Marcha al santuario de los Mártires del Zenta

La marcha tuvo una mayor participación este año, superando las expectativas de los organizadores, tras conocerse la aprobación pontificia de los decretos relativos al martirio de los siervos de Dios, Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas. El papa Francisco autorizó a promulgar los decretos relativos al martirio de quienes son conocidos como los Mártires del Zenta.

La XXVII Peregrinación Diocesana partió desde la terminal de ómnibus de Pichanal, en memoria de los dos religiosos y dieciocho cristianos laicos, que fueron martirizados a causa de su fe en Cristo.

Una multitud

La peregrinación se encaminó hacia el predio nutrida por una gran multitud de fieles, jóvenes, adultos y religiosos consagrados, que emprendieron esta gran manifestación de fe, y gratitud que se transmite de generación en generación, evocando la tarea misionera y la valentía de estos evangelizadores.

Al llegar se realizó la santa misa presidida por monseñor Luis Antonio Scozzina, concelebrada por los sacerdotes diáconos, acompañado de monaguillos. En la ocasión la comunidad manifestó una profunda acción de gracias por este acontecimiento.

Scozzina en su homilía expreso: "Hemos venido hasta aquí en primer lugar para celebrar los 60 años de vida diocesana y por la aprobación de la beatificación de los Mártires del Zenta y nos convoca a partir de su testimonio de entrega y de su servicio de anunciar el evangelio de Jesús en medio de las comunidades originarias".

"Ojalá que en este peregrinar a este santuario nos dejemos encontrar por Jesús, porque estamos en una iglesia que camina junto al hermano más allá del modo de sentir".

El obispo de la diócesis remarcó la importancia del inicio del sínodo de los obispos (reunión de pastores de la Iglesia) "donde se propone que cada comunidad se encuentre, se escuche y se pregunte qué nuevo caminos el Señor nos invita realizar".

El prelado destacó la necesidad de escuchar "el llamado a multiplicar el amor misionero por los demás, ese amor preferencial por los pueblos originarios. Necesitamos redescubrir el sentido profundo de nuestras vidas que es lo que el señor nos pide a cada uno de nosotros".

Historia

El padre Rubén Gutiérrez, uno de los propulsores de las acciones a favor del proceso de canonización de los presbíteros Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas, comentó que ambos sacerdotes murieron flagelados por los nativos, asesinados el 27 de octubre de 1683 en el Valle del Zenta.

En el sitio donde murieron, a 3 kilómetros de Pichanal, se ha levantado un santuario en su honor. Allí fue consumado el martirio del presbítero Pedro Ortiz de Zárate, vicario de Jujuy; del sacerdote jesuita Antonio Solinas (ambos misioneros), y sus acompañantes criollos y aborígenes (dos españoles, un mulato, un negro, una mujer indígena, dos niñas y 16 aborígenes).

Los dos sacerdotes fueron martirizados por las tribus Tobas y Mocovíes, fueron unos 500 aborígenes que masacraron a los misioneros con garrotes, para luego decapitarlos.

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