Inseguridad: Un joven salió a perseguir a dos ladrones mientras policías observaban

Una familia del barrio Ampliación San Carlos volvió a ser víctima de la inseguridad. Mientras Valeria estaba en su domicilio junto a sus hijos de 16 y 24 años, sobrinos y un nieto, sintió un instinto: "Fue como si un ángel me hubiese tocado". Se dio vuelta y desde el living observó pasar una sombra en el fondo de su casa. Era uno de los dos delincuentes que ingresaron y robaron dos bicicletas. "Mirá si se metían a la casa, estaba con mis sobrinos, mi nieto y mis hijos, una locura. Gracias a Dios no nos pasó nada", apuntó la mujer en diálogo con El Tribuno. Fue el comienzo de un increíble incidente que tuvo como protagonista al joven de 24 años, padre de uno de los menores, quien terminó persiguiendo a los malvivientes y casi atrapa a uno de ellos. Mientras esa riesgosa aventura sucedía, la Policía, una vez más, ofició de espectador de lujo. Lamentable.

El grave hecho ocurrió cerca de las 20 del sábado en una de las manzanas del mencionado barrio. La vivienda se encuentra ubicada en una esquina, al frente un abandonado descampado que habitualmente suele tener metros de pastizales que sirven como coartada para los malhechores. Las familias que residen en esa zona del barrio no saben qué hacer para ser escuchados. Lejos de ser la primera vez que sufren un hecho delictivo de tal magnitud, dado que los delincuentes estaban armados y se metieron al interior de la vivienda con los propietarios presentes, piden a gritos que alguien haga algo con la inseguridad.

Cuando Valeria advirtió la presencia de un extraño, su hijo menor salió al fondo y alertó que faltaban las bicis, el mayor de los hermanos salió tras los delincuentes. "Lo dejé a mi hijo en el piso y salí corriendo, mi mamá por atrás cerró el portón y me siguió. Llegué a la esquina y vi a uno de los ladrones que se bajó de una de las bici, tipo BMX, porque no tenía la cadena puesta", contó el audaz joven. En ese momento se percató de que eran dos los ladrones, "el segundo estaba a unos 100 metros, cerca de la calle asfaltada que pertenece al barrio San Carlos, no de la ampliación", explicó.

A la altura de la avenida principal el ladrón saltó la bici -tipo BMX- y alcanzó a su compañero quien también se desprendió del segundo rodado, más grande. "Comenzaron a correr por el campito con dirección a Lapacho, yo sentía que mi mamá me decía que no los siguiera, que ya habían soltado las bicis, pero, la verdad, me nublé del odio, no es la primera vez que nos pasa", apuntó el joven padre indignado. "Se metieron al barrio ese -Lapacho-, en el camino le pedí a una señora que llamara a la Policía". Un hombre a bordo de un vehículo observó la situación y se ofreció a llevarlo, "me subí a su auto y fuimos en busca de los chorros".

Vehemente y con cierto discernimiento de la inseguridad que sufren los vecinos en la zona sur, el conductor del auto sospechó que eran sujetos del barrio Limache. "Me llevó hasta un tanque gris que está en la esquina de Lapacho y Limache, apagó el motor y las luces del auto. El tipo -ladrón- pasó caminando por el lugar, yo llamé como diez veces a la policía pero nunca llegaron. El ladrón paró a comprar y continuó, lo seguimos sin que se diera cuenta, pasaron cerca de diez minutos y apareció un móvil policial, le agradecí al hombre del auto y me subí al patrullero, les indiqué por dónde iba el ladrón, hicimos tres cuadras y me descolgué del auto, cuando nos vio comenzó a correr".

A la buena de Dios

Tres efectivos intentaron seguir el arriesgado peregrinar del joven justiciero, a pesar de contar con la presencia policial el muchacho de 24 años estuvo a la buena de Dios. "Empecé a correr atrás del tipo, estuve a nada de alcanzarlo, a un metro, intenté meterle una zancadilla pero no llegué. Cuando me sintió tan cerca, cruzó en diagonal hacia unos departamentos que están pegados al predio de Gimnasia en Limache. Se metió en un pasaje, se encerró solo". A todo eso, dos de los tres policías iban rezagados, solo uno, más bien atlético, siguió expectante la persecución de un ciudadano contra un delincuente.

"Se me plantó a pelear, hizo un paso atrás y se cayó entre unas ramas que había, me abalance para agarrarlo y sacó una punta, en ese momento aparecieron los policías, lo teníamos rodeado. Mostró la punta y salió por un costado sin que hicieran nada", contó el joven. El delincuente de unos 1,70 metros de altura, de contextura delgada, tenía una campera oscura y una malla. Los uniformados lo dejaron escapar, el joven encarnizado siguió con la persecución, el malviviente se metió por la parte de atrás de Limache, en una vivienda donde al parecer lo dejaron ingresar.

A la indignación que el joven juntó en todo el periplo que tuvo que hacer tratando de atrapar a un ladrón, se le sumó el malestar de tener que escuchar la resignación policial. En vez de seguir al delincuente y atraparlo, se ofrecieron llevar al joven a su casa. La impotencia del muchacho fue absoluta, se dirigió hasta la comisaría del barrio San Carlos y radicó la denuncia. Lo tuvieron más de una hora y no quisieron recepcionar la parte donde el joven contó la inoperancia de los efectivos a los que el ladrón se les escurrió entre las manos.

Es el tercer robo que sufre esa familia, en las anteriores le desvalijaron la casa. La policía de Limache sabe quién es el delincuente, de nombre Nicolás, vive en situación de calle y suele robar en diferentes barrios. "Andan calzados, mejor no te metas", le dijeron al muchacho de 24 años quien frente a la inacción policial se dejó llevar por la ira y querer hacer justicia por mano propia.

 

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