La educación, cajoneada

Ya pasaron 60 días del inicio del gobierno tanto a nivel nacional como local y las noticias de las acciones que se realizan dan cuenta de que lo urgente ocupa el mayor tiempo de las medidas.

A nivel nacional supimos de la sanción de la ley de emergencia económica, nuevas medidas fiscales para poder mejorar, en principio, la redistribución a los sectores más vulnerables, negociaciones de deuda, viajes oficiales tratando de lograr apoyos de distinta índole, etc.

Resulta difícil todavía vislumbrar un plan claro y menos aún en el área educativa. Hay incertidumbre hasta el momento.

En Salta la situación no es menos desconcertante; el actual gobernador inauguró su mandato declarando la emergencia sociosanitaria por la muerte de niños por desnutrición y el aumento de los que están en riesgo que ponen la lupa en las consecuencias de la pobreza extrema en algunas regiones de nuestra provincia lo que llevó a convocar a una mesa de diálogo multisectorial dejando entrever las falencias de contar con medidas políticas efectivas al respecto; la prioridad que se da a temas como la reforma de la Constitución en un contexto de pobreza estructural y las propuestas ante la necesidad de reducir el déficit y que los números cierren en la administración provincial hacen difícil vislumbrar hasta el momento cuál es el plan que se tiene para que nuestra provincia pueda superar los problemas de pobreza, desempleo y desigualdad.

¿Qué se tiene planificado para el área educativa a nivel local?, tampoco se dieron señales claras hasta el momento, salvo la expresión de deseo que manifestó el pasado octubre, siendo aún candidato el actual gobernador, cuando manifestó que "transformaría la educación en Salta"; a la fecha son las medidas urgentes las que ocupan la agenda como son las titularizaciones, designaciones y prontamente los sueldos.

En los últimos años, la ausencia de una visión de la educación que queremos para Salta que fortalezca un plan estratégico orientado a mejorar el perfil de formación de los recursos humanos locales encaminados a robustecer una propuesta de desarrollo integral para la región con objetivos y acciones claras a tal fin fue una debilidad.

Las disposiciones de política educativa local en estos últimos tiempos estuvieron orientadas principalmente a ampliar la cobertura y capacidad del sistema educativo para incorporar cada vez más niños en edad pre-escolar y a su vez intentar retener a los adolescentes y brindar oportunidades a jóvenes; en pos de estos objetivos prioritarios se desarrollaron acciones para las cuales la inversión pública aumentó constantemente; sólo por mencionar algunos programas notables que tuvieron vigencia los últimos tiempos estuvieron el de Escuelas Abiertas, los CAI (Centro de Actividades infantiles), asistencia a estudiantes (a través de becas y materiales de estudio), ayudas económicas y edilicias, se articularon y coordinaron líneas de trabajo de la política educativa nacional en el nivel inicial y primario, principalmente con el propósito de fortalecer la gestión educativa de las instituciones y la calidad del servicio educativo local, aunque a la luz de algunos resultados queda muchísimo para hacer; para el nivel secundario se trató de trabajar sobre la deserción y la repitencia esforzándose para ello en jerarquizar la formación y mejorar las condiciones de trabajo de los docentes; también se trabajó en programas relacionados con los trastornos de atención y la implementación del Instituto de Idiomas de Salta. La incorporación de TIC nuevas, tecnologías de la información y la comunicación, en las escuelas también se convirtió en un desafío en el corto y mediano plazo para los gobiernos educativos en general, y de Salta en particular; recordemos Conectar Igualdad por ejemplo aunque tampoco se cuenta con información sistemática y actualizada que esté disponible, de los avances y resultados en esta materia y las áreas competentes a cargo, lo cual hace que los efectos de las acciones realizadas sean poco visibles para el resto de la comunidad educativa y la sociedad en general.

¿Y los resultados?

Además de los resultados de evaluaciones estandarizadas nacionales o internacionales ampliamente difundidas tales como PISA o Aprender, que permiten que tengamos una referencia de cómo está la educación en Salta, hay otro tipo de indicadores y resultados que ayudan a profundizar, complementar y ampliar un diagnóstico que pueden ser tomados como materia prima básica en la elaboración de una política educativa acertada.

