Preocupa el aumento de la indigencia en el contexto social de la pandemia

La crisis económica que atraviesa el país ha transformado el escenario social de la provincia. Ya es común ver en la entrada de los negocios céntricos como en los bancos de las principales plazas a personas en situación de calle. Un pedazo de cartón que hace de colchón y un par de frazadas, para tratar de escaparle al frío, son las únicas herramientas que tienen los "sin hogar" para resguardarse del crudo invierno.

El techo de algún comercio sirve para armar un refugio para esa noche, sin embargo no los protege de quedar expuestos a una situación extrema. Abajo de sus ropas y sus pocas pertenencias se esconden historias de vulnerabilidades que atraviesan a varias generaciones.

Aunque ni el municipio ni la Provincia llevan estadísticas sobre la cantidad de personas que están en situación de calle, la problemática es evidente y está a la vista de todos. Cada vez más familias quedan totalmente al margen del sistema, expulsados sin piedad.

El inicio del aislamiento, social, preventivo y obligatorio a fines de marzo del año pasado, complicó aún más las cosas. Las ciudades enfrentan difíciles retos y desafíos para tratar de contener la crítica situación social que están atravesando miles de personas.

Pobreza e indigencia

En Salta, la pobreza estructural es enorme. La tasa de indigencia, que contempla a aquellos que ni siquiera pudieron adquirir la canasta básica alimentaria (que costaba $7.340 en diciembre), tuvo una disminución. Pasó del 11,4% que se registró en el primer semestre del año pasado al 10,3% en la última medición. Sin embargo, en un año creció un 2,4 por ciento, ya que en el segundo semestre del 2019, el porcentaje de indigencia era del 7,9 en la provincia.

En Salta, hay 66.012 personas que viven por debajo de la línea de la pobreza y 14.098 hogares que no pueden satisfacer sus demandas básicas de alimentos. En el segundo semestre la cantidad de personas en la indigencia era de 49.528, mientras que la cantidad de hogares era de 10.415. En tan solo un año, 16.484 salteños cayeron por debajo de la pobreza.

La indigencia en los últimos cinco años había tocado su índice más bajo durante la presidencia de Mauricio Macri. El porcentaje de personas indigentes fue del 3,5 por ciento en el segundo semestre del 2017. A partir de ahí, la pobreza y la indigencia no tuvieron freno y comenzaron a subir de manera precipitada, dejando a miles de salteños sin la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas.

Preocupación

Federico Maigua, titular del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) en Salta, ve con preocupación el aumento de la pobreza e indigencia en la provincia y remarcó que muchas personas todavía no pudieron recuperar los ingresos que tenían antes de la pandemia.

El Isepci hace un sondeo todos los meses en el que se realiza un relevamiento de precios en 250 comercios chicos y medianos de 80 barrios de la ciudad de Salta. De ese informe, sale el "índice barrial de precios" que muestra cuál es la variación que tuvo la canasta básica total (CBT) y la canasta básica de alimentos (CBA), que sirven para medir la pobreza e indigencia respectivamente.

"Ahora se pueden ver las consecuencias que está trayendo el deterioro económico de la Argentina, primero por el modelo económico del gobierno anterior en donde hubo un aumento de pobreza y una pérdida importante de empleo producto de muchas cierres de empresas y pymes. Ahora por la pandemia que provocó, como consecuencia de la cuarentena, una pérdida de muchas fuentes de ingresos sobre todo en el sector informal", expresó el titular del Isepci.

Los que no tenían un ingreso fijo antes de la pandemia, al perder la posibilidad de trabajar debido al aislamiento estricto que se vivió el año pasado, perdieron su fuente principal de ingreso principal. Pero Maigua aclaró que el deterioro social también se vio agravado por la inflación sostenida que hubo durante el año pasado a pesar de la cuarentena.

"Eso generó una pérdida de poder adquisitivo fuerte que venía desde el gobierno de Macri y continuó durante el gobierno de Alberto Fernández. Para que te des una idea, el Salario Vital y Móvil aumentó por debajo de la inflación. Ahí se ve como cae el salario de la gente y eso trae como consecuencia el crecimiento de la indigencia. A eso nosotros lo vimos el año pasado porque ahora familias enteras necesitan ir a comedores u ollas populares, hasta hoy se sigue viendo", afirmó Federico Maigua.

Mucha gente, de los sectores populares, no pudieron recuperar los ingresos que tenían antes de la pandemia porque no recuperaron sus "changas". Para Federico Maigua, eso también se traduce en una pérdida del poder adquisitivo de los sectores medios, que ante la pérdida del salario no pueden contratar de la misma manera que lo hacían.

"Eso es lo que nosotros observamos con respecto a la gente que vive en la calle y es que los hogares que no tienen los ingresos suficientes. Sin embargo no tenemos una percepción de que haya muchas familias que no tengan dónde vivir sino que pensamos que se trata de personas solas. No se ve a familias enteras durmiendo en la calle pero si trabajando en la calle. Ahora se ve a cada vez más niños en los semáforos vendiendo porque se percibe que la necesidad es muy grande y recurren a este tipo de tareas para generar ingresos", aseguró el dirigente social.

El titular del Isepci también destacó la presencia de jóvenes pidiendo o buscando un ingreso en las calles del microcentro salteño. "De alguna manera lo que se hace es trasladar la situación de empobrecimiento y deterioro social que se vive en los barrios. Es llevarlo al centro donde se visibiliza el deterioro social de los barrios, de los jóvenes y las familias que se van a vender al centro. Es una muestra del deterioro social que se vive en los barrios populares", aseguró Maigua.

Al finalizar, Federico Maigua remarcó que la situación que hoy vemos en Salta se ve replicada en el resto de las provincias del país y que la pandemia golpe a todas.

"Una vez que hayamos superado la pandemia, a través de la vacunación, y que vuelva a reactivarse la economía creo que ahora sí vamos a ser testigos de una tierra arrasada. Las consecuencias de la pandemia van a ser graves no solo en Argentina sino en América Latina", finalizó el titular del Isepci.

 

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