VIDEO. Soledad: “En Salta cantaré los temas que elegirá el público"

El arte cambia, trae desafíos, experiencias, pasos firmes y otros no tanto. Soledad Pastorutti hace de la búsqueda su camino. Lleva más de 25 años recorriendo escenarios del país y el mundo. Y el 24 de julio presentará en Salta “La música de mi vida - show a la carta”, en el teatro Provincial. Las entradas ya están a la venta en www.nortetic ket .com. Esta vez trae una propuesta original: el público elegirá las canciones que “La Sole” interpretará. Será una velada con emoción garantizada. 
En una entrevista exclusiva con El Tribuno, Soledad habló sobre la vorágine de su carrera, sus inspiraciones para componer y la ductilidad para manejarse con el folclore, ritmos latinoamericanos y temas con tinte más internacional. 

 

Volvés a Salta con Canciones a la carta, una propuesta en la que el público te pedirá los temas. ¿Cómo será el show?
Este es un show que era para el 2018. En aquel momento por una cuestión de mi salud lo reprogramamos y con tal mala suerte apareció luego la pandemia. Ahora insistimos, tenemos muchas ganas de ir a cantar a Salta y hacer una gira por el norte. Hace rato que no vamos para allá en este formato, en teatro, para poder disfrutarnos desde otro lugar, más íntimo y cercano que la atmósfera de un festival. La idea es ir con “El show a la carta” porque con 25 años de carrera y tantos discos es muy difícil armar un listado de canciones y poder sentir que dejé contento a todo el público. Entonces se me ocurrió que el público elija del primero hasta el último tema. Que yo me entere 15 minutos antes lo que tengo que cantar. Ahí mato dos pájaros de un tiro: un poco dejo contento al público y puedo cantar canciones sin tanto pensamiento previo. Es muy interesante para un artista de mis características, popular, artista de vivo, de recorrido... es todo un desafío. Soy una artista que se brinda mucho a su público. Si hay alguna canción que no está dentro de mis discos, también la puedo hacer.

 En un show suele estar sincronizada hasta la luz. Como decís, esto te pone en un desafío para manejar las expectativas y las emociones del público. 
A mí me gustan las dos cosas. Creo que también está bueno armar y programar, pero pienso que aun así, un artista no se puede perder la comunicación con el público, de un lugar más genuino, más natural y espontáneo. En un show en vivo ocurren cosas, más ahora que lo podremos hacer después de tanto tiempo de estar encerrados. Cada canción será dedicada, alguien dirá por qué la eligió. Eso está buenísimo..


¿Cómo será el mecanismo de elección de temas? En 2011 hiciste un show a la carta también, en ese entonces la gente marcaba una lista predeterminada y se hacía un sorteo...
Es algo parecido. En el verano lo hicimos en Carlos Paz. Cuando alguien compra la entrada, después le mandan un correo electrónico para que pueda elegir. Tampoco queremos que la gente se amontone en la entrada del teatro porque hay que cumplir protocolos. Después está la posibilidad de usar un código QR. Habrá varias maneras. También cuando estés entrando te pueden preguntar nombre, apellido y si querés elegir una canción, luego se hace el sorteo. Ahora hay aplicaciones que hacen el sorteo. En realidad me enteraré un ratito antes de subir al escenario y es muy divertido para mí. 


Es un desafío personal también porque admitís que tenés problemas con las letras...
¿A veces? Lo tengo siempre... (se ríe). Yo soy una persona muy dispersa. Si estoy cantando y te veo en el público, me voy con vos. Me olvido que estoy en el escenario. Desde que hicimos el show con Los Nocheros y El Chaqueño Palavecino (La Fiesta 2009 en vivo) teníamos que dividir la partes de la letra para cada uno. Ahí yo propuse utilizar Telepronter. Cuando iba a los Grammys veía que todos los artistas y los conductores lo utilizaban. Entonces dije, es una buena manera de ordenar, es como si fuera un GPS en el escenario. 


Tu último trabajo, “Parte de mí”, tiene temas temazos, en verdad sorprenden. ¿Vamos a poder escucharlos?
Va a depender de la elección de la gente y si no los elige despuntaremos el vicio. En este disco hay canciones, como decís, muy lindas, muy cercanas a mí, a lo que quiero decir en este momento. Será una manera de difundir un disco que no ha tenido la oportunidad de salir de gira. Lo sacamos en octubre del año pasado, hicimos un streaming, un show muy lindo (en el Movistar Arena) y nos ganamos el premio Carlos por presentaciones en el verano en villa Carlos Paz, pero no pudimos hacer mucho más. No fue un verano convencional para ninguno de los artistas populares. No tuvimos la oportunidad de recorrer el país.


