Beatificarán a los Mártires del Zenta

La junta de cardenales de la Santa Sede dio el voto positivo para avanzar en la beatificación de los sacerdotes Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas y de 18 laicos.

La muerte de estos misioneros ocurrió en el Valle del Zenta, en el norte de Salta, el 27 de octubre de 1683, cuando el grupo fue atacado por aborígenes tobas y mocovíes.

Ahora, monseñor Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, deberá presentar todo lo resuelto al papa Francisco, quien finalmente decidirá si están dadas las condiciones para llevar adelante la beatificación. En caso de que el proceso resultara positivo, el Santo Padre decidirá la fecha y el lugar de la ceremonia en la cual los Mártires del Zenta serán declarados beatos.

El cura Rubén Gutiérrez, párroco de la iglesia de San Jorge, en Pichanal, y difusor de la obra de los Mártires del Zenta, reconoció que tomaron la noticia con "una alegría inmensa, porque estamos convencidos de que la Iglesia se nutre de testimonios sencillos como los de nuestros mártires".

"Desde la Diócesis de Orán queremos contagiar esta alegría que tenemos a toda la patria. Superamos la instancia de los peritos en historia, luego pasamos la de los peritos en teología y ahora nos aprobaron los cardenales", relató visiblemente emocionado.

"Este es un proceso largamente trabajado y hace mucho que se esperaba esto. Hoy comenzamos a ver los frutos de un trabajo tan arduo y tan difícil", recordó el presbítero.

Al principio del proceso, el cardenal Jorge Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires y ayudó con todo lo necesario para poder llevar adelante la causa de los Mártires del Zenta ante las carencias evidente de recursos humanos y materiales de la iglesia de Orán.

"En ese momento nuestro obispo era monseñor Jorge Lugones, también jesuita, quien le pidió a Bergoglio que nos ayudara. Y yo me encargué personalmente de ir a verlo a Buenos Aires, mientras estaba en una formación", indicó el padre Gutiérrez.

En las próximas semanas, será el mismo papa Francisco quien decida sobre el curso de esta causa en Roma.

"Serían los primeros mártires beatos de la Argentina. Un hecho histórico, signo de esperanza para todos los católicos que atraviesan épocas difíciles en la fortaleza de la fe y por eso estos ejemplos son un escudo y una bandera", dijo el cura.

Un poco de historia

El padre Juan José Manzano relató a El Tribuno algunos puntos de esta historia.

"Los Mártires del Zenta fueron un grupo de sacerdotes, misioneros y laicos, entre ellos criollos y aborígenes, que en el siglo diecisiete se internaron en la zona del Chaco salteño, con el objetivo de llevar la palabra de Dios a los pueblos originarios de la región que hoy comprende el departamento de Orán", relató el sacerdote.

"El padre Pedro Ortiz de Zárate acariciaba el sueño pastoral de organizar una acción misionera en el Gran Chaco, en la amplia zona de selva entre los ríos Bermejo y Pilcomayo", especifió Manzano.

Y agregó: "El padre Solinas había nacido en la isla italiana de Cerdeña en 1643. En su educación tuvieron un papel determinante los padres jesuitas, que se establecieron en la zona pocos años después de que naciera Juan Antonio. Cuando creció y descubrió su vocación sacerdotal se convirtió en un incansable misionero jesuita que recorría el Litoral argentino y otras zonas cercanas. Fue enviado a colaborar con el padre Pedro Ortiz de Zárate".

Un proceso largo y engorroso

La Iglesia Católica sigue un rigurosa procedimiento para declarar a un miembro primero como Siervo de Dios, luego como Venerable y posteriormente como Beato. Luego, si cabe, es declarado Santo. El primer paso es mostrar al Venerable a la comunidad y verificar si tiene fama de santidad. Si hubiera, se estudia la realizaciónde algún posible milagro.

En la segunda etapa la Congregación para las Causas de los Santos examina el milagro. Dos médicos peritos examinan el caso. El hecho extraordinario es discutido luego por el Congreso de Teólogos. Luego, en sesión solemne de los cardenales se da su veredicto final. En la tercera etapa y con los antecedentes anteriores, el Santo Padre aprueba el decreto de beatificación y determina la fecha de la ceremonia litúrgica. Luego recién es la ceremonia de beatificación.

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