Uno de los sonidos urbanos que pone en alerta todos los sentidos es el ruido del motor de una motocicleta acercándose en la espalda del peatón. En la mayoría de los casos se trata de gente que se traslada a su trabajo o simplemente trabaja con la moto, pero ese sonido empezó de a poco también a ser identificado con un potencial peligro inminente. Es que los motochorros implantaron un temor adicional en cada vecino.

No hay barrio de cada provincia libre de esos asaltantes que se aprovechan de la sorpresa para el ataque y la velocidad de fuga que le brindan las motos. Son miles los robos cometidos cada año con esa modalidad. Se los intenta combatir con herramientas que entreguen a los policías con similar agilidad de respuesta

Una situación de esas ocurrió y se visualizó en las calles de Rosario, donde las motos muchas veces son utilizadas por sicarios. Brigadas especiales fueron entonces armadas con motociclistas policiales para dar captura a esos delincuentes. Y un ladrón de celulares no pudo escaparse pese a sus alocados intentos de eludir a sus tenaces perseguidores.

Ese grupo de policías motorizados observó la acción de un motochorro que arrebató celulares en centro de Rosario. Se inició así una cinematográfica persecución durante varios minutos, en los que el delincuente se movió en zigzag entre el tránsito, incluso acelerando a máxima velocidad a contramano, mientras los policías procuraban darle caza. El delincuente de 23 años fue finalmente detenido.

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