Pascual Ignacio “Nacho” Sarapura (38) es el último campeón de MTB de la 35ª edición del Biatlón de la Cumbre, en la categoría de 30 a 39 años. Y ha cosechado grandes logros en competencias regionales. A pesar de su gran rendimiento en los torneos, su vida cotidiana dista mucho de ser la de un atleta estándar.
Nacho vive en pleno campo, en el paraje San Agustín, del municipio de La Merced. Su jornada laboral arranca muy temprano, ya que se dedica a tareas agrícolas. A las 6 en punto ya está arriba del tractor recorriendo los potreros de la finca El Milagro, en la que se dedica tanto al cultivo de tabaco como de poroto, entre otros quehaceres.

 

En tiempos normales sale de trabajar a las 14, pero cuando los tiempos apremian las tareas se extienden hasta las 18, inclusive. Es decir, el tiempo para los entrenamientos es escaso, pero Nacho sabe aprovechar cada minuto libre.

 

“Si me toca entrar un poquito más tarde, tipo 7, ya a las 5 de la mañana preparo mi bici y salgo a andar por las rutas de la zona, que son muy tranquilas, tanto la provincial 21 (camino a San Agustín) como la 24, que une San Agustín con La Merced”, contó. Pero si le toca entrar a las 6, él mismo aclara que entrena por la tarde.

“En bicicleta diariamente practico unas dos horas y media, y corriendo unos 10 km por día en 30 y pico de minutos. Esa es mi rutina”, contó el deportista. Su familia está conformada por cuatro hijos, de 15 años el mayor y de 4 la menor, y su mujer Ivana. “Somos muy felices y muy compinches. Ella me acompaña muchas veces cuando voy a correr. Me toma los tiempos y me ayuda a exigirme cada vez más. Entiende mi pasión por el deporte y eso es fundamental para mí”, destacó.
Por las tardes también suele visitar un circuito diseñado por un grupo de pedalistas llamado “Manada Biker”, de La Merced, que se encuentra ubicado detrás del cementerio local “La verdad es un lugar muy lindo que preparó este grupo de jóvenes amantes de las bicicletas y que está muy bueno para entrenar”, señaló el mercedeño.

 

 

Superando obstáculos

Nacho está acostumbrado a lograr todo en la vida con mucho esfuerzo y dedicación. Pese a esto ha padecido este año el robo de su bicicleta. “Se la presté un día para que una de mis hijas vaya a la escuela, y lamentablemente se la robaron. Así que tuve que ahorrar para comprarme otra, que es con la que actualmente estoy corriendo”, recordó. Armó con mucho ingenio, además, otro rodado para los entrenamientos. 

En lo que queda de 2021 tiene aún dos desafíos por delante. Uno es el Biatlón de El Bordo, en la primera quincena de diciembre, y a fin de año, el 31 de ese mismo mes, la tradicional Maratón de San Silvestre, a realizarse en la localidad de Rosario de Lerma. Nacho asegura sentirse en condiciones físicas, anímicas y técnicas para obtener muy buenos resultados en ambas competencias. Sin embargo, su mirada está puesta en el horizonte donde se encuentra uno de sus grandes sueños, competir fuera de la provincia, a nivel regional y nacional. “Me gustaría participar, por ejemplo, de la media maratón de Tucumán o en la maratón de Buenos Aires. Lo voy a lograr. Lo sé”, aseguró.

Consultado sobre los cuidados nutricionales para la alta competencia contó: “Sé que muchos deportistas pueden acceder a complementos o a sofisticadas dietas nutricionales, pero yo no. Me alimento, normalmente, con lo que prepara mi mujer en casa: guisos, frangollo, picante de mondongo, locrito, ensaladas, salpicones, y los tamales que hace mi mamá. Eso sí, llevo una vida ordenada y cero alcohol. Con eso me alcanza”. 
 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de vida-y-tendencia

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...