Tartagal: abogados indignados porque se sienten sin derechos

Una paradoja: los abogados norteños, que supuestamente son los que llevan el estandarte de los derechos, sienten en carne propia la vulneración de su derecho a trabajar. Se sienten destratados y consideran que la situación no solo los afecta en forma personal sino que termina violando el derecho a la Justicia de los ciudadanos que residen en toda el extenso Distrito Judicial del Norte Circunscripción Tartagal, que se corresponde con los departamentos San Martín y Rivadavia. Cuentan los letrados que algunos administrativos de la Ciudad Judicial les cierran las puertas en la cara: "Doctor no se atiende". Para colmo, el sistema informático Lurix, que se implementó en este Distrito después de la feria judicial extraordinaria, registra caídas de hasta 10 horas continuas, lo que les impide cumplir con los tiempos procesales con todo el perjuicio que eso implica.

Un grupo de abogados de Tartagal, quienes ya enviaron un reclamo formal a la superintendencia de la Corte de Justicia de la Provincia, contó lo difícil que es trabajar como auxiliares de la Justicia.

Los abogados del Distrito Tartagal son alrededor de 150 pero los que litigan son un poco más de la mitad y a todos los afecta la misma situación.

El lunes 11 de mayo, la Corte de Justicia de la Provincia dictó la acordada 13.112 que ponía fin a la feria judicial extraordinaria pero en el marco de la pandemia del COVID-19 y en resguardo de la salud de quienes están involucrados en la actividad judicial, el supremo organismo definió una serie de pautas de trabajo como modificaciones en el horario, trabajo rotativo, la presencia de los letrados solo para los trámites indispensables, el ingreso a complejos judiciales por número de matrícula entre otras.

Uno de los puntos definió que los abogados pudieran asistir a los juzgados los martes y jueves para trabajar sobre sus expedientes y retirarlos en préstamo. "La primera semana no tuvimos mayores problemas, aunque no nos permitían retirar los expedientes", contaron.

Pero "esta semana le propusieron a los jueces hacer un protocolo y cada uno lo hizo a su criterio y cada juzgado impuso sus normas endureciendo las medidas con el mensaje de que no quieren que los abogados vayamos a Tribunales".

Manifestaron: "En el juzgado civil y comercial de la Dra. Griselda Nieto, por ejemplo, nos dijeron que no vayamos; que ellos nos van a notificar cuando debamos ir vía electrónica por medio de un grupo de WhatsApp que tenemos los abogados. Si trabaja la mitad del personal en jornada reducida; nos preguntamos cuándo van a trabajar sobre los expedientes".

El sistema caído

Expresaron su molestia porque el sistema informático implementado comenzó a funcionar el lunes 11 de mayo con el levantamiento de la feria extraordinaria: "Pero a 10 días el sistema estuvo caído 10 horas, o sea que no se puede cargar nada, pero no hay algo que nos indique que se suspenden los plazos procesales o que los vencimiento pasan para más adelante, lo que implica enormes perjuicios. El mensaje que se le da a la comunidad de que el trabajo en el poder judicial está normalizado no es real; llevamos dos meses con nuestros estudios jurídicos cerrados, el cliente ve en los medios que la situación judicial es normal y se molesta con nosotros porque cree que no estamos haciendo nada, pero no es así. Estamos impedidos de trabajar".

Otro letrado, con más de 40 años de ejercicio, precisó: "Nosotros no tenemos sueldos; necesitamos trabajar para poder percibir nuestros honorarios y con el criterio de muchos jueces de este distrito se nos está coartando nuestra libertad de trabajo y el derecho de nuestros clientes".

La queja formal fue elevada a la Corte de Justicia. "Sin la intervención del Colegio de Abogados, porque sentimos que no nos representa; según ellos, ya hablaron por nuestra situación pero no nos muestran una nota presentada a la superintendencia de la Corte", dijo.

Otro letrado consideró: "Hacemos pública esta situación porque si en Salta creen que en el distrito Tartagal estamos trabajando de lujo, están totalmente equivocados. Los inconvenientes y las trabas que se nos ponen nos hace pensar que algunos funcionarios del poder judicial no quieren trabajar y otras juezas creen que son las dueñas del juzgado; quizás como ellos tienen sus sueldos asegurados no les interesa lo que pasamos el resto de los abogados que vivimos del cobro de nuestros honorarios, mientras los juzgados tienen las ventanas cerradas".

 

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