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El conflicto que marcaría para siempre a la localidad de Coronel Moldes comenzó el 21 de diciembre de 2015, cuando los empleados municipales, tras varios meses sin cobrar sus sueldos, iniciaron la toma del edificio municipal.
La protesta se extendió durante 70 días, dejando al descubierto una crisis profunda que ya no podía ocultarse.
El 13 de enero de 2016, el escenario era crítico: municipio paralizado, edificios tomados, servicios resentidos y familias enteras sin ingresos. El reclamo era básico y legítimo: el pago de salarios adeudados por más de tres meses.
No se trató únicamente de un conflicto gremial. Fue la expresión de un municipio quebrado, sin planificación, sin recursos y sin respuestas.
Mientras los trabajadores sostenían la medida de fuerza, distintos sectores políticos profundizaban la confrontación y la especulación, en lugar de aportar soluciones concretas.
Intervención
La gravedad de la situación llevó a que el 26 de enero de 2016 legisladores provinciales presenten un pedido formal de intervención al municipio de Coronel Moldes, reconociendo públicamente la crisis administrativa, institucional y financiera.
El 2 de marzo de 2016, la Cámara de Diputados de la Provincia aprobó la intervención al Poder Ejecutivo Municipal con 43 votos a favor y 15 en contra. El diagnóstico oficial fue contundente: servicios públicos sin funcionamiento, edificios municipales tomados, una grave crisis institucional y un fuerte endeudamiento con desequilibrio fiscal.
La intervención significó el reconocimiento formal de que Coronel Moldes había tocado fondo. Sin embargo, la situación no logró revertirse de inmediato. Durante la gestión de Rita Carreras, hoy procesada por peculado, el municipio se vio aún más debilitado: se desmanteló el parque automotor y se dilapidaron los pocos recursos existentes, dejando a la comuna sin herramientas básicas para operar.
Los trabajadores
Es que en el año 2016, 74 trabajadores municipales protagonizaron una de las luchas más significativas de la historia local. Defendieron su salario, pero también su dignidad y el futuro de la comunidad.
Esa pelea fue acompañada por quien entonces era su representante gremial y hoy es intendente: Omar Carrasco, que se consolidó como la voz de un pueblo decidido a no resignarse.
Una salida que fue gestionada desde la propia crisis
La salida de la crisis no llegó de la mano de una administración transitoria ni de una intervención provincial.
El proceso de reconstrucción comenzó cuando el municipio volvió a tener conducción, compromiso y un vínculo real con los trabajadores y los vecinos. Desde ese punto de inflexión, por estos días se avanzó en la regularización del pago de sueldos; el ordenamiento de las cuentas públicas; la recuperación de servicios esenciales; la inversión en maquinaria, obras, espacios públicos y políticas sociales.
Porque cuando un municipio colapsa, el impacto no es solo financiero: se deteriora la vida cotidiana de toda la comunidad. Y cuando se reconstruye, también se recupera la confianza y la esperanza. Hoy, a casi una década de aquel 2016, Coronel Moldes muestra un escenario distinto.
Es un municipio estable, activo y con presencia del Estado local. Un proceso que no fue casual ni inmediato, sino el resultado de una gestión nacida de la crisis, con conocimiento directo del sacrificio de los trabajadores y de las necesidades reales del pueblo.