Salteños se animan a usar la app que aterroriza a usuarios del mundo

Randonáutica es una flamante aplicación disponible para Android e iOS que puede descargarse gratis desde App Store o desde la Play Store. El año pasado alcanzó el estatus de viral en Estados Unidos y en Sudamérica está haciendo furor a partir de que fuera reseñada por el youtuber venezolano Dross Rotzank y su colega mexicana María José Arce. Pero, sobre todo, porque hace unos días tres amigos de Seattle (Estados Unidos) que estaban jugando con esta app al asistir al punto que les había marcado encontraron una valija a la orilla del mar que despedía un olor nauseabundo. Por ello llamaron a la Policía, que luego constató que la maleta contenía partes de un cadáver aún no identificado. Este video, grabado y difundido por TikTok, acumulaba hasta ayer más de 17 millones de reproducciones y 4 millones de reacciones. Como estos, otros usuarios han reportado experiencias cómicas, aterradoras, truncas, emocionantes. Todas, en apariencia, inexplicables. 
Randonauts surge de la combinación de dos palabras: “random”, de origen inglés y que significa aleatorio o al azar, y “nauta”, vocablo latino -derivado, a su vez, de otro griego- que significa “hombre de mar”, “navegante”. 
El logo es un búho con la cabeza ladeada al que rodean los términos “fatum project”, que denota su alineación con esta teoría, encriptada de por sí. 
Según un artículo de reddit.com “todas las cosas en el mundo están causalmente conectadas entre sí y todo lo que sucede, incluidos los pensamientos, generalmente está determinado por la suma de todos los factores ambientales. Esto hace que el mundo esté cerca de ser determinista. Los patrones que surgen en la red de estas relaciones reducen incluso las acciones aleatorias a un conjunto limitado de posibles resultados. Así es como aparecen los atractores (...)”. Esto significa que sin importar las elecciones que alguien haga y sin importar cuántas variaciones haya en su día, siempre hay algunos lugares en los que simplemente no se puede estar, porque ninguna de las cadenas de sus decisiones lo llevará allí. Lo interesante es que tales lugares puedan encontrarse en algún lugar cercano y que la persona implicada jamás había percibido antes. “¿Qué podría estar escondido en esos puntos ciegos? ¿Y qué podría estar escondido en lugares donde nadie mira en absoluto?”, es el punto de partida del “fatum project”. 
Es por ello, que luego de ser descargada, el menú despliega un cuestionario sobre qué se quiere encontrar y da opciones a elegir entre un atractor, un vacío o una anomalía.
La app proporciona coordenadas aleatorias dentro de un radio establecido por el usuario, que puede escoger hasta qué punto desea aventurarse en lo desconocido. Las envía para abrirlas en Google Maps o explorarlas digitalmente. Además, permite enviar la aventura y compartirla por redes sociales. Antes ofrece un menú con preguntas frecuentes y consejos, entre los cuales recomiendan ir siempre en compañía de alguien, llevar el celular cargado y no meterse en áreas peligrosas o propiedad privada. 

Una pionera

El youtuber Dross, en el último envío de su canal, toma nota de los rasgos distintivos de Randonáutica y la identifica como la primera aplicación para exploradores urbanos. 
“La app no da respuestas genéricas basadas en un archivo. Cada cosa que elijas es enviada a internet a algún lado y se toma su tiempo. Por lo tanto, es de suponer que lo que sea que te ofrezca ir a buscar está generado específicamente para ti”, arriesga Dross. Otro aspecto que captó su atención es que la app solicita al usuario una actitud positiva para que halle aquello que lo está esperando en la locación indicada. “Mientras estás buscando las coordenadas en Google Maps, la app te pedirá que te concentres en ‘tu intención’ (amor, dinero, sorpresa, gente)”, comentó el youtuber, y de hecho “raudonautas” han encontrado dibujos infantiles con intenciones entre taimadas e inocentes, muñecas enterradas como sacadas de un filme de terror u objetos relacionados -por ellos- con hechos de su pasado que muy pocas personas de su entorno conocían. Dross hace hincapié en que “el uso sería empírico”, es decir, que cada usuario solo a través de las distintas experiencias que se le presenten podrá reunir o emparentar datos, premisas o antecedentes para sacar una conclusión o una consecuencia. 
Luego advierte que en la página web se simplifican todas las extrañezas de la app diciendo que “la mente tiene materia y la mente importa. Tú eres tu guía mientras experimentas el mundo de manera diferente. Ir a lo desconocido es un viaje como ningún otro”. Asimismo ofrece un compilado de casos como el del usuario @nathall36, que halló un auto abandonado en un bosque cercano a su casa y que sale corriendo al ver algo que no se distingue qué es, pero que a él lo aterró. O el caso hilarante de @tylerczak, que cuando pensó en su intención (como lo pide la app) deseó hallar “algo maligno” y se encontró con una señora que desde enfrente de donde él se ubicaba con su auto y calle de por medio, lo miraba ceñuda, haciendo una ininteligible fonomímica. 
Por su parte, la youtuber @marijoarce le prestó el cuerpo a la experiencia y concurrió a siete lugares de su ciudad natal (baldíos, casas abandonadas), indicados por la app. “Sí funciona. La aventura del misterio de ir a ver qué hay y qué te vas a encontrar está padre mientras se sigan las recomendaciones que te dan”, dijo a sus seguidores. 

