“Finding Freedom”, el explosivo libro sobre Meghan Markle y el príncipe Harry

 

 


Hace días que los medios ingleses dedican la mayoría de sus titulares a la inminente publicación de Harper Collins, y The Times anticipó varios fragmentos. 

Algunos párrafos

Los miembros superiores de la corte, a quienes Diana solía referirse como “los hombres de trajes grises”, estaban preocupados porque el interés que suscitaban los Sussex, como su popularidad, debían ser controlados. En el breve periodo que siguió a su boda de cuento de hadas, Harry y Meghan impulsaban a la monarquía a nuevas alturas en el mundo. (...) Según informes de prensa que compararon la popularidad en internet de los Sussex y los Cambridge entre noviembre de 2017 y enero de 2020, “las búsquedas asociadas a Harry-y-Meghan representaban el 83% de la curiosidad global por las dos parejas”.
Los Sussex habían hecho que la monarquía se volviera más cercana para aquellos que nunca antes habían sentido una conexión. Sin embargo, existía la preocupación de que la pareja fuera traída al redil; de lo contrario, el establishment temía que su popularidad pudiese eclipsar la de la familia real.
Muy emocional y ferozmente protector de su esposa y su hijo, Harry quedó agotado por las circunstancias singulares de su grupo familiar que, como describió una fuente, “no tiene la oportunidad de funcionar como una familia de verdad”. Si bien la política es parte de la dinámica de todas las familias, en el caso de William, Harry y el resto de la realeza es algo en un nivel totalmente distinto. “Cada conversación, cada asunto, cada desacuerdo personal, sea el que sea, involucra al personal”.

Harry: “No son más que trolls”

A Harry, en particular, el asunto le comenzó a pesar demasiado. “¿Acaso la reina no se merece algo mejor?”, aulló el titular de un periódico que el príncipe leyó en línea. “Esta gente no es más que trolls a los que se les paga”, dijo luego a un amigo. “No son más que trolls, y es algo asqueroso”.
Mientras movía el dedo en su iPhone, a veces no podía evitar mirar los comentarios a los artículos. “H&M me desagradan”, “Son una vergüenza para la familia real”, “El mundo sería un lugar mejor sin Harry y Megan”.
Ese último comentario tenía más de 3.500 “me gusta”. Harry lamentó haber abierto el enlace. Siempre se le hacía un nudo en el estómago cuando veía esa clase de comentarios “Es una parte enferma de la sociedad en la que vivimos hoy, y nadie hace nada al respecto”, siguió. “¿Dónde está el lado positivo? ¿Por qué todo el mundo se siente tan infeliz y enojado?”.

Meghan lo apoyó sin reservas

Si bien los medios británicos a menudo culparon a las esposas de los miembros de la realeza, en el caso de Harry él estaba bastante a favor ya de alejarse de la mirada pública.
Por eso se inclinó hacia el ejército, siempre evitó la pompa todo lo que pudo y no le dio a su hijo un título nobiliario. Durante mucho tiempo había anhelado una vida lejos del ojo indiscreto de los medios de comunicación. Meghan simplemente lo animó a que lo hiciera. Ella lo apoyó sin reservas. “Básicamente Harry quería hacerse a un lado”, dijo una fuente cercana a la pareja. “En lo más hondo de su ser, siempre estuvo en conflicto con ese mundo. Ella le abrió la puerta”.

Momento de decisión en Canadá

Antes de irse del Reino Unido, Harry había hablado unas pocas veces con su abuela y su padre, y con varios asistentes de importancia, sobre la urgente necesidad de que las cosas cambiaran, para él y su esposa, dentro de la estructura del palacio. Se sentía al mismo tiempo usado por su popularidad, acosado por la prensa debido a la fascinación del público con esta nueva clase de pareja real y menospreciado puertas adentro de la institución por ser demasiado sensible y franco. Él y Meghan no querían alejarse de la monarquía; querían, en cambio, encontrar un lugar de felicidad en su interior.
Aunque les resultó muy difícil decidirlo, llegaron a una conclusión: Harry y Meghan iban a dejar sus papeles como figuras de la realeza e iban a renunciar a los fondos soberanos.
A pesar del cambio, aún querían cumplir con sus deberes en representación de la reina. Eso era lo único que no querían dejar, no sólo por el amor y el respeto que Harry siente por su abuela, sino también porque Meghan sentía que había renunciado a mucho para orientar su vida hacia el servicio en la monarquía.
Antes de navidad, Harry le envió un correo electrónico a su abuela y a su padre para decirles que él y Meghan habían decidido cambiar la manera en que obraban: darían un paso al costado y pasarían más tiempo en el extranjero. No entró en detalles, preocupado porque la noticia se filtrase mediante algún miembro del personal. El resto, dijo, lo conversarían en persona.

