Por el crimen de Leonor Gine, juzgan a su nieto y a otros dos imputados

La jornada comenzó con la lectura de la requisitoria fiscal de elevación a juicio y, a continuación, se inició la recepción de declaraciones testimoniales.

Para hoy fueron citadas a brindar su testimonio las cuatro hijas de la víctima. Una de ellas es madre del imputado Agustín Morales. También declaró el padre del acusado y estaba prevista la comparecencia de tres efectivos policiales, dos de ellos pertenecientes a la División de Seguridad Urbana, encargada de los vallados que se habían colocado en diferentes puntos de la ciudad en marzo de 2020, a raíz de la cuarentena por el Covid 19.

En la sala estuvieron presentes los tres imputados. Agustín Morales (21), nieto de la víctima, llegó al juicio acusado por homicidio agravado por el vínculo, ensañamiento, alevosía, criminis causa y por haber mediado violencia de género, en perjuicio de María Leonor Gine, en concurso real con violación de medidas dispuestas por la autoridad competente para impedir la propagación de una pandemia.

Federico Leonardo Detzel (30) y Tania Rocío Aguirre (30), en tanto, fueron imputados por homicidio agravado por ensañamiento, alevosía, criminis causa en perjuicio de María Leonor Gine, en concurso real con violación de las medidas dispuestas por la autoridad competente para impedir la propagación de una pandemia.

La audiencia se desarrollará desde hoy y hasta el 30 de julio en la Sala de Grandes Juicios y el tribunal colegiado estará integrado por los jueces Gabriela González, Carolina Sanguedolce y Pablo Farah.

Según consta en el requerimiento a juicio, el 28 de marzo de 2020, dos familiares de María Leonor Gine, se presentaron en su domicilio de calle Belgrano al 900 ya que no respondía mensajes ni llamados. No pudieron ingresar y detectaron la falta de su vehículo, por lo que dieron aviso a personal policial que se encontraba en la zona. El vehículo había sido tomado por un nieto de la víctima que vivía con ella en forma circunstancial y cuando uno de los familiares pudo subir al departamento, la encontró sin vida en la cocina.

Por el crimen, su nieto Agustín Morales (20), quien residía transitoriamente con ella en el edificio de Belgrano 971, está imputado por homicidio criminis causa agravado por el vínculo, ensañamiento, alevosía y por haber mediado violencia de género.
Un amigo del principal encausado, Federico Leonardo Detzel (29), y una chica trans, Tania Rocío Aguirre (29), también estarán en el banquillo acusados por homicidio criminis causa cometido con ensañamiento y alevosía. 
Antes las imputaciones, que podrían terminar con condenas de prisión perpetua, los cargos agregados por la violación de la cuarentena obligatoria son poco menos que relevantes.
La audiencia de debate que se extenderá hasta el 30 de julio, sin embargo, la carátula principal de la causa podría tener un giro sensible, al menos en lo que respecta a la participación hasta aquí adjudicada a Detzel y Aguirre en el sangriento hecho que terminó con Giné fallecida, en algún momento entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de marzo de 2020, como consecuencia de 33 heridas de arma blanca que recibió en el rostro, cuello, antebrazos y manos.


En las etapas iniciales de la investigación, conclusiones médicas y periciales refirieron a una posible intervención de al menos dos agresores, con dos armas distintas, en el espantoso crimen que, según esos criterios, pudo haber ocurrido en la madrugada del 28 de marzo. Cámaras de seguridad registraron que Morales buscó a Detzel (otro joven atrapado por el PACO) y lo llevó al edificio de Belgrano 971 a las 23,19.
Las secuencias registradas en las cámaras también revelaron que Aguirre ingresó al edificio localizado a metros de la esquina de Belgrano y Sarmiento a la 1,52 del 28 de marzo. Pruebas periciales establecieron que la chica trans ejercía la prostitución en La Florida y Corrientes, esquina en la que Morales y Detzel solicitaron sus servicios. Detzel y Aguirre declararon que la frenética ronda de droga y sexo se circunscribió a un sector puntual del departamento, y que nunca supieron que dentro de la cocina el cuerpo de Giné yacía en un dantesco baño de sangre.

