Un padre desesperado pide que no le quiten a sus pequeñas hijas

La familia Chocobar fue intimada por la Justicia recientemente y la angustia de todos ellos es tan grande que acudieron a este medio para contar su triste historia.

De cuatro hijos, a uno lo dieron en adopción, otro está judicializado y ya les anticiparon que sus dos pequeñas hijas serán institucionalizadas en el hogar "Casita Feliz".

Es una familia realmente desesperada que clama por ayuda para que sus hijos no sean arrebatados por una decisión judicial.

La familia tiene cuatro hijos, de los cuales uno fue dado en adopción, otro está internado en un instituto del menor y dos niñas de 8 y 10 años están a punto de ser alojadas en la "Casita Feliz" porque sus padres no están en condiciones de sostener económicamente la crianza de las dos nenas.

Daniel Estanislao Chocobar, padre de las criaturas, contó a El Tribuno su calvario ante la posibilidad de quedarse sin ninguno de sus hijos: "Trabajo dignamente, por nuestra situación económica de hace años tuvimos que dar en adopción a uno de nuestros chicos, con tres a cargo podía salir adelante, pero la jueza Güemes (Claudia) nos sacó al más grande, porque decía que yo lo hacía trabajar en la calle. Fue a parar a un instituto de menores, y ahí probó la droga, cosa que con nosotros nunca lo hizo. Se vive escapando de donde lo internan, y ahora quieren quitarnos a nuestras pequeñas hijas tam bién".

Repetidos ambientales

Los Chocobar viven en el barrio San José de Rosario de Lerma. En varias oportunidades el Juzgado en lo Civil y Familia de Primera Instancia envió a hacer ambientales al hogar donde solo conviven Daniel, su mujer Vanesa Rueda y las dos pequeñas niñas.

Una medida restrictiva surge en el entorno de la familia. La madre de las niñas se drogaba y su vida licenciosa provocó la intervención oportuna de la Justicia hace varios años atrás.

“Quisiera que la Justicia nos explique por qué mi hijo mayor se droga desde que lo institucionalizaron y es un chico de la calle que se escapa todo el tiempo del internado”, dijo Chocobar. 
 

"Fue hace cinco años cuando Vanesa no estaba bien. Nos quitaron a nuestro hijo varón, pero fue peor. En los institutos donde fue alojado comenzó a drogarse y se escapaba. En vez de ayudarnos, empeoró nuestra situación. Luego mi mujer mejoró, dejó las drogas pero volvieron los problemas".

Esta semana la familia debe presentarse ante el Juzgado en los Civil de las Personas y la Familia de Primera Instancia y Tercera Nominación a pedido de la Secretaría de la Niñez y la Familia, por cuanto consideran vulnerable la situación de la madre de los chicos y atento al trabajo informal de Chocobar.

“Desde que dimos en adopción a nuestro segundo hijo, la Justicia observa a nuestra familia. Tuvimos más hijos y la Justicia empezó a quitarnos nuestras criaturas”, reflexionó.
 

La vida de esta familia pasó de penurias en penurias. Viviendo en Mendoza, antes de llegar de vuelta a Salta, perdieron un bebé de meses: "Cuando murió el bebé volvimos a Salta, siempre trabajamos en lo que pudimos. Como las condiciones económicas no mejoraron en el segundo embarazo de Vanesa tuvimos que dar en adopción al bebé. Desde ahí que la Justicia observa a nuestra familia. Tuvimos más hijos y la Justicia empezó a quitarnos nuestras criaturas".

Chocobar es albañil. Dice que tienen las posibilidades de educar a sus hijos como corresponde. De hecho los envían a la escuela Gurruchaga y no perdieron ningún año.

Pero ante estas medidas preventivas de la Justicia la consecuencia para sus pequeñas hijas podría ser similar a la que experimentó su hijo varón.

"La Justicia nunca nos explicó por qué mi hijo ahora se droga y se escapa de los internados. Con nosotros estaba bien. Hoy es un chico de la calle a causa de esos institutos. No queremos que pasé lo mismo con mis hijas", aseguró.

 

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