Empleados de Agua Palau: "Ya no aguantamos más sin un peso"

Ya pasaron más de cinco meses desde que la planta de agua Palau está paralizada y la Provincia no logra una solución. Sus catorce empleados se encuentran desesperados y se sienten totalmente abandonados por los funcionarios.

Desde marzo no cobran los sueldos, no tienen obra social ni una ART que los cubra en caso de algún siniestro. Sumado a eso, desde que empezó la pandemia no les otorgaron elementos de seguridad e higiene personal.

En el lapso de estos últimos meses hubo reuniones, idas y vueltas que quedaron en la nada. El ministro de la Producción, Martín de los Ríos, se hizo presente en dos oportunidades para reunirse con los empleados, un concejal propuso cooperativizar la empresa, unos supuestos futuros concesionarios desaparecieron y la paciencia de los trabajadores se acabó.

"Pasó el tiempo y la escena es la misma o peor. Nuestra situación económica empeora día a día y nadie se arrima ni a ver cómo estamos", manifestó a El Tribuno Raúl Gius, vocero de los trabajadores de Palau.

"Nadie se acercó a decirnos si están tramitando o gestionado algo. Sentimos que hay un abandono total de las autoridades provinciales. No hay nadie que vea ni intervenga por nosotros", sostuvo.

"Por eso nos estamos moviendo con los compañeros, tratando de conseguir contactos; hay otros delegados que están buscando a otras personas y así la vamos llevando porque nadie hace nada por nosotros", insistió.

En cuanto a la situación actual, el vocero detalló: "El último sueldo que nos consignaron fue en marzo, ya son cinco meses que no nos pagan y lo peor de todo es que la semana pasada hubo una audiencia donde se comprometían a cancelarnos abril hasta día martes y hasta la fecha no pasó nada. Nadie dio la cara ni vino a explicar que pasó".

"Agradecemos a Dios que en nuestro trabajo nunca nos pasó nada, porque estamos sin ART, sino no sé qué sería con nosotros. Hasta eso nos falta, realmente estamos a la deriva. Ya no sabemos qué hacer, hemos recurrido a los medios, ustedes nos dieron una mano enorme pero resulta que las autoridades, que son las que hemos elegido, no nos da una solución, lo único que nos dicen es que hay que esperar. En un momento el ministro nos dijo que teníamos que "conseguir una novia'. La novia en teoría era una empresa, entonces nos tomamos el trabajo de buscar, cosa que a nosotros no nos corresponde", expresaron.

Otra frustración

Luego señalaron: "Sin embargo logramos contactar con una empresa interesada pero al final sigue todo quieto porque a esa gente no la dejan pasar desde Tucumán a Rosario. Entendemos el tema del coronavirus, pero cómo no van a dejar pasar al menos a un empresario con las medidas de seguridad necesarias".

"Al menos queremos que nos digan si vamos a continuar con esta empresa, no es nuestra intención correr a nadie, pero el tema es que nos cumplan, que nos respeten. Acá tenemos muchos derechos adquiridos y somos todos obreros que vivimos de esto", dijeron.

"Ya no queremos que nos sigan usando ni envolviendo con palabras, estamos hartos de lo mismo de siempre, queremos una solución porque lo merecemos, al igual que nuestras familias", pidieron.

Ante la pregunta qué es lo que tienen pensado a futuro en caso de seguir en la misma situación, los empleados manifestaron: "Vamos a profundizar nuestra lucha, es algo que no queríamos hacer pero nos están obligando. Se llenan la boca hablando del parque industrial, quince millones para acá, treinta millones para allá. Piden un parque industrial y están dejando fundir a la única industria que tenemos en Rosario de la Frontera. Seamos lógicos".

"Tenemos un compañero que está encerrado en una habitación, enfermo, se accidentó en el trabajo, y no tiene nada, no tiene dinero, ART y está depresivo lógicamente, ese compañero está solo y abandonado como lo estamos nosotros. No hay quien aguante cinco meses sin un peso, yo quisiera que los políticos no cobren cinco meses a ver qué harían. Lo que nos pasa a nosotros es abandono de persona, el gerente ni viene a la empresa. Al venir todos los días tenemos un gasto y ni eso nos cubren. Lo único que pedimos es una solución", concluyeron.

Dos años cuesta abajo

Luego del trago amargo que tuvieron que soportar los empleados con la concesionaria Plumada, que también se fundió, en el 2018 se hizo cargo la UTE conformada por Agropecuaria Las Garzas SA de Luciano Di Tella, Eduardo Noman y Alberto Arthur de la Villarmois.

Durante dos años, hasta la actualidad, los empleados aseguraron que había un vaciamiento de la embotelladora, que los sueldos no se estaban abonando en su totalidad y la distribución era nula, entre los principales conflictos.

Cabe señalar que a lo largo de los años, la planta de agua pasó a tener solamente catorce empleados, de ciento cuarenta en sus inicios. Su distribución no solo se daba en el país sino que también llegó a estar en los restaurantes de París. 

Una marca reconocida mundialmente que hoy ni siquiera logra salir en la misma Ciudad Termal.

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