Durante la pandemia Gustavo y Noelia se quedaron sin trabajo. Noelia trabajaba como empleada doméstica en tres casas de las cuales sólo una continuó con el pago, aunque con una suma mínima que no le alcanzaba más que para algún que otro gasto.

Gustavo (49 años) trabajaba en una cooperativa y aunque tampoco le pagaban mucho se “levantaba con entusiasmo porque por lo menos ingresaba algo de plata al hogar”. Pero durante los meses que la pandemia golpeó fuerte a la Argentina, estos papás no quedaron ajenos a la crisis y ambos se quedaron sin trabajo estable.

“Me ofrecieron una cortadora de pasto por 500 pesos y hasta eso era mucho. Cuando la pagamos después hubo que juntar como otros 3.500 más para arreglarla porque no andaba” contó Gustavo a la página Mundo Poder.

Una vez que la podadora quedó lista Mailen se puso manos a la obra y diseñó el folleto con el cual su padre haría la promoción del servicio que ofrecía.

“Corto Pasto. Gustavo” y el teléfono de su papá se lee en el volante que dibujó la nena de 9 años. Pero parece que la clave fueron las palabras mágicas que Mailen puso un poquito más abajo “Suerte Papi”.

Gustavo lo publicó en su Facebook y se hizo viral, a tal punto que lo convirtieron en tendencia en las diferentes redes sociales. “Pensaba en que me salga bien para que mi papá tenga trabajo”, contó la “artista autora de la obra”.

Además de Mailen, Gustavo y Noelia son papás de Ámbar de 5 años. “Una señora me llamó para que le fuera a cortar el pasto. Cuando llego veo que ya se lo habían cortado. Le pregunto a la señora: Qué había pasado y me dijo que en realidad era porque quería conocerme en persona y que me iba a pagar igual el corte” , contó sorprendido.

Incluso, contó que en un oportunidad se encontró con un hombre mayor que estaba en una peor situación que él y decidió regalarle los únicos $100 pesos que había ganado porque consideró que los necesitaba más. “Veo que la casa tenía el pasto de la vereda re contra largo. Golpeo la puerta y sale un viejito que me explica que ni siquiera tenía plata para comer. Me dio tanta tristeza que terminé haciéndole el trabajo igual y encima le regalé mi plata”, relató el hombre ya que es muy creyente y está convencido de que hay que ayudar al prójimo.

“Siempre hay que darle una mano al que más necesita. Por más pobre que sea uno siempre tenemos algo para dar; ya sea un abrazo, una palabra de aliento o una cortada de pasto, como fue mi caso. Todo sirve. Y si esos gestos se hacen con amor, siempre vuelven cuando uno menos lo espera”, señaló con conocimiento de causa a raíz de lo que sucedería una semana después.

“Escuché hablar a mi papá y a mi mamá y decían que tenían que juntar 500 pesos para comprarle una desmalezadora a nafta que vendía un vecino y se me ocurrió hacer un dibujo para promocionar el trabajo de mi papá, como se hace con esos panfletos que se reparten en la calle”, contó Mailén, la hija mayor. 

“Cuando me regaló el dibujo sentí una satisfacción enorme. Fue el 29 de diciembre al mediodía. Se me ocurrió compartirlo en mi Facebook y subirlo a otros grupos donde la gente del barrio ofrece su trabajo o vende productos sin saber todo lo que vendría después”, admitió el hombre, que pasó de estar casi desempleado a hacer hasta cinco jardines el día siguiente.

La publicación tuvo una repercusión enorme y hasta se compartió hasta en otras redes sociales, como Linkedin y Twitter. “Ese papá, ya ganó”, tuiteó @Wallyhoo. Su mensaje recibió más de 70 mil me gusta, casi 7.500 retweets y 400 comentarios. según señala Infobae.

“Me contactó hasta gente de Tucumán, Santa Fe y Santiago del Estero... fue una locura lo pasó”, admitió Gustavo, quien no solo recibió llamados laborales sino ofrecimientos de todo tipo que al día de hoy no paran de sorprenderlo.

Uno de ellos fue el gesto de Gabriel, el dueño de un departamento de Palermo que a pesar de no tener pasto para cortar le dijo que quería ayudarlo porque lo conmovió el dibujo de su hija y le donó $1.200. Otros, en cambio, lo llamaban para ofrecerle comida o regalarle ropa.

El celular no paraba de sonar. Lo convocaron de Lomas de Zamora, Monte Grande, Cañuelas, Avellaneda, Quilmes, Ezpeleta, San Martín y Caseros. “Imaginate que ahora estoy enojado con mi nena porque estoy desbordado de trabajo y no llego a cumplir con todos”, bromeó Gustavo desbordado de felicidad.

Y concluyó: “Nunca en mi vida recibí tantos mensajes por las fiestas. Hasta me saludó gente que ni conozco. Cada vez que abro el WhatsApp me encuentro con decenas de mensajes. Gracias a mi hija me hice famoso”, señaló con una enorme sorisa.

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