El 9 de Julio, fue un día de festejo nacional pero en los salones del Museo de Bellas Artes, en Belgrano y Sarmiento, se vivió de una manera especial. Con más de 300 obras, que son solo una tercera parte de sus bienes en exposición, el Museo celebra sus 90 años, formando parte del arte y de los espacios dedicados a su muestra y cuidado, en todo el país. 
Este Museo dio sus primeros pasos el 9 de julio de 1930, de la mano del ingeniero Rafael Patricio Sosa, bajo el nombre de Museo Colonial, Histórico y de Bellas Artes. Su primera sede fue el edificio del Consejo de Educación, actual Museo de Arqueología de Alta Montaña, luego se trasladó al Cabildo que una vez recuperado como museo, obliga al Bellas Artes a mudarse a la casa Arias Rengel. Por aquellas épocas, el ingeniero Sosa planteó la necesidad de crear un espacio destinado a las artes. Las primeras piezas llegaron prestadas del Museo Nacional de Bellas Artes, una de ellas es el “Güemes, un retrato diferente”, de Eduardo Schiaffino y que se expone en las salas del primer piso del museo e integra la muestra permanente. A esta pieza se suman otras de estilo europeo. “Por aquellas épocas se entendía como bellas artes la pintura la óleo y la escultura en ciertos materiales nobles”, expresó Marcela López Sastre, directora del Museo de Bellas Artes. 


La directora rescató los cambios que se fueron generando en el Museo, hasta tomar el estilo actual. “Por aquellas épocas el museo tenía lo colonial y lo histórico pero poco de lo artístico. Y esto tiene que ver además con la visión eurocéntrica de las bellas artes. Esto se ve incluso en la formación académica que está atravesada por estas ideas del arte europeo, mientras nuestras culturas tenía su propia producción artística”, destacó López Sastre analizando que las obras de los originarios tienen siempre alguna función, social o utilitaria. 
A lo largo de estos 90 años, el Museo fue sumando obras locales y también logró tener su propia sede, en el inmueble conocido como La Casona Usandivaras. Esta construcción, de estilo francés de principios del siglo XX y fue inaugurada en diciembre de 2008. Finalmente se crea un depósito y se piensa en el cuidado del patrimonio. 

 


En este festejo de los 90 años, el Museo pondrá a la vista los pasos que llevaron a la colección. En el pasillo inicial se dispusieron las obras provinciales, le siguen colecciones particulares que fueron a donaciones de los mismos artistas o de sus familiares. Uno de esos casos de la donación de Ignacio Colombres, entregada por el albacea de la familia. En total son 60 obras de arte que incluyen óleos, acrílicos y otras técnicas. 
En la sala central se podrá disfrutar de las obras donadas por el Ministerio de Cultura de la Nación, donadas en 2014. En aquel momento, Cultura compró 100 obras y donó 10 a una decena de instituciones del país. “Toda la planta baja, por lo general estaba destinada a muestras temporarias pero por el momento, como eso no ocurre se dispuso parte del patrimonio, y va a estar allí hasta noviembre, a la espera de poder concretar un tránsito de obras”, destacó Marcela López Sastre.
El primer piso tiene obras de referentes nacionales como Raúl Lozza, Antonio Berni y Raquel Forner. Raúl Lozza formó parte del Grupo Arte Concreto Invención en la década de 1940. 

En 1949 creó el movimiento perceptista y en 1950 la revista Perceptismo.
Antonio Berni fue un pintor, grabador y muralista argentino. Algunos de sus personajes más notables son Juanito Laguna y Ramona Montiel, representantes de los sectores más bajos y olvidados del país. Fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes. 
Raquel Forner, fue una pintora, escultora y profesora de dibujo argentina. Perteneciente al Grupo de París, ganó muchos premios entre ellos la medalla de oro en la Exposición Internacional de París en 1987.

Un estilo único
En el caso de Antonio Berni, en su regreso al país, fue modificando su obra, mientras que un grupo de artistas contemporáneos resolvió hacer su formación en las raíces de las culturas locales. “Son los casos de Luis Preti, Caribé o Gertrudis Chale, que forman parte del grupo Tartagal , que se expone también en el primer piso”, expresó López Sastre que advierte la necesidad de que cada museo de artes tenga su impronta, trabajando las particularidades locales. 
Gertrudis Chale, pintora austríaca que recaló en Salta por los años ’40, estrechó vínculos con artistas y escritores, entre ellos Manuel J. Castilla, conformando el Grupo Tartagal que revolucionó la plástica de Salta, y tuvo una especial influencia en la obra literaria de Castilla. Chale, de intensa formación académica en países europeos, apreció con pasión el paisaje andino e impulsó a los artistas locales a fijar su mirada en ellos para plasmarlo en su obra.
Luis Preti es un gran artista, salteño por adopción, nace en el poético San Telmo en el año 1912, donde hace sus primeras incursiones en el mundo de la plástica. Muy joven aún, a los 17 años, viaja a París. A su regreso ingresa en la escuela de bellas artes Manuel Belgrano, donde conoce a su compañero y amigo de toda la vida, Caribé. En realidad sus años de estudio fueron pocos.
Héctor Julio Páride Bernabó o Caribé fue un pintor, grabador, dibujante, ilustrador, ceramista, escultor, muralista, investigador, historiador y periodista argentino que se estableció en Brasil.
“Hay que generar colecciones locales, con artistas valorados que generen un relato único en el museo, que no repita guiones de otro referentes”, agregó. 
Pese a los contratiempos generados por la pandemia, el Bellas Artes espera poder cerrar el año con una muestra de Goya y otra de Fortabad, que si bien están agendadas, no lograrán concretarse hasta que se logre salir de la cuarentena. 
A lo largo de estos 90 años, el Bellas Artes logró conformar un patrimonio que incluye 900 obras en el recinto, un legado de Leguizamón que está expuesto, en su mayoría en Finca La Cruz, conformado por mobiliario y obras decorativos. Este crecimiento, en gran parte se debió a que fue el primero en reunir las artes. En la actualidad, la provincia cuenta con una serie de instituciones que se dedican al cuidado y preservación de las artes. “Cada museo debe ir buscando su perfil. Tenemos pianos pero no los tenemos expuestas porque sería confuso. Calculo que el Arias Rengel y el Leguizamón serán los museos que alberguen este tipo de obras, y nosotros lo artístico histórico”, expresó López Sastre.
 

 

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