Con un dúo de piano comienza el ciclo Volvió la Música, en Pro Cultura Salta

Este sábado, a las 21, se inaugura el Ciclo de Conciertos Volvió la Música en Pro Cultura Salta, Mitre 331. El inicio será de muy alta calidad, los pianistas Luján Issa y Flavio Gerez presentarán un repertorio clásico, a cuatro manos. Las reservas deben hacerse en el mail espacioporcultura@gmail .com, allí recibirán toda la información sobre el concierto. 

Los músicos visitaron la redacción de El Tribuno y compartieron detalles de lo que se podrá apreciar en Mitre 331. “La intención es iniciar un ciclo de conciertos que cubra el integral de las obras de Mozart, Beethoven y Schubert para piano a cuatro manos o dúo de piano, como también se lo conoce”, señala Flavio Gerez. 

Este primer concierto está dedicado a la forma musical rondó. “Consiste en un estribillo que se va repitiendo idénticamente a como empieza, con diferentes estrofas en el medio; y tanto Mozart como Beethoven como Schubert lo emplean bastante en su producción. En los próximos conciertos nos dedicaremos a otras formas musicales”, agrega.

“El salón tiene capacidad para 60 personas, y nuestra intención es tocar para todos los que quieran acercarse. Si la demanda supera la capacidad, vamos a hacer otra presentación igual, no queremos que la gente deje de escuchar el concierto.  Cuando hayamos cubierto la demanda, haremos los sucesivos”, dice Flavio, que reside en Europa desde hace 22 años. “Mozart tiene en dúos de piano dos horas y media de música. Beethoven tiene una hora y media y Schubert, nueve horas y media de música”, agrega. 

Sobre cómo seguirán las presentaciones, cuenta: “Haremos más conciertos, iremos escogiendo obras diferentes para intentar cubrir esta obra. Nos tomamos muy en serio nuestro trabajo. Somos trabajadores del sonido. A nosotros nos interesa que el resultado musical sea bueno, que es la labor de todo músico. Estamos al servicio de la música”.

 

Tocar a dúo de piano

“Tocar el piano a cuatro manos demanda coordinar. Nos tenemos que llevar bastante bien para tocar a cuatro manos. A Flavio lo conozco hace muchísimo, hemos sido compañeros en la Escuela de Música”, dice Luján Issa. “Es un género bastante olvidado en Salta. Nosotros hicimos un concierto en el 91 con Luján. Éramos estudiantes de la Escuela de Música y estábamos haciendo la cátedra de Música de Cámara y nuestro profesor, Juan Botelli, como todos éramos pianistas, decidió hacer el integral de las sonatas de Mozart para piano cuatro manos. Estoy hablando del año 91, en el bicentenario de la muerte de Mozart”, dice Flavio. 

“Flavio estaba en Europa, y ahora la cuarentena nos vino bien para estudiar, para reencontrarnos y para poder preparar esto”, dice Luján. “Ha sido inspirador eso, el reunirnos después de 30 años, y además la belleza de las obras”, agrega Flavio. 

"Resido en Europa, estoy aquí por el COVID, porque ahora mismo tengo que cumplir la pauta de vacunación para regresar a Europa. Pero ha sido una suerte. Este proyecto es hijo de la pandemia, nos hemos preparado en pandemia, cada uno en su casa ha preparado su parte y cuando bajó un poco la locura esta ya nos hemos reunido”. 

Una carta de hace 200 años

Sobre el valor de tocar esta música, Luján dice: “Es como leer una carta de hace 200 años, que otro la tiene que interpretar, que se la tenés que contar a otra persona”.

“Y, además, contarla con toda nuestra historia -dice Flavio-. Yo soy salteño, vivo en Europa, tengo una historia personal. Ella es salteña, ha vivido un tiempo en Europa, ha regresado, tiene otra historia personal, otra historia de vida y lo que tenemos en común es que somos salteños, que hemos estudiado con los mismos maestros y que nos llevamos bien”. 

“Y que nos apasiona el piano”, agrega Luján.

