"Ahora tenemos una casita donde no entra el frío, la lluvia ni el viento"

Melisa Sosa tiene 30 años y vive hace 8 en el barrio La Ciénaga, en San Lorenzo, junto a su marido Damián. En los últimos días, ambos trabajaban arduamente en la construcción de una posta sanitaria comunitaria en el lugar, junto con otros vecinos y voluntarios de la organización Techo. Es que el esfuerzo colectivo en pos de mejorar la barriada se materializa allí en este tipo de acciones. En la posta, ubicada sobre el pasaje río Iruya, los vecinos podrán lavarse las manos y extraer agua potable, dado que no cuentan con este servicio, indispensable para la vida y más aún en tiempos de pandemia. Tampoco tienen luz, cloacas ni gas.

El fin de semana pasado, Melisa, Damián y sus tres hijos -un niño de 11 años, otro de 9 y una niña de 7- recibieron una de las viviendas de emergencia de Techo. A otras tres familias que vivían en situación de hacinamiento también les entregaron módulos habitacionales.

"Nos hicieron encuestas para saber nuestra situación. Techo empieza ayudando a las personas que más lo necesitan y a mí me ayudaron porque en casa somos cinco, ya que vivimos con mi cuñado, y solamente tenía dos piecitas y un baño, pero la pared del medio se estaba rompiendo", contó Melisa, quien trabaja en tareas domésticas. Su esposo es albañil.

La construcción de las cuatro viviendas se realizó entre el sábado y domingo pasado y estuvo en manos de cuadrillas de vecinos, voluntarios de la organización y referentes políticos.

Melisa expresó que está agradecida porque ahora puede vivir mejor. "Antes mi marido, mis hijos y yo dormíamos en una sola piecita y mi cuñado en la otra. Mis chicos tienen una cucheta y como el techo es de chapa y tenía agujeros, el que se acostaba en la parte de arriba absorbía todo el frío. Cuando helaba, tirábamos un colchón al piso porque tampoco teníamos tantas colchas para taparnos", relató.

Ahora, a la casita de Techo la ocupan los tres niños. "Gracias a Dios no entra frío. Tenemos más comodidad, dormimos mejor y estamos calentitos. Este es un apoyo inmenso para seguir adelante", relató.

Sostuvo que el cambio fue inmenso y que siente que la ayudaron a progresar. "Veo la casita y siento que estamos más seguros, me da confianza porque no nos entrará el viento ni la lluvia", hizo hincapié.

Vivían hacinadas

Tres familias más recibieron sus módulos habitacionales. "Mis vecinos Nadia y Maximiliano que tienen tres hijos chicos, incluida una bebé, también recibieron la casita. Antes tenían una prefabricada en malas condiciones, con la maderas y chapas deterioradas. Les entraba todo el viento, entonces los ayudaron", refirió Melisa.

A otra familia numerosa, con algunos integrantes que tienen discapacidad, de apellido Villagrán también le dieron una casilla. Antes utilizaban un sector del hogar como cocina durante el día y habitación cuando llegaba la noche.

"Doña Carmen, una vecina, que vive junto a su hija y que estaba prácticamente en la misma situación de dormir en la cocina y armar y desarmar camas también recibió ayuda", dijo Melisa.

La Ciénaga es un barrio popular con muchas carencias por afrontar. "Somos 200 familias y no tenemos mucha ayuda del municipio. Nos brindan lo que pueden, pero necesitamos urgente que regularicen nuestra situación y nos coloquen la luz. Pedimos que no nos dejen olvidados", finalizó.

Construyen una posta sanitaria

Los vecinos podrán lavarse las manos y extraer agua para la higiene del hogar.

El trabajo colectivo se hace visible en el barrio La Ciénaga. 

Por la falta del servicio de agua potable en la zona, un bien indispensable y más aún en tiempos de coronavirus, los voluntarios de la organización Techo y los vecinos construyen una posta sanitaria. 

“La realidad es que estamos enganchados del agua con mangueras y tenemos poca presión. Hay horas en las que no tenemos nada, entonces la posta que tendrá un tanque subterráneo con mangueras nos ayudará a abastecernos”, explicó Melisa Sosa. 

La mujer contó que un camión cisterna reparte agua, pero solo en las primeras cuadras del barrio. A las últimas no llega. Para las tareas de construcción de la posta, un grupo de vecinas se organizó en cuadrillas. 

El principal objetivo es que los vecinos puedan lavarse las manos y extraer agua para la higiene en el hogar.

La coordinadora de atención y asignación de Techo, Roma Bischoff, precisó que en el barrio el acceso al agua es bastante complicado. “En una situación de pandemia, no poder acceder al agua potable y desinfectarse es un riesgo. Entonces salió este proyecto junto con el BID y lo estamos empezando a instrumentar. La estructura de la posta estará terminada hoy (por ayer) y luego se harán las conexiones”, informó. 

Precisó, además, que la entrega de viviendas a familias se realiza según criterios fijados por los mismos vecinos y que tienen que ver con el hacinamiento, la situación económica, la estructura familiar y la calidad de la vivienda en la que habita. 

Los vecinos expresaron que la organización trabaja hace bastante tiempo en el barrio en la ayuda a merenderos, arreglo de calles y colectas para com pra de materiales.

Para sumarse

Desde la ONG Techo invitan a los jóvenes a sumarse al voluntariado. Actualmente realizan encuestas en los barrios La Ciénaga, Floresta, Juan Manuel de Rosas y Virgen de Urkupiña.

“Es muy lindo formar parte de Techo. Trabajamos en procesos de encuestas, ayuda a merenderos, proyectos comunitarios y la construcción de las casillas. Los jóvenes que quieran sumarse pueden comunicarse por el Instagram, que es @comunidadtecho_salta”, finalizó.

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