Dura advertencia en Salta: la pobreza agrava la violencia y el consumo de drogas

Luego de que se conocieran las mediciones de pobreza y de indigencia del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), profesionales salteños señalaron que esta situación, que atraviesa profundamente a la provincia de Salta, incide en muchos otros problemas sociales.

De acuerdo con las cifras oficiales, en Capital y alrededores, el 41,7 por ciento de la población está en situación de pobreza y el 10,3 por ciento, en indigencia. Esto representa a más de 260 mil salteños que no llegan a cubrir sus necesidades básicas: uno de cada tres de ellos ni siquiera puede alimentarse.

Natalia Aguilar, presidenta del Colegio de Profesionales de Servicio Social y Trabajo Social de la Provincia de Salta, advirtió que esta realidad hace que se agraven muchas otras problemáticas, como la violencia, los consumos problemáticos, la situación habitacional y lo que genera esto en las dinámicas familiares.

“Venimos manifestando y tratando de evidenciar el recrudecimiento de la problemática a lo largo del territorio provincial”, señaló la especialista y lamentó que la pobreza estructural en algunos sectores afecta hasta la posibilidad misma de subsistencia.

Aguilar pidió tener una mirada humana ya que por detrás de estas cifras hay miles de familias: “Los índices son importantes porque dan cuenta de la realidad de manera sistemática pero no hay que dejar de tener presente que se trata de personas que no llegan a cubrir necesidades básicas”.

“Son vidas atravesadas por el desamparo social, del Estado y de las instituciones”, analizó la profesional.

“Cuando nos trasladamos por la ciudad, vemos como creció la cantidad de personas en situación de calle y los niños que trabajan... Hay una necesidad de hacernos cargo todos, como ciudadanos, de que hay cosas que podemos transformar y nos tienen que conmover”, expresó. 

“Con el caso de la niña M, todos nos rasgamos las vestiduras, pero cuando pasamos por el lado no lo queremos ver...”, agregó.
Aguilar mencionó que es necesario pensar en estrategias sustentables a lo largo del tiempo y entender que es importante “articular y redefinir variables”.
Observó que, si bien el Estado tiene gran parte de responsabilidad en esto, otras instituciones del sector privado y el mercado también son responsables.

“Está la pata del Estado, con la asistencia y las políticas públicas y sociales; el sector de las ONG, la ciudadanía en sí y el sector privado, el comercio... Hay una responsabilidad del mercado y no es un ente aislado, sino que lo hacemos nosotros. Como consumidores, es nuestra responsabilidad el control del mercado”, expresó la profesional y llamó a la comunidad a comprar en lugares “donde hay una responsabilidad y ética ciudadanas”.

Otros que están peor

Aguilar observó que, si las cifras del Indec para Salta capital y alrededores son alarmantes, en el norte, donde hay muchas comunidades originarias, la situación de pobreza e indigencia es aun más apremiante.

“Allí hay una larga historia de exclusión y vulneración de derechos, pero solo son noticia cuando mueren”, lamentó la experta. 

“Nuestra población salteña tiene estos hermanos comprovincianos que demandan tipos de intervenciones específicas y urgentes”, expresó Aguilar. “Los pueblos originarios tienen otras lógicas y plantear respuestas desde nuestras lógicas lleva al fracaso. Es necesario repensarlo”, agregó.

Aguilar citó a la trabajadora social Adriana Clemente, quien dijo: “Los profesionales que actúan con la pobreza desde una perspectiva de desarrollo y justicia social estamos llamados a revisar y actualizar nuestra matriz conceptual para diseñar y ejecutar respuestas que se correspondan con la magnitud de la crisis”.

La presidenta del Colegio de Trabajo Social consideró que es importante trabajar desde un posicionamiento ético que reconozca al otro como “un par con rostro humano”.
Señaló que es fundamental humanizar la mirada hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad: “Ellos piensan, viven y sienten como nosotros”.

Una salida comunitaria

La profesional expresó que, ante situaciones de crisis, las familias tratan de encontrar estrategias que les permitan la subsistencia. Mencionó que hay espacios de desarrollo local en los que se vinculan para mejorar su situación.

Si bien se refirió al trueque como mecanismo de ayuda mutua, quiso ir más allá. “Existe la oportunidad del intercambio no solo comercial sino también como un espacio de lazo social, donde se puede problematizar el consumo, la violencia...”.

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