Cuarentena: la hora del Congreso

No puede ignorarse la cerrada adhesión que consiguió inicialmente la política pública del Gobierno frente a la pandemia de COVID-19 atribuida al coronavirus SARS CoV2.

La unanimidad era tal que quien preguntaba las razones de la cuarentena total obligatoria y punible en las 24 jurisdicciones del país, para todas las edades y desde el mismo día por Decreto de Necesidad y Urgencia, quedaba a punto de ser criminalizado como si la salud y la vida no le importaran. En la cuarentena más prolongada del mundo, Argentina vivió sus numerosas prórrogas, con adhesiones sociales. Sin embargo nada es eterno. La economía doméstica crujió cada vez más y se conocieron aumentos alarmantes de pobreza, cierres de empresas y preguntas acerca de la eficacia de las medidas de gobierno y del impacto negativo del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) en la propia salud, así como el de la moderación del aislamiento en distanciamiento social, preventivo y obligatorio (DISPO).

También contribuyeron las dudas que se fueron planteando acerca de:

* Las predicciones incumplidas de 40 millones de muertos en el mundo.

* La desatención de otras enfermedades mucho más frecuentes.

* Su comparación con unas 20 enfermedades que la preceden sin una atención proporcionada.

* El aislamiento coercitivo de los sanos por primera vez en la historia.

* El conflicto de intereses que promueve un aislamiento que restringe la inmunidad al punto de que para lograrla se hace necesaria una vacuna que puede no lograrse.

* La confianza aún no probada en la creación de una vacuna y los riesgos de su aplicación si se saltean pasos para obtenerla en tiempo récord, así como que alcance un precio fuera del alcance de países de bajos ingresos.

* El clima de pánico cotidiano con el riesgo de contraer la enfermedad y su contraste con la letalidad que fue cada vez menor a la pronosticada.

* Los mejores logros en países que recomendaron aislamiento para casos, sus contactos población mayor de 65 años y población vulnerable, sin cuarentena militarizada. Argentina está colocada 13 y 49 entre los países con mayor tasa de mortalidad entre 33 y 215 países respectivamente.

* El discurso oficial se fue quebrando, admitiendo la necesidad de cada vez más aperturas del aislamiento (pese al aumento informado de casos), el apoyo en la inmunidad natural y en la autorresponsabilidad social, pero coexistiendo con la promoción del pánico a la internación en terapia intensiva, la respiración mecánica y la muerte, con frases como "las balas pican al lado".

El grupo de Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios dio a conocer una carta pública al presidente de la Nación con 16 preguntas inquietantes acerca de sus medidas frente a la epidemia en Argentina.

Cuando aún no hubo respuesta de estas áreas, el grupo acaba de interponer un pedido al Senado para que se lleve a cabo en ese ámbito un debate con los expertos que el Gobierno designe.

Ese debate, enmarcado en una ética de contribución a la salida de la crisis que el grupo considera más propia de las medidas tomadas que de la pandemia, daría final al discurso único y facilitaría la percepción de medidas alternativas para la postpandemia.

 

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