Pasaron varios meses del lanzamiento del disco, con más distancia, ¿cómo analizas lo que compusiste y las formas de cantar? ¿Qué conclusión hacés?
Me enorgullece porque sigue siendo un disco de búsqueda. Me trajo una nueva manera de pensar y hacer las cosas al momento de meterme en el estudio. Fue un disco que me llevó mucho tiempo. Una de las razones por las que no fui a Salta fue porque yo tenía un problema de salud, nada grave, que me impedía manejar la voz de la manera que hubiera querido. Entonces empecé a hacer un trabajo gracias a este disco. Todas las semanas tenía clases de canto, todo lo que hace a un artista, con todas la herramientas que me ayudaron a crecer y mejorar. Dentro de ese trabajo también está la composición. Lo sigo haciendo hasta el día de hoy. Todas las semanas me junto con Claudia Brant, a veces con Marcela Morello. Tuve recién una charla larga con el Colo Vasconcellos. Siento que es un disco que tiene mucho por delante, pero así y todo ya estoy pensando en mi próximo disco, porque este me dejó ver el futuro.

Tuviste discos muy exitosos como “Poncho al viento” y “La Sole”, pero en estos 25 años no te quedaste en un lugar cómodo y seguiste apostando a la búsqueda y eso es algo que tu público te agradece...
Ese es mi gran compromiso con la gente que me dio una oportunidad cuando yo era una niña y no era una artista todavía. Yo siento que si me hubiera quedado en un lugar, que para muchos hubiese estado bien, hubiese desaprovechado muchas cosas. Uno intenta siempre, en la vida misma pasa. No todos los pasos son firmes, no todos son acertados, pero lo importante es que avanzamos. En mi caso, me hice un poco a los ponchazos porque el éxito me llegó antes de lo esperado. Cada vez que miro hacia atrás agradezco a toda la gente que me crucé y todo lo que pude aprender de ellos. Y hay gente con la que me sigo cruzando, ahora yo misma los abordo, los llamo, les pregunto. Si yo no fuese cantante o artista, aún así es maravilloso charlar con alguien y aprender de la otra persona, poder ponerse un ratito en el lugar del otro, ¿no?

En tu cuarto disco “Yo si quiero a mi país” (en 1999 producido por Emilio Estefan ) ya empezaste con esos nuevos rumbos... Hay pasos que te costaron caro, frustraciones. Volviste a discos mucho más folclórico y luego nuevamente fuiste por el cambio...
Sí, yo creo que a lo mejor en aquel momento los cambios se hicieron a destiempo. El disco que grabé en Miami me costó mucho por ser una de las primeras en hacerlo. Fui como la prueba piloto, encima era un personaje público que había generado mucho revuelo. Decí que no existían las redes sociales si no yo no sé cómo termino. Había polémicas como si me quería o no Mercedes (Sosa), si cantaba o no folclore. Yo creo que hay muchas cosas que se discuten y uno tiene que estar por sobre esa discusión. Y así seguir la carrera. Creo que la música y la sociedad han tenido un cambio tan fuerte, tan vertiginoso de un tiempo a esta parte, que quizá hoy esto que estamos hablando parece muy loco. Nadie pensaría que irse a grabar a Miami sería algo malo, pero en aquel momento para mucha gente lo fue. Hoy la gente diría qué bueno. En aquel momento era un poco más discutido todo, sobre todo si venías del folclore, porque tenías que ser solo de aquí. 


Siguiendo esta cronología, luego llegó “Tren del cielo”, en un disco en el que participó Alejandro Lerner. ¿Cómo fue esa apuesta otra vez a los ritmos latinoamericanos?
Antes de ese disco salió uno que se llamó Soledad, que era muy folclórico que lo produjo Gerardo Gardelín y después fuimos con Lerner con el otro disco. Para mí fue una sorpresa, busqué repertorio y agregué canciones que sí tienen un aspecto más hispanoparlante en el mercado musical. Y desde el momento en que apareció “Tren del cielo” nos despeinó a todos. Con Lerner no teníamos dudas que ese tema iba a tener una buena recepción de la gente porque lo tenía todo. Es de esas canciones que no te preguntás si son folclóricas, ni cómo está cantada. Directamente te llega. Yo veo ahora en las escuelas cuando les enseñan a tocar la flauta, lo hacen con “Tren del cielo”. Para mí ese tema fue una bendición, un milagro, porque llegó en un momento especial, porque venía de discos que no estaban mal pero no generaban un salto. Y apareció eso y me trajo de nuevo al corazón de la gente. 


Sabés que en las escuelas cantan tus canciones sobre todo en las fiestas patrias. La Viajera (2010) se está convirtiendo de algún modo en un hit escolar. ¿Qué sentís cuando ves a los chicos cantar? (El estribillo dice así: De celeste y blanco, tengo el corazón; yo soy sangre de esta tierra. De celeste aunque me cueste algún dolor, ser feliz a veces cuesta).


