Se paró la pelota... y las obras

El crecimiento en la infraestructura de cuatro clubes afiliados a la Liga Salteña de Fútbol quedó postergado debido a la pandemia del coronavirus, un mal que castiga económicamente al mundo. 
Villa San Antonio, Atlético Peñarol y Deportivo Atlas fueron obligados a posponer las obras que tenían planificadas para estos meses.
En algunos casos los proyectos que estaban en carpeta prácticamente no lograron ni arrancar, principalmente porque la entidad madre del fútbol salteño, que subsidiaba gran parte de la construcción, ya no está económicamente en condiciones de continuar haciéndolo.
La inactividad por la cuarentena dejó las arcas de la Liga Salteña en rojo y con la necesidad de volver a equilibrar lo antes posible sus finanzas, un problema que también afecta notoriamente a la mayoría de las entidades deportivas, que sin ingresos ni competencia intentan hacerle frente a la dura realidad económica que atraviesan.
San Antonio, uno de los clubes más populares de la provincia, no logró poner en marcha ni la primera parte en la construcción de su estadio.
“En febrero se iba a empezar con la construcción de la cancha en el barrio 2 de Abril, la Liga Salteña se había pronunciado con la ayuda de las máquinas, el Gobierno prometió cancelar una parte del premio por el ascenso (Federal B) que nos dejó la gestión anterior, estaba hablando con una empresa para organizar un bingo para julio. Medianamente estaba armada una economía para construir la cancha de San Antonio, y la cuando pasó todo esto las instituciones quedamos circunstancialmente con un efecto negativo en la economía, todo quedó paralizado hasta que de alguna manera volvamos a una presunta normalidad laboral”, expuso Gabriel Arias, presidente de la villa.
En el caso de Peñarol, otra institución que apuesta a tener su cancha propia, los dirigentes estuvieron muy cerca de alcanzar la primera parte.
“Se había comenzado la nivelación en el terreno que nos dio el Gobierno, habíamos terminado en la parte de rellenado. Concluida la nivelación final comenzábamos con el perímetro del campo de juego, lamentablemente quedó todo parado, porque es una obra que se gestiona con el mayor aporte de la Liga Salteña”, explicó Juan Barragán, máxima autoridad de la entidad mirasol.
El dirigente, pese al delicado momento económico que atraviesa el país, no pierde las esperanzas de reactivar las obras: “Esto no quiere decir que en el transcurso del año no se lo puede llegar a hacer, dependerá de muchos factores”, dijo el presidente de Peñarol.
Diferente es el presente de Deportivo Atlas, un club presidido por José María Guaymás, quien junto al resto de los dirigentes trabaja para lograr finalizar la tan ansiada sede social.
“Estamos haciendo la sede, que se encuentra al final del Parque Industrial, camino a La Pedrera, y tuvimos que parar por la cuarentena, dejamos los materiales de construcción donde pudimos, íbamos a ver de vez en cuando para evitar que nos robaran, pero antes que se comenzara la flexibilizar nos robaron dos columnas de arrastre que estaba puestas para comenzar a levantar las paredes”, relató el titular de los tigres de La Pedrera.
Los problemas para los directivos del Atlas continuaron porque “después, de a poco, se comenzaron a llevar los ladrillones. Cuando no enteramos fuimos con algunos profesores a terminar de usar todos los materiales que quedaban”, expuso Guaymás y agregó: “Se logró hacer casi la mitad de obra, falta el techo, puertas y ventanas”.
La falta de recursos en la Liga Salteña por la cuarentena obligó a las autoridades de Atlas a suspender las obras hasta nuevo aviso.
“La Liga no tuvo más ingresos por la emergencia sanitaria entonces no pudimos percibir los fondos que íbamos a recibir. Ahora la Liga renovaría la fecha de los documentos (cheques). Hicimos un convenio en la gestión de Daniel Cáseres (expresidente), presenté un proyecto y lo aprobaron, pero por todo lo que pasa quedó postergado”, concluyó el presidente de Deportivo Atlas, a la espera de recibir buenas noticias para avanzar en la construcción de la sede.
La preocupante situación económica goleó muy fuertes en la arcas de los clubes, sobre todos en aquellos que no cuentan con los recursos necesario para sustentar en forma autónoma las obras que tenían planificadas.
Por el momento se paró la pelota y las obras deberán esperar para volver a reactivarse.
 

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