicletas en una mañana para reemplazar un auto y no siempre llega esa cantidad de ciclistas. El número queda más lejos de las camionetas que pagan por hora entre 80 y 100 pesos por hora. Una bicicleta paga entre 10 y 30 pesos la hora.

Son tan pocos los negocios dispuestos que hay que agendar. En Caseros 914, guardería Santa Anita, se puede dejar asegurada con candado. Por la mañana está abierto hasta las 14 y por la tarde abren desde las 17. El precio es la voluntad. "Yo entiendo el tema de los robos y por eso pedimos que las dejen con candados. Por ahora, como no tenemos la infraestructura para su guardado y cuidado cobramos la voluntad", dijo Antonella.

En otras playas, la suerte del ciclista depende de las ganas de los encargados. Los dueños prefieren no tener responsabilidades por tan poca plata. En cambio algunos trabajadores sienten empatía por sus pares y reciben, cuando pueden, los rodados de los que van al centro a hacerse unos pesos para sobrevivir.

"Diciembre es el mes para robar, especialmente bicicletas; y todos quieren su aguinaldo", dijo un encargado que tiene demasiada calle. "Por eso les recibo a algunos que yo sé que vienen a laburar y que si le quitan la bici pueden hasta perder el laburo. Pero lo hago porque la playa es segura y nada se me escapa, sino es un peligro", dijo un encargado.

Entonces cada ciclista va encontrando su lugar fijo. Es necesario que todas las playas comiencen a cumplir con lo que dice la norma municipal y que obliga a los estacioneros a disponer de un lugar para las bicicletas.

"Queremos una ciudad pensada a escala humana, planificada para las personas. Con espacios urbanos que puedan ser disfrutados y que devuelvan el protagonismo perdido a peatones y ciclistas", aseguran desde la Municipalidad. "Gestionaremos el cumplimiento de la incorporación para espacios destinados para el estacionamiento de bicicletas en playas privadas, en cumplimiento de lo que establece la ordenanza n° 15169. Ya se realizó el relevamiento de 128 playas de estacionamientos en el sector de microcentro, iniciando el trabajo conjunto", aseguran en un parte de prensa.

En su artículo 5, dice textual que "Las playas de estacionamiento privadas deberán destinar el espacio necesario para el estacionamiento de bicicletas y la tarifa máxima no podrá exceder el diez por ciento (10%) de la tarifa media estipulada para un auto. Cada playa establecerá el mobiliario apropiado para el estacionamiento de bicicletas".

 

Una playa segura

En Mendoza 773 hay una playa exclusiva para motocicletas y bicicletas. Trabajan en horario corrido, de 7 a 23, y cobran 20 pesos por la hora de bicicleta. Entregan un número y sólo con el mismo se puede retirar el rodado.

 

 

 

"El derecho de poder elegir a dónde queremos dejar nuestros vehículos"

Agustina Gauffín es una referenta en la promoción del uso de la bicicleta. Tiene en consecuencia una opinión de peso. "En este último tiempo aumentaron los índices de accidentes viales y de robos en la ciudad. Estos números nos dicen que subió exponencialmente la utilización de la bicicleta como medio de movilidad por lo cual el Estado debe estar atento a esos datos. Primero con campañas de educación vial para lograr para automovilistas para lograr mayor empatía hacia los ciclistas para bajar los índices de siniestralidad, pero también con acciones concretas para que se haga efectivo el cumplimiento de la ordenanza 15196, para que realice inspecciones en las playas privadas. Los ciclistas tenemos la libertad y el derecho de poder elegir a dónde queremos dejar nuestros vehículos. Algunos por el costo, otros por el valor sentimental, por lo que sea; si uno quiere ir a una playa hay una ordenanza que lo permite. Pero necesitamos ese acompañamiento de la Municipalidad que nos falta; es sólo un paso más", dijo Agustina.

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