Gastronómicos bajaron las ventas, pero aseguran que es peor cerrar

Luego de una semana de estar cerrados, en un contexto de brote de casos de COVID-19 y con un sistema sanitario al borde del colapso, volvieron a abrir los locales comerciales y de gastronomía, pero con una particularidad: no está permitida la permanencia de personas en lugares cerrados. Las nuevas medidas que tomó el Comité Operativo de Emergencia rigen desde el 16 hasta el 20 septiembre.

Ayer, en la ciudad de Salta se vivieron dos postales totalmente distintas. Por una lado se vieron mesas y sillas de bares y restaurantes vacías. Por otro, hubo una intensa actividad bancaria, con largas colas en cajeros y las sucursales de los principales bancos de la city.

En los locales gastronómicos veían como un contrasentido que limiten su capacidad de atención si los bancos retoman su actividad prácticamente con la misma cantidad de gente desde antes que comience la pandemia, ya que el coronavirus no distingue lugar.

Con un marcado aumento de casos, Salta tiene a su sistema de salud a las puertas del colapso. Pero algunos ámbitos se ven escenas que hablan de que muchos creen que el riesgo pasó.

Las autoridades de Epidemiología vienen repitiendo que la responsabilidad social es la única forma de prevenir esta enfermedad y evitar que Salta entre en una crisis sanitaria sin precedentes. Pero, al parecer, los salteños no dimensionan lo que está ocurriendo, de la falta de camas en los hospitales y el colapso en el sistema de salud.

En la última semana se aplicaron medidas para evitar la propagación del virus que golpea duramente al sector comercial. Sin embargo, esto también significa transitar por un peligroso acantilado, ya que el Estado se financia de lo que recauda del sector económico y utiliza esos fondos para mantener el sistema de salud o de seguridad, para comprar insumos o pagar sueldos, entre otras cosas.

Hasta el 20 de septiembre la gastronomía podrá atender hasta la medianoche, por DNI o grupo familiar primario y solo en espacios abiertos, ventilados o veredas. Esa medida golpeó de lleno a la recaudación de los negocios. El Tribuno realizó una recorrida por distintas zonas de la ciudad y pudo comprobar que el movimiento en esos lugares al mediodía era muy escaso.

El Paseo Güemes, uno de los lugares preferidos por los salteños antes de la pandemia, estaba con muy poca actividad. En un importante restaurante ubicado en General Güemes y Vicente López comentaron que el 80% de las mesas estaban dentro del local, por lo que habían tenido poco movimiento durante la mañana.

Es más, una de las mozas del comercio expresó que están esperando que cierren el tránsito para los automóviles durante el fin de semana para poner más mesas en la calle, una medida que se adoptó en la Ciudad de Buenos Aires que también abrió la actividad gastronómica al aire libre.

En una confitería ubicada al frente del Convento San Bernardo tuvieron mejor suerte. Al ser una esquina, los mozos pudieron distribuir varias mesas en la vereda. Según expresaron los encargados a este medio, la capacidad bajó un 50%.

Lo que más preocupa es la baja afluencia de clientes. Aseguran que el flujo de ventas es menor que la semana anterior. Afirman que se debe a que la gente tiene más miedo de estar en la calle y pronostican que será una situación que se va a mantener por unas semanas.

Quizás los locales gastronómicos más castigados son los que están ubicados adentro de los centros comerciales, que tuvieron que volver al sistema de delivery o "take away", una modalidad que habían abandonado el 15 de mayo.

Los encargados de los locales aseguraron a El Tribuno que las ventas bajaron más de un 60% y expresaron que será difícil mantener esta situación por mucho más tiempo porque los números no cierran.

 

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