Los actores del debate oral y público La audiencia de debate se extenderá hasta el 30 de julio. El tribunal esta integrado por los jueces María González, Carolina Sanguedolce y Pablo Farah. Por el Ministerio Público intervendrá la fiscal de la Unidad de Femicidios, Mónica Poma. Las defensas técnicas serán ejercidas por Horacio Morales (Agustín Morales), Gabriela Arellano (Tania Aguirre) y el defensor público Eduardo Sángari (Federico Detzel). Por la parte querellante intervendrá Marcos Gorriti. La investigación preliminar estuvo a cargo de la fiscal Ana Inés Salinas Odorisio. 

Dos pericias criminalísticas integrales que requirió el tribunal de juicio, ante un reclamo en el que había insistido la defensora de Aguirre, marcaron en los últimos días la existencia de evidencias científicas que mostrarían a Morales como único presunto autor del crimen, entre las 19,51 y las 20,48 del 27 de marzo de 2020.
Uno de esos informes fue presentado por los licenciados en criminalística Marcelo Ebber (perito de parte) y Raúl Coronel (perito propuesto por el tribunal). El otro fue elevado por las licenciadas en criminalística Paola Geipel y Rocío Zalazar, integrantes del Departamento de Criminalística del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).
En ambos informes, que se incorporaron al legajo de cinco cuerpos en la antesala del juicio, se hizo una reconstrucción analítica completa y detallada de los diferentes elementos objetivos e indicios relevados. 
En base a ellos, se concluyó que Giné fue asesinada con un cuchillo de mesa Tramontina, de hoja dentada, modelo Athenas. Por su concordancia con otras piezas de un mismo juego de cubiertos que tenía la víctima en el mueble debajo mesada, se desprendió que su nieto habría tomado de ese cajón el arma que -tras el furioso ataque y los desesperados intentos de defensa de la víctima- terminó con su hoja doblada y manchada de sangre.
Los peritos destacaron que un informe de biología molecular realizado el 6 de mayo de 2020 sobre muestras tomadas de la hoja del cuchillo reveló un perfil genético femenino compatible con el de la víctima. A su vez, muestras tomadas del mango arrojaron un perfil femenino y otro masculino compatibles con los de la víctima y su nieto.

Federico Detzel

La data de la muerte

El 23 de abril de 2020, Mariana Lambrópulos, del Gabinete de Medicina Legal del CIF, estimó la data de la muerte de Giné entre 12 y 18 horas antes del inicio de la autopsia, que comenzó a las 18 del 28 de marzo. Por su parte, en un informe del 17 de mayo de 2020, el médico legal Daniel Eduardo Dib la ubicó en alrededor de 15 horas antes del levantamiento del cuerpo.
El 22 de junio de 2020, una Junta Médica integrada por Daniel Chirife y Gabriel Kosmatos concilió los criterios divergentes, al estimar la data de la muerte con una ventana posible de 14 hasta 24 horas anteriores al momento de la autopsia.
En forma posterior, otra Junta Médica, integrada por Daniel Dib y Juan José Albornoz, concluyó que por las livideces observadas en el examen post morten la data estimada de muerte se correspondería con aproximadamente 18 a 20 horas antes del levantamiento del cuerpo de la víctima, que de acuerdo con un informe de Criminalística se realizó entre las 14,20 y las 15 del 28 de marzo de 2020.
Finalmente, en una evaluación de la Junta Médica realizada por Ana María Vega, la especialista en anatomía patológica definió: “Teniendo en cuenta las livideces cadavéricas, rigor mortis y hallazgos en los ojos, se podría concluir que la data de la muerte fue próxima a las 20 ó 24 horas previas al inicio de la autopsia”. En los informes periciales que recibió el tribunal, las conclusiones de Dib, Albornoz y Vega quedaron reafirmadas con un análisis integral de las evidencias sumadas con las cámaras de seguridad, los análisis telefónicos y los resultados de diferentes pruebas con peso científico.

