Ciber bullying, la violencia que la pandemia llevó a la virtualidad

Niños de 8 años queriendo ahorcar a uno de sus pares, adolescentes abusando de una compañera en la escuela, insultos masivos contra un compañeritos a través del grupo virtual, dificultades para poder mantener una conversación con los compañeros, docentes que confunden su rol y se integran como un par en el grupo de sus alumnos, insinuaciones sexuales de maestros a alumnas, y la lista de situaciones de violencia y acoso que se están presentando en las escuelas puede seguir. 
Hace un año atrás, los chicos y adolescentes que hace menos de dos meses volvieron en forma masiva a las aulas, recibían la directiva de que solo debían presentar sus trabajos prácticos a través de dispositivos virtuales. No habían visto la cara de sus compañeros durante los 10 meses, tampoco conocían a sus docentes. En casa, muy posiblemente vieron  sus padres superados por el trabajo virtual , por la peleas de la convivencia continúa, por la falta de dispositivos para poder cumplir con sus tareas, y lo peor de todo, la partida de seres queridos a causa del COVID. 
Pensar que estas situaciones no traerían consecuencias, es no advertir el alcance que tuvo en todos la pandemia.

A fines de 2020, a través de las páginas de El Tribuno, analizamos qué era los que nos deparaba el 2021, qué había cambiado, qué no volvería a ser igual. Un año después las respuestas se están  haciendo más visibles en las escuelas, el sitio al que los chicos y adolescentes trasladan su realidad. 
En diálogo con El Tribuno, Carina Salas, licenciada en Psicología y miembro de Centro de Psicoterapias (CePsi) expresó lo importante que es plantear las situaciones de violencia que existe entre los chicos, “que no son nuevas pero que ahora se dan de otra manera”. 
“Hoy estamos transitando un efecto que es notorio y visible en las formas de sociabilización. En los niños es necesario que sociabilicen para poder avanzar evolutivamente. Necesita de sus pares para poder imitar y aprender. Un niño aprende y evoluciona, con esta sociabilización . Necesita del otro para poder crecer”, expresó la licenciada Salas.

 


Durante un año y medio, los niños y todos vieron alterado este proceso. “En los niños, hay un tema que es sumamente delicado que tiene que ver en cómo la confianza básica impacta en los vínculos afectivos. La confianza se va a relacionar con la seguridad que cada niño tiene al saber que sus cuidadores son sensibles a sus necesidades. Transitar esta pandemia en esta situación de estrés generó que los adultos, por el la situación que vivían, no estén disponibles para los niños”, analizó Salas.

Este es el escenario principal que los chicos vieron afectado, y después de la pandemia llega el trabajo de reconstruir la confianza en los adultos pero fundamentalmente en los espacios. “Hoy salir afuera ya no es una situación peligrosa. Gradualmente, los chicos tienen que reconstruir la confianza y como psicólogos advertimos que tanto los vínculos afectivos como las experiencias que uno vive, van a influir en el desarrollo del cerebro”, agregó. 

Transformación emocional

Lucía Ruiz, licenciada en Psicopedagogía, trabaja en un grupo de apoyo de escuelas primarias. En este contacto directo con los chicos, en su ámbito de relación social, Ruíz advierten que con la modalidad de burbuja, los chicos sufrieron  cambios negativos y positivos. Los negativos, fueron que al estructurarse en una sola burbuja se les complica relacionarse con la otra. Se estructuraron y los cambios costaron mucho. A todos los integrantes de las instituciones educativas les ha costado. Si bien los chicos son más flexibles, la presencialidad total fue como una transformación a nivel emocional. 

 

“Al volver a la presencial, a los chicos les costó volver a socializar, sobre todo en los primeros años. El primer grado no tuvo jardin presencial, y ahora están todos juntos con una sola maestra. Para ellos fue muy brusco el cambio. Ahora estamos terminando el año, y si bien hubo avances, es muy lento el proceso de aprendizaje. Se hizo muy lento porque cuesta además manejar las emociones, no pueden manejar las propias y advertir las de los otros chicos”, expresó Lucía Ruiz. 

La psicopedagoga reitera al igual que Salas, que al no poder socializar, se dificulta el proceso de aprendizaje. 
“En mi caso que trabajo en varias escuelas, dentro de los equipos de orientación escolar, se tuvo muchos casos de llanto al ingresar, sobre todo a los chicos de primer grado. También les está costando el proceso de lecto escritura. El proceso de educación virtual el costó a los niños y a los padres. Otros pequeños no han tenido problemas pero es posibles que tuvieron un acompañamiento familiar diferente”, detalló la especialista. 

“En el caso de los chicos de 7mo, está costando el volver a integrarse a un grupo grande. Eso hizo una explosión con respecto a las emociones, y es cuestión de poder trabajarlas”, advierte. 
 

Adolescentes, otra historia

Con respecto a los adolescentes se observa ansias de poder compartir experiencias con su pares. Carina Salas recuerda que los adolescentes vienen de pasar privaciones, de una ausencia de intercambio con sus pares, fuera del sistema familiar. “Y esto impactó de diferentes maneras, en sus estados de ánimo, en las ansias de compartir experiencias, porque no sabemos que puede pasar mañana. Sin dudas que también hay un aumento en la violencoa entre pares. Sí, se incrementó, como la violencia a nivel intrafamiliar, la violencia hacia la mujer y todo esto se reproduce en el contexto educativo, que es muy permeable a los cambios sociales”, analizó la psicóloga que no dudó en advertir que se trata de un viejo problema con un ropaje nuevo. 
En el caso de los adolescentes su visión del mundo cambió, cambiaron sus relaciones sociales, sus actitudes y las formas de expresar afecto

Lucía Ruiz también destacó que en las experiencias que tuvo, los casos de violencia llegan del hogar. “Tenemos muchos casos de violencia en las familias. Igualmente creo que estas situaciones en las escuelas se ven mucho, y el tema bullying que estuvo latente siempre solo que ahora tiene nombre. Esto hace mucho daño en el niño y también en su familia. El acoso y la violencia, hace que corten la continuidad de su proceso educativo. Esto perjudica la educación del niño. Hubo casos de violencia física, emocional y psicológica”, alertó la psicopedagoga. 

“Después de la pandemia no se puede querer volver a lo que fue. Ahora, los chicos van a buscar tener otro tipo de educación. Creo que esas conductas que se están dando en las escuelas es un llamado de atención para que se cambie el proceso educativo”, agregó Lucía Ruiz.

 Ruiz destacó que es una realidad que la educación no volverá a ser como era antes, ya se generaron cambios y esto traerá más cambios todavía. La escuela debe advertir que la tecnología, que ya estaba, llegó para instalarse definitivamente en el proceso educativo y las formas de relacionarse. “En estos casos, pese a todo, el niño es el que mejor se adaptó y necesita que los adultos nos sumemos a ellos”, reflexionó. 
 

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