Sorpresa: el sitio sussexroyal.com

Se conoció una noticia sobre sus planes de quedarse en Canadá. Le faltaban los detalles, pero era evidente que alguien dentro del palacio había informado al periódico. Una fuente de la realeza negó categóricamente la acusación y responsabilizó a la pareja por la filtración, “porque se sentían frustrados con el palacio por las conversaciones (...) querían forzar la situación, revelarla”. Ellos negaron tal cosa.
Una vez revelada la noticia, como los medios contactaban al palacio para solicitar comentarios, era necesario emitir un comunicado rápidamente. El 8 de enero la pareja compartió la noticia con el mundo en su cuenta de Instagram. Junto con ese anuncio, lanzaron sussexroyal.com, que ya no sería la página de su fundación sino la hoja de ruta del “nuevo modelo de trabajo” que esperaban adoptar.
El sitio tomó a todos, incluido su propio equipo de comunicaciones, por sorpresa. Los auxiliares y los integrantes de la familia sabían que la pareja quería dar un paso al costado, pero la página web, que mostraba los detalles de un modelo híbrido como si fuera un acuerdo, puso a la reina en una posición difícil.

Las reglas no se tuercen

A pesar de su tristeza ante la idea de perder a los Sussex como miembros activos de la realeza, la reina comprendió que era necesario que la pareja se separase completamente de la institución. Nadie debería ser obligado a hacer algo que no quiere. Pero si Harry pensaba que su propuesta pública lograría que obtuvieran exactamente lo que querían, “estaba muy equivocado”, dijo un miembro de la corte. “La reina entendió las dificultades que ellos enfrentaban, pero las reglas no se tuercen para nadie”. El Palacio de Buckingham emitió un comunicado en el que afirmó que se llegaría a una solución para las peticiones de Harry y Meghan “en días, no en semanas”.
Charles le dejó en claro a Harry que él y Meghan formaban parte del futuro de la familia real a pesar de la demanda de una “monarquía reducida”, con menos figuras activas de la realeza. (...) Aunque a William no le habían caído bien las noticias originales del plan de su hermano, su destino estaba en manos de la reina, y ella era consciente de que el resultado de la reunión fijaría el criterio para las generaciones por venir.

Humillación final en Westminster

Uno de sus últimos compromisos fue el servicio religioso para el Commonwealth en la abadía de Westminster. Si alguna vez hubieran necesitado la confirmación de que retirarse de la institución era la decisión correcta, las maquinaciones que precedieron al servicio resultaron un recordatorio útil. Aunque en los años anteriores habían formado parte de la procesión de las figuras importantes de la realeza que ingresaban a la iglesia con la reina, ahora descubrieron que habían sido eliminados de la formación. La decisión se había tomado sin consultarlos y se les informó mucho después de que se hubieran impreso las 2.000 copias del programa para los invitados, en los que sus nombres brillaban por su ausencia.
Ese año sólo serían el duque y la duquesa de Cambridge, el príncipe de Gales y la duquesa de Cornwall quienes caminarían con la reina por la abadía. Parecía algo intencional. “Harry estaba más que decepcionado”, dijo un amigo. “Lo manifestó, pero el daño ya estaba hecho”.
Para suavizar las cosas, los duques de Cambridge accedieron a sentarse al mismo tiempo que los de Sussex y los condes de Wessex. (...) Mientras Harry y Meghan saludaron a William y Kate sonriendo, los Cambridge apenas respondieron. Era la primera vez que las dos parejas se veían desde enero. “Harry”, dijo William e inclinó la cabeza, ignorando a Meghan. Durante los minutos previos a la llegada de la reina, William y Kate se sentaron dándoles la espalda, y sólo se dieron vuelta para hablar con el príncipe Edward y Sophia, sentados junto a los Sussex. Aunque Meghan trató de cruzar su mirada con la de Kate, la duquesa apenas registró su presencia”.

Por qué el acuerdo le dolió a Harry

Luego de cinco largos días tras la reunión original, la reina afirmó en un comunicado que había surgido un plan para “un camino constructivo y de apoyo para mi nieto y su familia” que entraría en vigor en el otoño boreal de 2020. A esto le siguió una declaración de Harry y Meghan. Ambas partes esbozaron los términos del acuerdo, que estipuló que la pareja se apartaría completamente de sus obligaciones en la realeza. Como no serían figuras activas, no podrían ya utilizar sus títulos de alteza real o la palabra realeza en sus proyectos futuros. Harry perdería sus honores militares y también se le quitó su papel de embajador para la juventud del Commonwealth.

El aspecto más desmoralizador del acuerdo fue que a Harry se le eliminarían los nombramientos militares honoríficos. “Fue una píldora difícil de tragar, y para Meghan también resultó en extremo doloroso verlo atravesar eso”, dijo una fuente cercana a la pareja. “Es lo que tocó los sentimientos de Harry”.

Meghan: nunca, nada más con la familia real

Luego de la ceremonia (en Westminster) Meghan voló de regreso a Canadá: había reservado el primer vuelo luego del servicio para volver con Archie. “Meg sólo quería llegar a su hogar”, dijo una amiga, que observó que la duquesa quedó emocionalmente afectada y agotada. “A esas alturas no se podía imaginar que alguna vez pudiera querer volver a meterse en algo con la realeza”.
 

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