La serie salteña "Mil barbijos rojos", de Roxana Liendro, viajará a Europa

Arte, diseño y objeto de uso sanitario. El barbijo fue transferido del territorio de la asepsia médica al espacio social cotidiano, por ello su carga simbólica es analizada por diseñadores de moda y artistas, que en diversos proyectos dialogan y registran su huella en este tiempo pandémico. Diversos museos internacionales, por ejemplo, los venden al público con sus obras de arte impresas en ellos. Tal es el caso del Metropolitan Museum of Art (Nueva York, EEUU), el Museo Thyssen (Madrid, España), el Stedelijk Museum y el Rijksmuseum (Amsterdam, Países Bajos) y la Galería Uffizi (Florencia, Italia), entre otros. También ha propiciado diálogos artísticos en estos lares como la convocatoria para arquitectos y diseñadores de la Asociación de Diseñadores de Interiores Argentinos Asociados (DARA), que mostró en sus redes sociales una singular producción de tapabocas. 


Aquí se reunieron la cooperativa vaquereña Diseños de mi pueblo, Cecilia Beltramino (BC Diseños), Lucrecia Zubieta (AWA), Ana Guantay Briones (Guantay), Roxana Vilte (Adel Alta Moda) y Roxana Liendro con su hijo León (Santos Liendro) para una producción en la que conjugaron y reflexionaron sobre el binomio diseño y funcionalidad a principios de junio. 
En esa tónica además se encuentra “Mil barbijos”, el proyecto artístico de Roxana Liendro que desembarcará en Suiza en febrero de 2021, bajo la curaduría de la historiadora Triana Temer. Los tapabocas rojos del título rodean y visten a Roxana, figura central de esta performance, por escenarios variopintos como el plató de la Casa de la Cultura, la parroquia San Lorenzo Mártir, el río Wierna, La Calderilla, cerros del Gallinato y un asentamiento en Vaqueros.


“Esto surge tras la situación compleja por la que estamos atravesando en el mundo. Como artista, hago un constante ejercicio, de análisis profundo y meditado, de las circunstancias que nos rodean. Por ello, partiendo del dolor y la angustia que provocan estas circunstancias expreso con mi arte una visión alentadora que ilumine al ser humano”, señaló Roxana a El Tribuno. 
Consciente de que trabaja con un accesorio que quedará asociado a una coyuntura ominosa agregó que su búsqueda es la de una transmutación maravillosa. “Quiero que el dolor causado por la pandemia sufra una transformación atravesando diferentes estadios de miedo, quietud, bronca, malestar, asfixia, angustia y llanto, produciendo como resultado una metamorfosis llamada amor. El arte debe iluminar al espectador de ese profundo sufrimiento que lo habita”, definió. Y para este acto alquímico no dudó en usar el rojo por su cualidad conceptual. “El color es un lenguaje que transmite un mensaje, describe múltiples sensaciones y sentimientos. En mi creación representa la pasión y el amor. Creo que genera una emoción fuerte”, describió. 


Entre las escenas planteadas algunas son teatrales como la impostación de un casamiento en el que los tapabocas suplen los arreglos florales que acompañan el camino hasta el altar de los novios o el arroz que les arrojan una vez contraído el enlace para insuflarles prosperidad. En otras penden de árboles como frutos que ofreciera la naturaleza pródiga, esta vez de la mano del hombre, para conservar la inmunidad de quien anda al paso y pudiese alzar uno como quien se apropia de unas moras para calmar el hambre. En otra Roxana flota en el río mecida por un colchón de barbijos, fluyendo con el momento como lo hizo cuando, con su producción de indumentaria parada, se puso a fabricar tapabocas para diversos sectores en su oportunidad de satisfacer una creciente demanda.  


“Esta presentación surgió de conversaciones que mantuve con Beatriz Herrera, que circunstancialmente se encuentra en Salta, pero tiene en Suiza a su hija Triana Temer, historiadora de arte y que realiza presentaciones en galerías sobre obras de artistas suizos. Así se dio la posibilidad de mostrar la indumentaria como elemento de expresión artística en Europa”, indicó Roxana.

Beatriz, por su parte, señaló que, conocedora de que la europea es una plaza difícil de alcanzar por artistas salteños, estos, sin embargo, al llegar a ella no deben perder sus características invariables y distintivas. “Generar una colección a nivel internacional sin perder la esencia, que comunique un concepto de expresiones artísticas en la indumentaria será un desafío, creo que con el perfil de Roxana se podrá lograr la afinidad con el público. Las expresiones artísticas que se elijan deben ser conocidas por el público y pensando en este concepto es que con Roxana encontramos algunos elementos en común que podría interesarle a un público tan exquisito”, expresó. Roxana añadió que “las creaciones llamadas de autor en mi ámbito son producciones donde el arte es protagonista. Es algo que me inspira y me motiva siempre. Mi visión es abordar la indumentaria con la mirada de un artista, para lo cual tengo como objetivo que mis creaciones sean siempre piezas únicas, que no sean solo indumentaria, sino también piezas de arte, collages que cobran vida en las tres dimensiones”.

Por último, dijo que “Mil barbijos” tiene una arista de concientización acerca del uso del tapabocas como elemento que conservará nuestras vidas y las ajenas en un ejercicio de solidaridad desacostumbrado para la sociedad hasta hoy. 

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