Cámaras de seguridad

El 27 de marzo de 2020, a las 18,12, Agustín Morales bajó del departamento que compartía con su abuela, vestido con una remera gris marca Opposite, y se alejó caminando hacia el oeste. En las cámaras del edificio quedó filmado su regreso 11 minutos después. El joven salió nuevamente del edificio a las 20,56, con un teléfono en la mano y vistiendo una remera distinta con la inscripción “Adventure Road Tripper”.

En una de las actuaciones posteriores al crimen, la remera que el joven se cambió antes de salir a la calle a las 20,56 fue recuperada por personal del CIF en uno de los dormitorios del departamento. Esa prenda, caracterizada con la figura de una calavera junto a la inscripción “Scap Skin & Opposite”, tenía manchas de aspecto sanguinolento.
Una de las muestras, en un primer informe del Servicio de Biología Molecular Forense, arrojó un perfil genético masculino compatible con el de Agustín Morales. Otras dos muestras que analizó después el citado Servicio del CIF confirmaron en recortes de manchas sanguinolentas de contacto y proyección (microgotas) un mismo perfil genético femenino compatible con el de María Leonor Giné. Estas pruebas, al igual que los perfiles genéticos encontrados en la hoja y el mango del cuchillo, evidenciaron la presencia de su nieto en el momento y lugar de la agresión mortal.

El celular de “Tita terminó en mano de una “dealer”

Las pericias realizadas en el reducido espacio de la cocina donde ocurrió la mortal agresión (1,50 m2), los estudios de proyección de las salpicaduras de sangre y la focalización de las 33 heridas en el rostro, cuello y extremidades superiores de María Leonor Giné, prácticamente descartaron que pudiera haber más de un agresor y un arma en el espantoso crimen que conmocionó a Salta en marzo de 2020. 
A partir de las huellas plantares documentadas en el piso de la cocina y rastros de sangre detectados en el dorso de uno de los pies de Morales, peritos concluyeron que el joven embistió contra su abuela descalzo y se puso después unas zapatillas Adidas de color verde que también quedaron manchadas con sangre, al igual que el pantalón deportivo gris que tenía puesto aquella funesta noche.
Ninguna de las pericias realizadas en las prendas y calzados de los otros dos imputados los ubicó en la cocina. Los análisis de huellas y rastros genéticos posicionaron a Detzel y Aguirre solo en el living y en una de las piezas del departamento, en concordancia con las declaraciones que prestaron en el proceso penal acusatorio. 
Por si fuesen pocas las evidencias, los análisis de las comunicaciones telefónicas revelaron que el 27 de marzo de 2020, a las 22,05, hubo una conexión de datos móviles con el celular de “Tita” Giné en el radio de cobertura de la antena de Solís Pizarro, barrio donde vive María Soledad Murillo Wayar, que le compró ese teléfono a Morales y está sindicada en el legajo penal como vendedora de droga.
Con ella, a través del teléfono fijo del departamento, el joven al que mercaderes de “paco” habían convertido en adicto a los 12 años se comunicó 29 veces desde las 10,19 del 27 de marzo hasta las 7,15 del 28. De esos llamados, 22 se realizaron desde las 10,27 hasta las 22,04 del 27 de marzo. 
De acuerdo con registros indubitables ese día, como era habitual, la empleada doméstica llegó al departamento de “Tita” a temprana hora y se retiró a las 16,45.
Posteriormente, el conserje del edificio estuvo con la víctima en su departamento haciendo algunos arreglos desde las 18,40 hasta las 19.

Esa tarde, en el celular de María Leonor Giné quedaron registradas tres comunicaciones telefónicas con dos de sus hijas. La última se extendió desde las 19,36 hasta las 19,51. Esa fue marcada como una hora hito, porque a partir de entonces hubo un cambio patrón en las comunicaciones, con llamadas a Murillo Wayar y conexiones de datos móviles sin el uso del wifi del departamento. La última, a las 22,05, impactó en la antena que cubre al barrio Solís Pizarro. 

 

 

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