Guardate, por tu bien, ¡es una orden!

El lunes y martes de la semana que despedimos parecía que la cuarentena obligatoria era ley, con sus excepciones de siempre, claro, pero estaban desoladas las calles y cualquiera que veía ese paisaje sin gente podía creer que era en estricto cumplimiento del decreto presidencial. ¡Cómo maduramos los argentinos! ¡Qué bien que se siente adelantarnos al horrendo ejemplo que nos llega de países europeos que viven su peor momento con este virus, una fuerza natural e invisible que cambió el ritmo del planeta!... 

Pero ¡no! ¡Qué ilusión! Las calles eran un páramo el lunes y martes pasados, no por obediencia al decreto ni por miedo a enfermar de coronavirus. Era por el feriado largo. 

Quedó comprobado el miércoles, cuando se vio de nuevo mucha gente en las calles, comercios (y no solo del rubro farmacia y alimentos) abiertos, y todo explotó el viernes en los bancos y cajeros con el cobro de la AUH, donde reinaron las colas eternas, el amontonamiento, la impunidad y ojalá también la inmunidad, porque de eso sí que hay que hablar. 

¿Por qué hay que guardarse? ¿Por qué hay que quedarse en la casa por chiquita y fea que fuera? Simple: no hay respiradores para todos los ciudadanos de la provincia de Salta que pudieran enfermar al mismo tiempo contagiados de COVID-19 en un amontonamiento, y necesitar luego el aparato para tener una chance de vivir. En toda la provincia hay 248 respiradores, sumando los del ámbito privado y público; en todo el departamento de Anta, por ejemplo, hay un solo respirador para 70 mil personas; en Metán, uno solo también para 40 mil habitantes y la situación se repite en el resto de los departamentos del interior. Por eso no se le pide a la gente que se quede en la casa por coartar la libertad de las personas o por un capricho estúpido del gobierno de turno. Es para evitar el colapso del sistema de salud. Es para que no caigan a los hospitales y las clínicas de toda la provincia 300 personas con necesidad vital de un respirador porque hay 248 aparatos y entonces, haciéndolo matemático, 52 personas tendrían que morir. ¿Suena muy mal? Así de espantoso podría ser. 

Todos podemos ver lo que está pasando en Italia, donde murieron 889 personas en las últimas 24 horas, aunque llevan 19 días de cuarentena absoluta, evaluando establecer un estado de sitio. Ahí ya son 10.023 los muertos desde que entró el coronavirus al país, entre los que se cuentan casi 3.000 trabajadores de la salud, incluidas dos enfermeras que se suicidaron superadas por el horror. 

Las noticias desde España son más que tristes, con 832 personas muertas en 24 horas. En total, 5.704 personas han perdido la vida ahí, aunque las cifras aumentan de a 40 muertos por hora. Pero más allá de estos números que erizan la piel, las historias particulares que relatan los sanitaristas que están enfrentando esta crisis que plantea el virus hacen llorar: Julio, un médico emergencista de Madrid que está viviendo en una casa rodante para no contagiar a su familia, contó que le tocó vivir uno de los momentos más tristes de su vida cuando fue a asistir a una anciana con coronavirus y al estar colapsado el sistema, sin respiradores, la acompañó a morir no sin antes ponerle a su hijo en el celular en altavoz para que se pudiera despedir. Así de tremendo puede ser aquí tam bién. 

Océano mediante, en esta parte del mapa el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por fin evalúa imponer una cuarentena de dos semanas al estado de Nueva York, epicentro de la crisis del coronavirus en ese país, así como a Nueva Jersey y partes de Connecticut. En EEUU hay más de 105.000 contagiados y 1.925 muertos hasta ahora.

El epidemiólogo y profesor de la universidad de Harvard, Marc Lipsitch, aseguró que el coronavirus podría infectar a un 70% y hasta un 80% de la población mundial, o sea, de 10 personas, 7 u 8 tendrían COVID-19. “Si la enfermedad continúa siendo tan severa como lo es, la temporada de gripe y resfríos podría convertirse de ahora en más en la temporada de gripe, resfríos y COVID-19”, aseguró. Los resfríos, por experiencia, se sobrellevan bien. Para la gripe, afortunadamente, hay vacuna. Para el COVID-19 solo hay cuarentena, por ahora. ¿Se entiende?

Quedarse en la casa, guardado, recluido, aburrido, melancólico, deprimido, solitario... como sea, quedarse en casa es por ahora, la única vacuna.

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