Una aventurera sin miedo

La estudiante de Diseño Gráfico y cosplayer Nicole Fernández aceptó el desafío de jugar a Randonáutica y fue -en auto y en compañía de dos amigas- a cuatro lugares que le envió la app como “misión”. “Al primer lugar que nos mandó en la categoría de ‘pseudo’ fue a una casa por Ameghino y Güemes. Nos indicaba que teníamos que ingresar a la propiedad (que por cuestiones legales obviamente no hicimos); pero lo curioso de la casa es que tanto la puerta como las ventanas eran muy pequeñas, aunque no sabemos exactamente cuál era la intención, porque el marcador nos indicaba que lo que había que hallar estaba tanto dentro como detrás de la casa”, relató. El segundo destino las llevó por las vías del ferrocarril a la calle Junín, entre Caseros y España. “Nos marcó un punto en donde había unos bloques de cemento y sobre ellos cajas de vino vacías, botellas rotas, cajas de medicamentos, virulanas de esas que usan para consumir paco; pero igualmente creo que es algo que se encuentra en varios lugares”, detalló. El tercero sitio señalado era otra casa, esta vez cerca de la plaza Gurruchaga. “Allí no había nada extraño. Solo encontramos a un hombre con su bicicleta, esperando afuera durante unos 10 minutos. Después entró y no vimos nada más”, comentó. Por último, siguiendo la directiva de la app llegaron a la Almirante Brown 102, a la oficina del Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS), donde no notaron nada relevante. “No pasó nada extraño, pero fue divertido estar un rato buscando los lugares”, expresó Nicole, que no descarta volver a calzarse el traje de “randonauta”. 

El poder es del usuario

Consultado por El Tribuno el columnista especializado en redes sociales Luis Guzmán, más conocido como Luigi Keynes, señaló que Randonáutica le recuerda a Pokemon Go. “El juego es bastante básico, la interfase fea y el servidor lento. Lo único que se comparte es la ubicación al momento de ejecutar el buscador de lugares. Busca los sitios más cercanos en un determinado radio -de uno a diez kilómetros- en relación con tu ubicación. No es que está compartiendo la ubicación del usuario constantemente, al menos no en primer plano. No sé si a estos lugares (cementerios, baldíos, sitios abandonados) los precargan de forma automática o es una suerte de inteligencia artificial que los busca como Google Maps. Evidentemente tienen cargada una base de datos que, o la sacaron de algún sitio o espacio, o es la misma gente la que la va compartiendo”, expresó. Agregó que al llegar el usuario se le pide que haga un diagnóstico. “Te preguntan si te gustó o no, si fue asombroso o no, si coleccionaste algún artefacto de ese lugar. No lo veo tan interesante, salvo para gente impresionable o adolescentes”, describió Luigi. Añadió que la mayoría de las app piden geolocalización y esta queda prendida en la medida que funcione la aplicación. “En algunas app funcionan de fondo, es decir, en un segundo plano. En el caso de Randonáutica la app a uno le permite jugar en un rango de distancia -de uno a diez kilómetros- dentro de la cual uno está dispuesto a moverse. A favor del usuario, tanto desde el punto de vista de la movilidad como de la seguridad”, evaluó. Sobre este punto destacó que el poder está en manos de quien juega. “El Pokemon Go los llevaba a lugares sumamente peligrosos a cazar los pokemones o algunos andaban -en una expresión muy salteña- ‘opeando’ y se hacían atropellar o les ocurrían accidentes por andar mirando el teléfono. Si el juego lo quiere llevar a uno al Bajo Chico a las dos de la madrugada caminando, más allá de que uno esté jugando ahí debe primar el sentido común. Juega mucho lo supersticiosas e impresionables que son ciertas personas y el misterio”, concluyó. 

 

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