Hubo 23 intentos de femicidio desde que empezó la pandemia

El observatorio de Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá) Salta relevó 23 intentos de femicidio y cuatro crímenes contra mujeres en razón del género en la provincia desde que empezó la pandemia del nuevo coronavirus. Este trabajo toma el 12 de marzo último como inicio de la emergencia sanitaria.

De acuerdo con el registro provincial de Mumalá, en los primeros siete meses del año, hubo en tanto 34 intentos de femicidio y ocho mujeres asesinadas. El año pasado, la organización registró dos intentos y seis femicidios en el mismo período de tiempo en Salta.

Mediante este trabajo, la organización busca visibilizar la existencia de casos de violencia de género extrema que muchas veces quedan relegados al ámbito privado.

Desde la agrupación advirtieron que la situación sanitaria agrava y profundiza la violencia contra las mujeres y exigieron a los tres poderes del Estado priorizar recursos para el abordaje integral de la realidad de mujeres e integrantes del colectivo LGBTIQ.

De acuerdo con el relevamiento, la mitad de los intentos de femicidio que hubo entre enero y julio de este año ocurrió en Capital y la otra mitad, en otros departamentos.

Casi todas las víctimas eran personas cercanas a sus agresores: 16 eran parejas; 14, exparejas; 2, conocidas y 1, familiar. Solo una de las mujeres no conocía a su victimario.

La gran mayoría de los intentos de femicidio se produjeron en el ámbito doméstico: 12, en la vivienda de la víctima; 8, en una casa compartida por ambos y 3, en la vivienda del agresor. De los 34 intentos de femicidio, 9 se dieron en la vía pública.

De los agresores, 14 tenían denuncias previas y cuatro son efectivos de la Policía. La mayoría de las víctimas fue agredida con armas blancas (12) o a golpes (12).

Entorno cercano

De los ocho femicidios que hubo en la provincia entre enero y julio, cuatro fueron en Capital y cuatro, en otros departamentos.

Casi todas las víctimas eran personas cercanas a sus femicidas: tres eran exparejas; dos, parejas; una, familiar y una conocida. Solo una no conocía a su agresor.

La mayoría de los femicidios se produjo en el ámbito doméstico -cuatro, en la vivienda de la mujer asesinada, y uno, en la del victimario-. Dos crímenes fueron en la vía pública. Tres agresores tenían denuncias previas por violencia de género.

La coordinadora de Mumalá en Salta, Malvina Gareca, comentó que desde el año pasado llevan adelante este registro, a partir de las noticias que aparecen en los medios de comunicación. Buscan dar cuenta de los casos de mujeres que se salvaron de morir y que, en muchos casos, quedaron con algunas secuelas.

Gareca advirtió que muchos de los agresores tenían denuncias previas y consideró que es importante que se refuerce el control y el monitoreo hacia ellos y el acompañamiento integral a las víctimas.

Prevención

Como cuatro agresores son efectivos de la Policía, evaluó como positivo que existan protocolos por los cuales se les quite el arma reglamentaria a quienes tienen denuncias por violencia de género, pero consideró que debería profundizarse la sensibilización sobre estos temas para los agentes.

La experta contó que estos actos de violencia extrema exceden lo doméstico, ya que, si bien casi todas las víctimas conocían a sus agresores, uno de cada cuatro intentos de femicidio se produjo en la vía pública.

Gareca señaló que las medidas sanitarias impuestas por la pandemia incidieron en un aumento de la violencia de género en Salta y en el resto del país.

"El hecho de estar aisladas con el agresor o de tener que pasar más tiempo en el hogar con él hace que las situaciones de violencia se agraven. Se limita la posibilidad de pedir ayuda, de tener acompañamiento de terceros o de recibir asistencia", advirtió.

María del Pilar González Sastre, directora del Observatorio de Violencia contra las Mujeres, coincidió en que, a raíz de la pandemia, es más probable que haya violencia doméstica, ya que el agresor está durante más tiempo con su víctima y se acotan los contactos con el exterior.

Se diversifican los estudios y la información 

Asocian el aumento de denuncias a la concientización sobre el tema.

Desde este año el Observatorio de Violencia contra las Mujeres (OVcM) empezó a generar estadísticas de las tentativas de femicidio en la provincia. De acuerdo con el relevamiento del organismo, fueron 23 desde que comenzó el año y hasta mediados de junio, bastantes menos que los relevados por Mumalá en un período de tiempo apenas más largo.

La directora del OVcM, María del Pilar González Sastre, advirtió que las diferencias que existen entre los estudios de ambas instituciones pueden deberse a que se tienen en cuenta criterios o fuentes de información distintas. Mencionó que ellas se basan en información periodística y en lo que pueden recabar del Ministerio Público Fiscal.

“La diferencia numérica es por una cuestión de ópticas más amplias o más restrictivas, pero todo suma a visibilizar y tratar de erradicar estos hechos de violencia y brindar herramientas de políticas públicas”, expresó y valoró el trabajo realizado por el observatorio de Mumalá.

La funcionaria destacó que en la actualidad se le presta más atención a este fenómeno: “Quizás antes solo hablábamos de los femicidios, de lo concretado. Hoy, las tentativas se estudian desde todos los órganos. Estamos ampliando la mirada, viendo cada situación”.

Sobre la diferencia de números, la referente de Mumalá en Salta, Malvina Gareca, consideró que es difícil tener estadísticas unificadas sobre intentos de femicidio ya que no todos los medios de comunicación los publican como tales: “Muchas veces nos enteramos por redes sociales. Nuestro equipo está muy atento y capaz una lo detecta y después se empieza a chequear”.

Gareca evaluó que es más claro tener los datos de femicidios porque estos tienen mucho más impacto en los medios y todo el sistema tiene el mismo criterio.

La directora del OVcM evaluó que el hecho de que hayan aumentado las denuncias por violencia de género no es algo negativo, sino que se debe a que el tema está más visibilizado.

Uno de los femicidios de los últimos meses con repercusión nacional fue el de Alicia Mamaní, una mujer de 37 años que fue degollada en su casa de El Bordo la noche del 14 de julio. Antonio Gallo, de 49 años, se presentó en la comisaría para confesar el crimen esa misma noche.

El hecho ocurrió en una casa de barrio Río Grande, en esa localidad ubicada a más de 60 kilómetros de Salta capital. La víctima tenía cuatro hijos y murió por una herida de arma blanca en el cuello.

Gallo quedó imputado como autor del delito de homicidio doblemente calificado. Un familiar de la víctima refirió que, días antes, la mujer habría sido agredida y amenazada por el acusado.

Un caso emblemático

El 28 de agosto de 2004, Alberto Yapura acuchilló a Rosana Alderete y a sus tres hijos, pese a que ella le había advertido a la Policía sobre el riesgo que corrían. 

Solo sobrevivió la mayor de las niñas, que recibió una indemnización por la negligencia del Estado más de una década después. 

Rosana se había separado de Yapura, el padre de sus hijos, y lo había denunciado cinco veces por golpes y amenazas, pero nadie tomó medidas preventivas.

El caso fue disparador de debates sobre el tratamiento de la violencia de género que siguen vigentes 16 años después.

Dos años después del crimen, se aprobó la ley provincial de protección a las víctimas que establece sanciones para los policías o funcionarios que no actúen con celeridad ante las denuncias de las mujeres.

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