Innovar disruptivamente vs competir ferozmente


Tan obvio que puede ser difícil darse cuenta. Si se quiere tener éxito en el corto plazo... compita. Ahora si quiere tener logros sustentables en forma sistémica, innove disruptivamente.

Todas las organizaciones, sin excepción, desde un club de fútbol a una empresa transnacional, pasando por un quiosco debe diferenciarse y evitar ser un commodity, para esto, no solo debe diferenciarse en términos de calidad, prestación, precio o funcionalidad, también debe generar una comunidad de adherentes, que los cautive la innovación como un valor.

Los innovadores disruptivos y competidores se diferencian, en cómo responden a las oportunidades. Los primeros crean oportunidades mientras los competidores, en forma reactiva buscan el beneficio coyuntural o sea que estos no dirigen, sólo... siguen.

Es por ello que si queremos estar en la cresta de la ola, no te fijes de más en tu competidor, focaliza en el cliente de ambos, pues si innovas para ese público podrás estar muchos cuerpos más adelante. 

Los innovadores disruptivos, permanentemente están en nuevos espacios de forma anticipada ya que ellos crean ecosistemas.

Entre los innovadores disruptivos y los competidores feroces, se pueden ver diferencias absolutas, en los ejes de la cultura y de la creatividad. 

Los innovadores invierten fuertemente en desarrollar una “forma” de hacer las cosas de alta irreverencia al status quo y generan una cultura del riesgo por opción, o sea opcionan arriesgar como identidad de progreso. Los competidores están tan “preocupados” en el corto plazo que no pueden generar una identidad sólida de cambio.

Toda organización disruptiva comienza con el asertividad en el reclutamiento de los miembros... Ni la mejor capacitación supera una mala selección. 

La innovación disruptiva como cultura, es importante que sea deliberada y explícita. En la mayoría de los casos los pioneros en estas organizaciones son sumamente caóticos donde los “qué hacer” están sobre los “por qué” y hacen pagar a los “cómo” un importante costo, pero insignificante en relaciona a los resultados que se pueden lograr. Pertenecer a una organización innovadora disruptiva, no es para perfeccionistas. 

Si estás en una organización competidora y ganadora que no invierta en innovación disruptiva, puedes estar ganando la batalla, pero estás perdiendo la guerra.

Para cambiar el paradigma hacia una cultura innovadora, cultivar el caos creativo es el camino disruptivo por excelencia. No se logra poniendo una urna con sugerencias ni premiando al empleado del mes, se logra desarrollando incertidumbre y aprendiendo a gestionarla. Las organizaciones innovadoras están conectadas con un pensamiento global aunque operen localmente. Pensar global actuar local.

Una de las características de proceso en estas organizaciones es... antes de enamorarse de una solución se cercioran que estuvieron lo suficiente enamorados del problema para aportar salidas de alto performance. Mientras que las empresas competidoras buscan soluciones inmediatas, pero nunca cambian el paradigma de cuajo.

¿Tu foco personal, donde está puesto, en la competencia o en la innovación?

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