La economía del conocimiento es federalizar la ciencia y tecnología

El ingeniero Daniel Torres Jiménez es vicerrector de Tecnología y Educación Digital de la Universidad Católica de Salta, institución pionera en la capacitación de estudiantes hacia la economía del conocimiento.
En diálogo con El Tribuno, Torres Jiménez expuso la importancia de este sector y lo que necesita Salta para concretar su potencialidad de convertirse en un polo de conocimiento a nivel nacional y mundial.
¿Qué es la economía del conocimiento y cómo influye en la vida de la gente?
La economía del conocimiento no es algo nuevo pero es un concepto que la pandemia ha hecho explotar, por decirlo así, a raíz de que empezó a surgir una economía basada en lo que se llama la industria del conocimiento.
¿Qué sería esto?
Es un sector de la economía donde el elemento fundamental que genera valor y riqueza a cualquier cosa que se haga es el conocimiento o la transformación del conocimiento. Y ahí, particularmente, la transformación del conocimiento está vinculada con el avance o la posibilidad del avance tecnológico. Es decir, el conocimiento humano genera valor y ofrece a la sociedad nuevos productos y servicios que pueden ser aprovechados por todas las ramas de la producción, también en la educación, y en la industria del software, la postproducción audiovisual, la biotecnología, los servicios geológicos, los servicios relacionados con interpretación de datos, manejo y analítica con grandes bases de datos, la nanotecnología, la robótica. Es interminable la lista.
Ahora bien, ese conocimiento se debe trasladar a hechos concretos y para eso se impulsa a nivel nacional lo que se conoce como la Ley de Economía del Conocimiento o un régimen de promoción de economía del conocimiento, el cual todavía en Salta, si bien tiene intenciones de sumarse a esta movida, operativamente no hay un impacto real.
¿Esto qué significa para Salta?
Es muy importante porque una de las claves de la economía del conocimiento es que el trabajo del futuro va a generar una producción sin fletes, que es uno de los grandes problemas que tenemos en Salta. Entonces, muchos de los proyectos que tienen que ver con lo que hoy es venta de software o de contenidos digitales, no tiene un costo de flete que ha sido un problema histórico en la Argentina.

La búsqueda del cambio del modelo agroexportador que tenía la Argentina a un modelo más diversificado, pasa también por esta ley de economía del conocimiento y Salta debería concretar el régimen de cómo será la ayuda para las empresas que vayan a llevar esta actividad adelante.
¿Y cuál es el rol de la Universidad Católica de Salta en este contexto?
La economía del conocimiento tiene tres patas: el Estado, que es el que tiene que impulsar todo lo necesario para que esto se realice, como la conectividad; luego la parte privada, las empresas, los emprendedores nuevos, las startup, que buscan nuevos caminos y, con innovación y creatividad, encontrar espacios para demandas que tiene la sociedad y que aún no están solucionadas ni atendidas; y en la tercera pata están las universidades: la economía del conocimiento es transversal a cualquier carrera universitaria. Para tener una idea: en nuestra universidad, las carreras del futuro crecen al 30% anual con una tasa de egreso mucho menor que es ocupada mucho antes de que se reciban, y eso nos habla de que hay tal demanda de esos profesionales que hace que no alcance la cantidad de profesionales que tenemos en la Argentina relacionados con esto. Entonces una de las tareas importantísimas es formar a los profesionales que va a necesitar la economía del conocimiento en Salta. 
De alguna manera, la economía del conocimiento tiene que ver también con federalizar la ciencia y la tecnología que siempre ha sido centralizada en nuestro país y es tarea de las universidades y nosotros lo asumimos como algo muy importante, que las investigaciones de calidad también se produzcan en el seno de las universidades porque es una manera de hacer más federal la distribución del conocimiento.
¿Esto significa básicamente que un estudiante salteño de cualquier carrera está en igualdad de condiciones que uno que estudió en Buenos Aires o Barcelona para competir en el mercado laboral?
Exactamente. Hoy la calidad de los graduados universitarios en estas carreras, que son nuevas, tienen un potencial enorme y sobre todo hoy, trabajo asegurado por lo que está sucediendo en la sociedad, que las universidades debemos leer y atender.
Con lo que usted me dice, uno puede interpretar que no estamos hablando de la economía del futuro, sino de la del presente...
Absolutamente. Ya lo estamos viviendo desde hace varios años, pero la pandemia lo ha agilizado, una nueva revolución. En nuestra Universidad hablar de aulas híbridas, de educación digital, de uso de cascos virtuales para ensayos y producción de diseños; de simuladores donde los chicos pueden hacer prácticas preprofesionales, es parte de nuestra realidad. Hoy nosotros estamos cada vez más pensando cómo hacer que un alumno cuando venga a la Universidad encuentre todo lo que no tiene afuera. Tenemos 15 mil alumnos en el Campus y 15 mil están en más de 110 sedes en todo el país y nuestra misión es hacer que estos alumnos puedan encontrar una experiencia de aprendizaje que les abra las puertas del futuro. 
Nosotros ya tenemos modelos experienciales de profesores avatares holográficos, que nos van a permitir tener docentes enseñando desde Buenos Aires o a la sede de Puerto Madryn o Tilcara. Eso que parecía antes ciencia ficción ya está sucediendo, por eso es fundamental que el Gobierno pueda realmente transformar en hechos esta adhesión de la provincia a la Ley de Economía del Conocimiento. Es fundamental que todos, como ecosistema, apoyemos a las empresas tecnológicas, para generar condiciones que atraigan, que capaciten, que retengan el talento humano. Se nos están yendo muchos chicos, aunque se quedan a vivir en Salta, están trabajando para empresas extranjeras, que pagan en dólares, trabajos que son imposible que se paguen en pesos. 
Las universidades somos responsables de formar esos talentos, junto con todo el sistema emprendedor, con las empresas de desarrollo tecnológico; acompañar a los emprendedores, acompañar a las empresas, pero el Estado debe garantizar condiciones para el crecimiento y la innovación. Con este trípode, Salta puede ser un polo del conocimiento porque hay material humano de gran capacidad; esto viene sucediendo y la pandemia lo ha acelerado, y tenemos que aprovechar este tren que pasa una vez. Tenemos que ser conscientes que ahí está hipotecándose el futuro de las generaciones próximas. 
 

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