“Queremos transmitir un mensaje escrito hace mucho tiempo, pero con nuestra impronta, con nuestra perspectiva”, dice Flavio Gerez.

“A principios del 99, me fui. Soy físico, tengo una empresa, una consultora tecnológica que me ayuda a ganarme la vida, lo que me ha facilitado viajar por el mundo y poder combinar con el piano, que no he dejado de tocar. He aprovechado los viajes de trabajo para buscar salas y tocar”, cuenta. 

“Es un músico disfrazado de físico”, dice Luján.

“Un músico que hace física, y las dos me gustan, no es imposible, se puede hacer las dos cosas. Es una cuestión de afecto. A la física la conozco desde que tengo 19 años y a la música, desde que tengo 4. Gana la música por antigüedad”.

Luján Issa dice: “El año pasado estuve dando clases virtuales, había que trabajar, soy profesora de piano y lo que hago es enseñar, básicamente es eso”.

A propósito del uso de la tecnología y la virtualidad, Flavio cuenta: “Luján está preparando ahora un concierto para piano y orquesta que lo preparó hace años y me contaba que le dieron entonces la partitura como si fuese una joya”. Agrega Luján: “Cuidala, porque es muy difícil de conseguir, me dicen. Y ahora con apretar una tecla la tenés”.

“Es posible que hagamos un registro, pero sería en otra sala, o en la misma sala acondicionada para grabar”, responde Flavio cuando se le pregunta si la presentación del sábado va a ser grabada. Y suma un dato más: “El piano de Procultura es un piano muy interesante, es una máquina del siglo XIX, es la única aquí en Salta que está en una sala de conciertos. Tiene un tono, un timbre, muy particular que no es común, eso duplica el interés por el concierto, porque vamos a tocar música escrita a finales del siglo XVIII, principios del XIX y pensado para pianos casi como el de Procultura... que es del finales del siglo XIX, y puede ser muy interesante”.

“Quiero destacar la labor pedagógica, escogimos estas obras para que el público se vaya con algo aprendido. En este caso dedicado al rondó. No decimos las obras, no queremos hacer spoiler, porque queremos sorprender al público”, cuenta.

“A veces, la gente piensa que piano a cuatro manos es fácil. Y ocupás todo el teclado. Con dos manos no podés hacer lo que hacés con cuatro, y está buenísimo tener otras dos manos más”, observa Luján. “En las obras, vamos intercalando, no es que uno toca la melodía y el otro acompaña; la melodía va cambiando de intérprete. Y la dificultad es doble en nuestro caso, porque yo peso 90 kg y Luján pesa 50. La potencia sonora que puedo dar tengo que adaptarla y ella también se tiene que adaptar. Es un compromiso de fuerzas”, señala el pianista y físico, y agrega: “Estoy muy contento con el proyecto, es muy reconfortante el hecho de poder encontrar una comunión espiritual con Luján, que nos hace poder leer esa carta de hace 200 años a nuestra manera”.

 

Dos pianos

“Tenemos repertorio para dos pianos, y no hay salas que tengan dos pianos en Salta, incluso para ensayar”, dice Flavio. “Y tienen que ser pianos iguales, tienen que tener una sonoridad equivalente. Si son iguales es ideal, pero claro no podés poner un piano de cola con uno vertical”, agrega. “Y con los eléctricos no se puede, no es lo mismo. No se pueden hacer matices”, dicen los dos casi simultáneamente. Y Flavio suma: “Sería muy lindo que en Salta hubiera la posibilidad de hacer música para dos pianos, piano a cuatro manos, dos pianos y orquesta... Hay muchos conciertos. Mozart tiene el concierto número 10, el 365, es para dos pianos. Y para tres pianos y orquesta tiene el número 7”.

“Y tal vez no hay demanda... lo que nosotros intentamos hacer con este concierto, con este dúo, es que el público comience a demandar música para más de un pianista”, cierra.

La cita con estos músicos es el sábado, a las 21, en Mitre 331.

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