Una mujer tucumana  denunció violación  policial en manada

Un nuevo escándalo involucró a la Policía de Tucumán en las últimas horas tras la denuncia de una mujer que dijo haber sido golpeada y violada por tres efectivos de la Comisaría de Lastenia que irrumpieron en su casa cuando descansaba con su marido.

De acuerdo a una entrevista que dio la propia víctima, Roxana Monteros, al medio local Los Primeros, su familia hizo una denuncia contra las fuerzas de seguridad tiempo atrás y desde entonces son víctimas de una persecución sistemática.

El miércoles a la noche unos treinta agentes llegaron hasta su casa y se llevaron afuera al marido de Roxana, mientras que tres policías entraron al cuarto donde ella se encontraba en la cama apenas con una remera y ropa interior. En ese momento empezó el horror.

"A mi habitación se accede por un garaje abierto, directamente desde el exterior, está medio separado de la casa en la que vive el resto de mi familia", explicó la joven. Forcejearon y ella gritaba, pero su madre, acostumbrada a las redadas y sin sospechar lo que iban a hacerle, encerró a sus hijos varones en otra habitación para evitar que salieran a enfrentarse con los policías.

"Empiezo a llorar. Mi hermano dice yo no lo sé porque estaba adentro, pedía que abran la puerta para ver qué estaban haciendo. Aparentemente los policías escucharon que mis hermanos pedían que abran la puerta y este señor Ferreyra, que es segundo jefe de Regional, empezó a tocarme las partes íntimas para que yo grite y mis hermanos me escuchen, se preocupen y salgan. Era lo que ellos querían, el enfrentamiento. Me utilizaron a mí", relató la víctima.

Los policías, según la acusación, abusaron de ella hasta que se cansaron y la dejaron tirada en su cama. Pero ese no fue el final del calvario para la mujer sino apenas el principio del derrotero que tuvo que sortear para poder radicar su denuncia.

Primero le dijeron que debía recurrir a la comisaría que le corresponde por su domicilio. Roxana explicó que los efectivos que iba a denunciar, justamente, son miembros de esa seccional, pero le respondieron que fuera igual. Entonces intentó en la Fiscalía de Delitos Contra la Integridad Sexual y no pudo entrar por la pandemia.

En la puerta de los tribunales los policías le aconsejaron que le sacara una foto a un cartel que había en la pared y se comunicara por teléfono a ese número. Pero nadie la atendió. Roxana no tiene constancia alguna sobre lo que sufrió, ni mucho menos una perimetral o custodia para protegerla.

 

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