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La vida de los chinos en Salta: se sienten más seguros
La mayoría que llegó a estas tierras se dedica al comercio minorista. Son dueños de súper o casas de comida oriental.

Lejos del poderío económico que representa China, que se espera que sea la máxima potencia en lo que queda del siglo XXI, la comunidad del gigante asiático en la Salta se sigue afianzando. Dueños de una cultura milenaria y una vida de mucho sacrificio, las grandes oleadas de inmigrantes desde China comenzaron en la década del 90.

El Censo de 2010 registró 8.929 personas chinas, de las cuales 43 vivían en Salta, siendo la onceava provincia con mayor cantidad de nativos de origen asiático. Según los últimos datos publicados por la ONU, esa población casi se duplicó llegando a 14.936 en 2017.

Aunque el conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires son la meca de la inmigración, desde hace unos años Salta recibe a un gran número de chinos que están en el comercio minorista y abren restaurantes de comida oriental o los famosos supermercados chinos.

El Tribuno se puso en contacto con varios comerciantes a los que entrevistó para conocer un poco más de sus costumbres y encontró un común denominador. Llegaron a la provincia escapando de la violencia y la vorágine que se vive en Buenos Aires. Los entrevistados coincidieron en una cosa: "Salta es más tranquila y su gente más amable".

Más allá de las diferencias idiomáticas, la colectividad logró insertarse en la sociedad salteña. En el círculo familiar, no se habla español o casi nada. Por eso derribar la enorme barrera idiomática que existe, significó una proeza para el comerciante chino que tiene que mantener siempre una amabilidad con el cliente.

No importa la cantidad de años que estén en el país, el español es un idioma que les cuesta mucho aprender aunque para llevar adelante su negocio siempre se hacen entender, ya que ocupan siempre puestos claves, como los de gerente o cajeros.

Elección de un nombre

Muchos de ellos, al llegar al país, lo primero que hacen "bautizarse" nuevamente y elegir un nombre que sea familiar. Este es el caso de Nancy, que prefirió no dar su nombre original y tiene junto a su familia un supermercado chino en Ciudad del Milagro.

Llegaron a la provincia hace 13 años desde China. Primero estuvieron tres años en Buenos Aires hasta que decidieron instalarse por estas tierras. "Elegimos Salta porque es más tranquila y la gente es más simpática, mis vecinos son bárbaros", expresa Nancy, en un español muy básico, que dificulta su comprensión.

foto: Jan Touzeau

Nancy se instaló en Ciudad del Milagro con toda su familia.

Toda su familia vive en Ciudad del Milagro, que es el lugar que eligieron para instalarse. "Es tranquilo el barrio", expresa la mujer, aunque aclara que "por las orillas" es medio peligroso -señala para las urbanizaciones que se encuentran cerca del río Vaqueros.

Nancy cuenta que ya le robaron mercadería varias veces, aunque minimiza el hecho diciendo que "en todos negocios pasa eso".

Por más que hace 10 años que están en Salta, siguen extrañando China, "uno quiere ir pero qué se va a hacer", expresa la mujer. Y agrega: "Hace poco fuimos, pero con el pasaje que subió tanto ahora es medio difícil para ir, encima ahora peor con el 30%. Encima con todos los chicos que tengo. Nosotros tenemos a nuestros padres allá, los extrañamos".

Viajar para ellos se volvió imposible. Un pasaje a China, desde Salta (impuesto "solidario" del 30% incluido) puede costar entre 120 mil o 150 mil pesos. Todos los inmigrantes chinos consultados, lamentaron esta situación y se mostraron preocupados por el impuesto al turismo, que los afecta sensiblemente.

Salta es muy seguro

Liu, tiene un supermercado en Tres Cerritos y desde hace 30 años vive en Argentina. La mitad de su vida en el país la pasó en Buenos Aires y la otra mitad en la provincia.

Un hecho de inseguridad que sufrió en su negocio fue una bisagra para que este hombre termine eligiendo Salta como destino final después de unas vacaciones.

"Tengo toda mi familia acá, mi mujer es jujeña y mi hija porteña. Yo tenía una supermercado en Capital Federal y un día me robaron 100 mil pesos", contó Lui.

Aquella tarde, le pegaron un tiro cerca de la mandíbula que le dejó una cicatriz que le atraviesa todo el cuello. "Fue durante el uno a uno, así que me robaron 100 mil dólares", aclara.

foto: Jan Touzeau

La esposa de Ling es la cajera en el supermercado familiar.

Pero ese hecho desafortunado fue determinante. Justo había conocido a una chica que trabajaba en el supermercado, en la parte de venta de fiambres, y era salteña. Y lo invitó a conocer la provincia.

"Me dijo que Salta era mejor, así que vine en las vacaciones. Vinimos los dos y me gustó. Salta es muy segura y es un lugar más tranquilo. A mí no me importa la plata, porque va y viene me importa más la vida. Antes para mí era todo plata, plata, plata", comentó.

Cuando Lui se fue de China no había pensado en Argentina para afincarse. Se había ido con dos amigos y pensaban ir juntos a Canadá. Sin embargo sus amigos siguieron camino solos y el se quedó en Argentina.

"Extraño China, allá tengo a mi mamá, a mis hermanos, todo. Voy seguido a pasear y a visitar a la familia", comentó Lui. Viven en una ciudad ubicada a 800 kilómetros de Pekín. "Es como ir a Córdoba, es una ciudad grande con playa, pero es muy frío. Hay nieve y las temperaturas son 15 grados bajo cero. Ya estoy acostumbrado a Salta", agrega.

Durante toda la nota, Lui resaltó que la gente en Salta es "muy buena", y que gracias a su simpatía logró ganarse buenos clientes.

Impuesto al turismo

La historia de Ling es similar a las anteriores. Llegaron hace 15 años a la provincia, después de un paso fugaz de un año en Buenos Aires. "Elegimos Salta porque es tranquilo, Buenos Aires estaba peligroso. El salteño es bueno y en el barrio son tranquilos", expresó el dueño de un supermercado de zona sur. "Yo tengo a mi familia en China, pero acá también tengo hermanos y primos en Buenos Aires. Hace dos años fue la última vez que fui a mi país a ver a mi familia. Nos fuimos con mi señora y mis hijos. Ahora está caro viajar y no sé como haré. Un pasaje sale como 140 mil pesos. Extraño China pero no volvería a vivir, solo de vacaciones, después de 15 años vi viendo acá", finalizó Ling.