Me lo decís y se me pone la piel de gallina. A mí me pasa con mis hijas, me invitan y obviamente voy a cantar. Me pasa cuando hacen la promesa a la bandera en Rosario, en el monumento. Me invitan todos los años. Y ver a todas las escuelas de mi provincia, con las banderas celeste y blanca cantando: “De celeste y blanco tengo el corazón”... me emociona muchísimo. Es una canción que la compuse cuando estaba viviendo en Buenos Aires, en un departamento. En aquel momento no me dedicaba tanto a componer, pero dije me encantaría una canción así y la soné en esta circunstancias, en que la canten los chicos en la escuela. Yo ni era madre. Y lo que ocurre hoy con ese tema es muy especial para mí. Además, habla de lo que siento yo por esta Patria, por esta tierra, que cada día quiero más. Sé que tenemos un montón de cosas que podemos criticar y que no son de lo mejor, pero también sé que no podría elegir otro lugar en el mundo que Argentina, su gente, con todos los defectos, pero también con todas las virtudes.


En tu último CD está la canción “Fiesta en el sur” y te metés en un discurso más político y social. Es una letra que dice mucho, hablás de la inflación, el dólar, el cambio climático, el virus que llegó de China y hasta lo mencionás a Trump. 


La canción se escribió con Carlos Vives. En realidad el folclore siempre fue paisajista, del entorno que nos rodeaba, del trabajo que se generaba en ese lugar, de las injusticias, justamente de las injusticias contando historias, poniendo un protagonista. En este caso, en “Fiesta en el sur”, la protagonista soy yo. Dice así: “Yo ya no quiero saber cuánto el dólar subió o si este virus llegó de la China”. Porque yo creo que todos estamos un poco hartos de esto que nos viene persiguiendo desde hace un tiempo, de esta manera de pensar en nuestro país como algo que no funciona nunca. Ahí no tomo una postura política partidaria, tomo una postura política, como la de cualquier persona de esta sociedad. Yo deseo profundamente que podamos salir. Hoy estamos con este virus, pero aunque no fuera el virus, venimos siempre con la inflación, el dólar desde hace años, del famoso Riesgo país. Yo creo que tenemos la capacidad de salir de esa situación, y para hacerlo tenemos todos que tener la intención de poder hacerlo. 


Para algunos artistas es un mote ser tan autorreferencial con las canciones, vos en cambio lograste capitalizar eso. ¿Cómo lo trabajaste? Podemos hablar de una canción dedicada a tu hija como “Eres” y una de tu vida, como “Sigo siendo yo”. 

Yo tomé muy en serio un consejo que me dio Afo Verde hace muchos años. Él fue quien me alentó a escribir mis propias canciones, es el autor de Brindis (2005). Me dio ese tema y me dijo “si querés cambiarle la letra, hacelo”. Le dije está buenísimo así, lo dejemos así. Él me marcó que no estaba de acuerdo con los autores que señalaban con el dedo lo que teníamos que hacer. Entonces pensé la manera de no meterme en esa, es esto es lo que hago yo, lo que me pasa a mi, que no es la verdad, es lo que considero mi verdad. 
A mí me despierta ese deseo de escribir la gente que tengo a mi lado. Le escribí canciones a mi marido, en este disco está “Tal como siento” (2020), pero más atrás está “Mi verdad” (2003) . A mi hija Antonia, Eres (2015) y a Regina, Rayito de Sol, que no grabé aún. Le escribí a mi abuela, La Valeria (2020). Hay una canción que aún no grabé “Hermanas”, dedicada a Natalia.


Con el feminismo hay una revisión de las letras de las canciones. ¿Hay temas que ahora no cantarías porque te hacen ruido?
Depende. Quizá hay canciones que sí estén con un mensaje muy quedado en otros tiempos pero hay otras canciones que no. A veces nos ponemos muy firmes con algunas cuestiones. El otro día le hacía ver a una amiga que me hablaba de un bolero que dice “Te vas porque yo quiero que te vayas”... “La media vuelta”. Entonces ella me dice que el tipo no puede decir lo que quiere. Y yo le respondí ¿y si la canción la escribió una mujer?. Me dijo que no lo había pensado de esa manera. Yo pienso que el arte tiene la posibilidad de contar una historia, como el cine. El arte tiene la posibilidad de contar y mostrar las cosas que no están bien y también es cierto que la metáfora, sobre todo en el amor, se lleva a un extremo. Cuando estás enamorado decís “me quiero morir por este amor”, y eso no es literal. Hay que ser cuidadosos porque hay muchas obras de arte maravillosas. Hay canciones que no cantaría y hay otras que depende el sentido que se le dé. 


En la Voz Argentina te va bastante bien. ¿Hay salteños elegidos?
No sabes que equipazo vamos a formar. Hay salteños... estaba pensando si hay salteñas también. Fue mucha gente del interior que participó y eso me pone muy contenta. Hay mucha música nuestra y eso será muy bueno para nosotros. 

 

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