Por los resultados de estas evaluaciones y algunos otros indicadores que se pueden inferir con estadísticas disponibles, a grandes rasgos, se sabe que hay mucho por hacer y seguir trabajando para mejorar la calidad educativa en nuestra provincia; que el aprendizaje está en crisis; que la pertinencia de algunas ofertas de formación es notable; que la desigualdad educativa es preocupante y está condicionada por factores socio económicos.

La deserción y el abandono se suman de manera alarmante a los resultados de aprendizaje en el nivel secundario. También sería importante que se midieran todas las acciones que se implementan, pero la realidad es que no existe, en la mayoría de los casos, información disponible al respecto.

Seguramente, algún tipo de registro para evaluar tales acciones debe haber pero no son conocidas para difusión masiva a nivel estadístico.

 Caminando a ciegas 

Sería interesante saber cómo fue la evolución académica de los alumnos que reciben becas o cualquier tipo de ayuda: si permanecen en el sistema, cuánto tiempo demoran en egresar, cuáles son los logros alcanzados, qué refleja el seguimiento de su trayectoria, para conocer su inserción; la cantidad de alumnos por actividad en los Centros de Actividades Infantiles y el seguimiento cualitativo de los resultados personales.

Es importante registrar la capacitación de los docentes por programas (tanto provinciales como nacionales) y relacionar esta información con los resultados de las pruebas de Evaluación de Calidad.

Sería imprescindible saber cuántos alumnos rinden las pruebas estandarizadas internacionalmente de idiomas en nuestra provincia, fruto del trabajo en los centros de idiomas.

Son innegables los beneficios de la educación para la sociedad: propicia el crecimiento económico y las posibilidades de obtener un empleo; es parte de la solución de los problemas de medio ambiente; mejora la seguridad y salud inclusive, permitiendo combatir los efectos desbastadores de la desnutrición (entre otros); según estudio de la Unesco: “La educación posee la capacidad incomparable de reducir la pobreza extrema y potenciar objetivos de desarrollo de más amplio espectro”; el desafío local que ello implica es diseñar e implementar una política educativa para Salta que tenga como visión prioritaria el desarrollo de la provincia para esta época y llevarlo a cabo poniendo en marcha la capacidad transformadora de la educación, asegurando que sea de calidad para todos los niveles.

Estar y pasar tiempo, o más tiempo, en el sistema educativo es una cosa pero “aprender” es otra, y en Salta este último es un problema preocupante. A pesar de los enormes beneficios que la educación trae aparejada, los encargados de diseñar e implementar las políticas de desarrollo a nivel local no la integran a los objetivos planteados; en la práctica, hay una disociación letal entre ambas áreas. La educación es clave para generar crecimiento y desarrollo en una economía y es determinante al momento de pensar en nuevos empleos y mejores salarios.

Menos discurso y más decisión 

Una cuestión clave a tener en cuenta en estos tiempos, y que está prácticamente ausente, es la tecnológica. Empezando que, organizativamente, a nivel ministerial en nuestra provincia, no está contemplada como área; por lo tanto, no hay responsables.

El tema de la digitalización y la ansiada modernización del sistema educativo local que siempre está presente como anhelo en los discursos, no podrán ser posibles sin profundos cambios organizativos y tecno-culturales que requerirá de nuevos modelos pedagógicos para la gestión del aprendizaje.

Todavía resulta lejano pensar hoy en una nueva currícula que incorpore estos nuevos conocimientos y recursos; los registros educativos siguen siendo manuales con todas las dificultades que ello implica; no hay un control y seguimiento digital de los alumnos que permita tener datos académicos actualizado de los mismos y no porque la tecnología no lo permita, ya que las soluciones digitales están a la orden del día.

Una política educativa basada en la innovación tecnológica que robustezca la formación de nuestros recursos humanos y que promueva el ansiado desarrollo disminuyendo la pobreza es necesario y urgente en Salta.
 

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