Una hectárea de moringa para la  alimentación de mil familias

Una vez más saltó a la palestra este verano en Salta el problema de los chicos desnutridos que mueren por esa causa o por enfermedades relacionadas con la malnutrición, especialmente en la amplia zona del Chaco salteño, parte de la geografía provincial que abarca casi un tercio del total del territorio, o sea alrededor de unas 40 mil hectáreas.

Si bien hay marcados matices y realidades distintas entre la parte norte y la parte sur de esa región, lo cierto es que cada año mueren no menos de una decena de chicos salteños por problemas de falta alimentación adecuada, en especial niños con edades que van desde el nacimiento hasta los 5 años.

Pero no son los únicos ni son solo niños los que mueren por este problema estructural, que hace daño especialmente en las comunidades indígenas del norte y noreste provincial. De hecho, las madres, que viven crónicamente malnutridas, también son víctimas de la muerte prematura por esa causa o enfermedades derivadas o relacionadas con la falta de defensas o de alimentos.

Y aquí viene la gran pregunta. ¿Si se conocen plantas, como la moringa, capaces de solucionar el problema de cuajo en no más de dos o tres años, por qué no hay un política oficial alimentaria que propicie la plantación de miles de estos árboles en toda Salta?

Respuestas puede haber miles y excusas otras miles. Mientras tanto, nuestros niños se siguen muriendo de hambre.

Luis Ruesjas es un salteño de más de 70 año que esgrime la agilidad y firmeza de un cuarentón. De puro curioso, hace años se puso a estudiar las bondades de este árbol que tiene más propiedades alimenticias que cualquier otra especie conocida, que es muy valorado en oriente y está sacando de la malnutrición a países endémicamente pobres, como las islas Filipinas.

De visita en El Tribuno, Ruesjas se manifestó decepcionado con la clase política salteña, dado que hace años que presenta proyectos a nivel oficial sin conseguir apoyo de ningún tipo. "Hay fundaciones que reciben millones de pesos al año y no muestran resultados satisfactorios", denunció sin dar nombres.

"Y lo que hace falta, por ejemplo, es que cada intendente destine un predio mínimo de cuatro o cinco hectáreas para poner plantines. Solo con eso ya no aseguramos suplementar la alimentación de miles de familias de manera satisfactoria, y en no más de 2 años", dijo entusiasta.

Y explicó: "Mire. Una hectáreas implantada con unas 4.000 plantas nos puede brindar 22 toneladas de hojas frescas por mes a los dos años y mantener esa producción estable por muchos años. De esas 22 toneladas se obtienen 2 toneladas de harina de moringa".

"Y con medio kilo de esa harina que se reparta por cada familia tipo al mes se estará asegurando un suplemento nutricional adecuado para grandes y chicos. La razón es sencilla: hay que consumir una cucharilla de café por día por persona", definió con certeza.

No es un improvisado

Luis Ruesjas no tiene títulos de grado, pero su espíritu aventurero lo llevó a viajar a Filipinas en 2015, donde se desarrolló el primer congreso mundial sobre la moringa, al que asistieron científicos, especialistas y empresarios de todo el mundo.

Allí trabó contacto con James Olsen, la más alta autoridad mundial en el tema, científico europeo radicado en Estados Unidos. Precisamente Olsen lo invitó al segundo congreso mundial, que se realizó el año pasado en Sudáfrica, pero las peripecias económicas de nuestro país le impidieron viajar a Ruesjas.

De todas formas, no perdió la oportunidad de presentar, hace diez días, en la Secretaría de Desarrollo Social de Salta un programa para difundir las bondades de esta planta.

Una luz de esperanza

Pero eso no es todo. Don Luis consiguió que un finquero de Pluma de Pato le conceda en comodato una pequeña superficie de 5 hectáreas, cercadas y con riego, donde proyecta establecer su búnker alimenticio en los próximos meses.

"Si logramos implantar unos 20 mil plantines en dos años estaremos en condiciones de brindar suplementos alimenticios a 5 mil familias del Chaco salteño", explicó con renovado entusiasmo.

"Solo me faltan conseguir las semillas, mientras gestiono que el INTA de Yuto, Jujuy, me autorice a retirar los alrededor de 500 plantines que tengo en ese predio, pero de manera gratuita. Porque me quieren cobrar 50 pesos por mantenimiento de cada plantita", dijo.

Una pobre experiencia

Ruesjas plantó en Misión El Cruce, de Pichanal, hace un par de años, 200 arbolitos de moringa, de los cuales se perdieron el 70%, lo que para él es una enorme pena. "Claro, al ser solo, no tengo la posibilidad de estar visitando a la gente todo el tiempo. Y es obvio que no se creó conciencia suficiente entre los guaraníes para que cuiden esos árboles maravillosos", explicó.

Luis pretende que cada municipio plante unas pocas hectáreas con moringa, de forma que sea la misma comuna la que esté en condiciones de repartir ese suplemento dietario entre sus vecinos más necesitados de vitaminas.

"Y le podemos donar un arbolito a cada familia wichi para que aprendan que, si solo lo riegan un poco, tienen asegurada la salud de todos", dijo.

Qué es la moringa

La moringa es una planta que posee un elevado contenido de vitaminas y minerales, como hierro, carotenos, quercetina, vitamina C, polifenoles, ácido clorogénico, que le proporcionan un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio.

 

 

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